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Triunfó la Esperanza en Ecuador pero no es suficiente

El domingo 7 de febrero del 2021 el pueblo ecuatoriano, el del interior y del transtierro asistió en masa a sufragar por un futuro mejor.

Los ecuatorianos querían cambiar lo que hizo el gobierno de Lenín Moreno durante cinco años, es decir hundir a Ecuador en la crisis económica, en el sometimiento a los poderes empresariales, financieros y los políticos externos encabezados por Washington. Unión por la Esperanza en un ambiente adverso y una fuerte campaña en todos los ámbitos triunfó en primera vuelta.

La mirada noticiosa estuvo sobre este país situado en la mitad del mundo, para dar cuenta de unas elecciones fundamentales para el futuro de la nación sudamericana, que convocó a 13 millones de electores, para elegir el binomio presidente-vicepresidente que los regirá durante los años 2021-2025 a lo que se suma la elección de 137 parlamentarios de su Asamblea Nacional más cinco curules para el llamado Parlamento andino.

El triunfo de Andrés Arauz y Carlos Rabascall, en gran parte de las regiones de Ecuador no alcanzó a darle el 40% de los votos, para impedir una segunda vuelta. La cifra que se cuenta da un 33% de los votos al binomio Arauz-Rabascall, que generó sospechas de fraude en las filas de Unión por la Esperanza, cuyas cifras preliminares, emitidas por sus propios vocales demesa le daban el doble de votos que el candidato que estaba en segundo lugar y eso los acercaba al anhelado 40%. En segundo lugar se ubica Yaku Pérez con un 20,04% superando escasamente al banquero Guillermo Lasso que obtiene, hasta el momento un 19,97% sin que se defina aún quien acompañará a Arauz en el ballotage del 11 de abril próximo.

El proyecto de Arauz ha sido definido como “un proyecto de puertas abiertas”, según palabras del candidato de Unión Por la Esperanza, quien invitó a todas las candidaturas que jugaron limpio en este proceso a unirse a su visión de cambio. Un Arauz que representa renovación, juventud y una corriente de importancia dentro de Revolución Ciudadana y donde la política del Buen Vivir tiene una centralidad en su actuar político. Ha sido un triunfo en primera vuelta que muestra el vigor político y la adhesión ciudadana de un movimiento que ha sido perseguido, sus dirigentes presos, exiliados o proscritos.

Con estas elecciones generales la nación sudamericana busca una necesaria estabilidad, que en sus inicios quiso verse forzada a discutir sobre conceptos y prácticas vinculadas a un posible fraude electoral y no sobre aquello que se está tejiendo: privatización de refinerías, tema de distribución eléctrica, licitación de telefonía móvil, privatización del banco central en lugar de un Ecuador con plena soberanía sobre sus riquezas. Ahora viene la discusión de fondo, lo medular entre soberanía y dependencia que serían las grandes disyuntivas que enfrenta Ecuador.                                  

Gran parte de los partidos y movimientos que se enfrentaron a Arauz-Rabascall son parte de una dinámica establecida por el converso gobierno de Lenín Moreno, que le ha dado un reimpulso al más ortodoxo del neoliberalismo y que es defendido, no sólo por el actual gobierno sino también por los derrotados candidatos Guillermo Lasso y Yaku Pérez, donde este último, según los datos electorales que se manejan hasta el momento,  iría a la segunda vuelta contrala Unión por la Esperanza:Andrés Arauz y Carlos Rabascall, candidatos del progresismo, que triunfaron en esta primera vuelta pero sin lograr la cifra requerida considerando que La Ley Orgánica Electoral de Ecuador dispone, que para que un candidato gane en primera vuelta debe reunir el 40% de los votos y una ventaja de 10 puntos porcentuales sobre el segundo aspirante.

Así, se tendrá que ir al ballotage el día 11 de abril del 2021. Sólo un triunfo en primera vuelta hubiese evitado generar una situación de fuerte tensión en Ecuador, ya que Lasso, Moreno y los suyos y la propia embajada estadounidense ya han comenzado a planear la unión de sus fuerzas, para tratar de imponerse en segunda vuelta, tratando de lograr que Yaku Pérez —que representa un fraccionado movimiento indígena desde las movilizaciones de octubre—  se sume a las posturas de esta derecha recalcitrante y así posibilitar, que si bien Lasso, el banquero y crónico aspirante a la presidencia, no será el que intente ocupar el sillón de Carondelet, si lo sean sus intereses, que el dirigente del Movimiento Pachakutik, Yako Pérez con algún matiz de diferencia, comparte en gran porcentaje. Un Pérez, según la editorial de la revista electrónica de análisis Crisis del 18 de enero pasado que recoge y representa propuestas ampliamente reaccionarias, que corren entre un ambientalismo liberal y la instrumentalización visceral del anticorreísmo, posiciones que se encuentran latentes entre la pequeña burguesía y sectores del electorado desencantados de la política tradicional.

Un Pérez que ya el año 2017 había expresado su público apoyo al banquero Lasso, que plantea un proyecto plurinacional superficial que pretende constituirse entre los márgenes del Movimiento Indígena, y la pequeño burguesía ambientalista. La idea fundamental es desregular el país, que de paso al comercio enmarcado en la dinámica comercial del narcotráfico de la vecina Colombia que suele usar parte del territorio ecuatoriano para su contrabando de drogas hacia América central y Estados Unidos. Unido a la precarización laboral y la minería y la industria y minería extractivista. Ese es el programa de Lasso y Pérezy que hoy disputan, con leve ventaja para Yaku Pérez la posibilidad de competir el próximo 11 de abril por el sillón presidencial. Un candidato que es el menos favorable para el correísmo, toda vez que Lasso representaba un blanco más claro, preciso y ante el cual lanzar toda la artillería desde la izquierda y el centro político ecuatoriano.

Si Lasso hubiese sido el candidato que lograra el segundo lugar, las posibilidades de la derecha por alcanzar el sillón de Carondelet hubiesen sido menores, en función que representa una propuesta añeja, anquilosada, sin novedad alguna y que hoy parece inclinarse ante la incertidumbre que significa el candidato Yaku Pérez. Todo sea por oponerse al correísmo. La política de la fragmentación de las fuerzas populares sólo favorece a la minoría ecuatoriana, a los dueños del capital, a los grupos económicos, financieros y bancarios. A la casta política conservadora, democratacristianos, socialdemócratas, de derecha y ultraderecha, a quienes no les interesa el cambio estructural del país, la integración social en los más amplios aspectos le huele comunismo, la desigualdad, la brecha social, económica, son muestras de la “marcha natural de la vida” y no a razones políticas y económicas. Por ello, Unión Por la Esperanza debe tender puentes, sumar voluntades, adicionar a su programa aquello que otros candidatos comparten. Un discurso dirigido a los jóvenes que en esta ocasión parecen haber confiado mayoritariamente por el candidato de Izquierda democrática Xavier Hervas.

Los temas en juego con este triunfo del conglomerado Unidad Por la Esperanza implican fundamentalmente el debilitar a la oligarquía que son los que suelen manejar los hilos políticos, económicos, sociales, comunicacionales que no permiten la construcción de la necesaria unidad de las fuerzas populares. Es una tarea enormemente compleja pero necesaria, al igual que reconstruir un ecuador en los suelos luego de años de gobierno de Lenin Moreno que ha resultado nefasto. Recuperar Ecuador, tras una década de progresismo tras el gobierno de Revolución Ciudadana y luego una administración retardataria, conversa y absolutamente contraria a los derechos de gran parte de la población ecuatoriana con Lenin Moreno; se vislumbra complejo sobre todo en lo que implica el sostén regional. Y lo digo en función de la destrucción de UNASUR, la escasa relevancia de Mercosur, la minimización del papel de la CEPLAC. La reconstrucción es tanto interna como externa.

Fuimos testigos de la labor del Consejo Nacional Electoral (CNE) que no tuvo interés alguno en una participación masiva de la población, poniendo trabas en cuanto a tiempo y lugares para ejercer el derecho al sufragio. Un CNE que fue alertado sobre las dificultades y el incumplimiento de un mínimo de comodidad para cumplir su cometido y sin embargo su indolencia ha sido absoluta. El cierre de los locales de votación fue a las cinco de la tarde y esa decisión se cumplió, a pesar de miles de ecuatorianos no había sufragado, entregando un certificado que acreditaba que concurrió a su sede electoral, para no ser multado pero, no ejerció su derecho al voto. El ex presidente Rafael Correa a través de su Twitter dio cuenta de esta realidad de retrasos denunciando filas de miles y miles de ecuatorianos, que no pudieron votar con el objetivo de restar votos a su corriente en sectores populares, mientras fluía con normalidad en zonas de la derecha ecuatoriana en Guayaquil y Quito, fundamentalmente.No fue una situación normal, con un CNE cuestionado que en su conducta negligente e interesada dejó a miles de ecuatorianos sin derecho a sufragar.

Es parte de las componendas de la derecha ecuatoriana, del CNE y el beneplácito de quien da las órdenes a esos partidos y movimientos conservadores en Ecuador, una embajada estadounidense que lo mismo da quien cambia de gobierno en su país porque el camino trazado para presionar a Latinoamérica está trazado, secundado en ello por el perro lazarillo llamado Luis Almagro, secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA).                               

FUENTE : https://www.hispantv.com/noticias/ecuador/487986/elecciones-union-esperanza-arauz

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