La Habana, 10 nov (PL) El ex seleccionador nacional de voleibol Antonio Perdomo será sepultado hoy en esta capital, un día después de su repentino fallecimiento a causa de un paro respiratorio que enlutó a la familia del deporte en Cuba.
Ñico, como todos lo conocían, había dedicado buena parte de sus 66 años al voleibol, a pesar de que en su juventud practicó otros deportes, entre ellos ciclismo y béisbol.
Su trabajo como técnico y asistente en las selecciones nacionales femeninas de voleibol fue reconocido en muchos países y su aporte fue fundamental en los títulos conseguidos en los Juegos Olímpicos de Barcelona-1992 y Atlanta 1996.
En su palmarés figuraron tres coronas en Campeonatos Mundiales y cuatro en Copas del Mundo, muchos de ellos en compañía de Eugenio George, elegido a finales del siglo pasado como el mejor entrenador de la centuria.
Perdomo era considerado un maestro de varias generaciones de voleibolistas y hasta su muerte trabajó por mantener los éxitos cubanos del voleibol.
Para sus discípulos, hombres y mujeres, fue siempre un maestro justo y respetuoso, pero exigente al máximo y capaz de convencer por la solidez de sus argumentos.
Bajo la guía de Perdomo, la escuadra cubana brilló también en Juegos Panamericanos, Centroamericanos, Grand Prix y en disímiles torneos celebrados en Asia y otras partes del mundo.
Además de su consagración al voleibol femenino, también trabajó con los hombres, junto a los cuales estuvo en las Ligas Mundiales de 2004 al 2006 y el Campeonato Mundial de Japón-2006.
Al morir se desempeñaba como asesor de la Federación Cubana de Voleibol y se preparaba para impartir un curso en Guatemala, donde tenía pensado viajar el próximo domingo.
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