La nueva visitadora de la iglesia acababa de marcharse tras pasar veinte minutos en la casa. Mientras estuvo ella, la señora Ashcroft había hablado con el acento propio de una cocinera anciana, experimentada y con una buena jubilación que había vivido mucho en Londres. Leer más
Categoria Cuento de la semana
Espantos de agosto (Gabriel García Márquez)
Llegamos a Arezzo un poco antes del medio día, y perdimos más de dos horas buscando el castillo renacentista que el escritor venezolano Miguel Otero Silva había comprado en aquel recodo idílico de la campiña toscana. Leer más
El asesino desinteresado Bill Harrigan (Jorgue Luis Borgues)

Bruno di Martino (tacheles) www.brunodimartino.com
La imagen de las tierras de Arizona, antes que ninguna otra imagen: la imagen de las tierras de Arizona y de Nuevo México, tierras con un ilustre fundamento de oro y de plata, tierras vertiginosas y aéreas, tierras de la meseta monumental y de los delicados colores, tierras con blanco resplandor de esqueleto pelado por los pájaros. En esas tierras, otra imagen, la de Billy the Kid: el jinete clavado sobre el caballo, el joven de los duros pistoletazos que aturden el desierto, el emisor de balas invisibles que matan a distancia, como una magia. Leer más
El gigante egoísta (Oscar Wilde)

ALEXANDER RODIN
Todas las tardes al volver del colegio tenían los niños la costumbre
de ir a jugar al jardín del gigante.
Era un gran jardín solitario, con un suave y verde césped. Brillaban
aquí y allí lindas flores sobre el suelo, y había doce melocotoneros que
en primavera se cubrían con una delicada floración blanquirrosada y que,
en otoño, daban hermosos frutos. Leer más
El juego de Martina (Liana Castello)
MARLA DANGO
De todas maneras, nada se comparaba a que todos estuviesen juntos, nada. Martina vivía ahora con tantos otros chicos, con sus papás separados.
Mientras tanto, el juego de la casita seguía desordenado. Un muñequito por allá, otro por acá. Una pieza en un costado, otra en otro. No se veía igual que antes, lo mismo que su familia.
Martina tardó en acostumbrarse a su nueva vida, no era fácil y tal vez nunca lo fuera, pero el tiempo en muchas oportunidades es un buen amigo y nos ayuda a entender cosas que son difíciles de entender. Leer más
CHAC MOOL por Carlos Fuentes
Hace poco tiempo, Filiberto murió ahogado en Acapulco. Sucedió en Semana Santa. Aunque había sido despedido de su empleo en la Secretaría, Filiberto no pudo resistir la tentación burocrática de ir, como todos los años, a la pensión alemana, comer el choucrout endulzado por los sudores de la cocina tropical, bailar el Sábado de Gloria en La Quebrada y sentirse “gente conocida” en el oscuro anonimato vespertino de la Playa de Hornos. Leer más
EL HOMBRE DE PLATA por Isabel Allende
El Juancho y su perra “Mariposa” hacían el camino de tres kilómetros a la escuela dos veces al día. Lloviera o nevara, hiciera frío o sol radiante, la pequeña figura de Juancho se recortaba en el camino con la “Mariposa” detrás. Juancho le había puesto ese nombre porque tenía unas grandes orejas voladoras que, miradas a contra luz, la hacían parecer una enorme y torpe mariposa morena. Y también por esa manía que tenía la perra de andar oliendo las flores como un insecto cualquiera.
La “Mariposa” acompañaba a su amo a la escuela, y se sentaba a esperar en la puerta hasta que sonara la campana. Cuando terminaba la clase y se abría la puerta, aparecía un tropel de niños desbandados como ganado despavorido, y la “Mariposa” se sacudía la modorra y comenzaba a buscar a su niño. Oliendo zapatos y piernas de escolares, daba al fin con su Juancho y entonces, moviendo la cola como un ventilador a retropropulsión, emprendía el camino de regreso. Leer más






