
El Tiergarten, el bosque citadino de Berlín en el que confluyen edificaciones tan emblemáticas de la capital alemana como la Puerta de Brandenburgo, el Reichstag y el Palacio Bellevue, tiene sus orígenes en el siglo XV. Es uno de los lugares más representativos de la ciudad, considerado por casi todos los alemanes como el pulmón verde de la capital debido a sus 220 hectáreas de terreno que se remontan al siglo XV. Su gran valor ecológico no se debe sólo a su función de purificar el aire sino también por ser una reserva de plantas y animales salvajes. Es, además, un símbolo en la historia alemana, desde la época de la realeza de Brandenburgo, hasta la actualidad, donde los berlineses acuden a relajarse. Es, sin lugar a dudas, una parte esencial de la ciudad.
En sus proximidades tuvieron lugar destacados pasajes de la historia alemana como el trágico 17 de junio de 1953 que dio nombre a la avenida principal que recorre el Tiergarten del este al oeste. Ese día cientos de obreros del sector de la construcción del este de Berlín se levantaron contra el régimen de la entonces República Democrática Alemana (RDA) y fueron reprimidos violentamente con tanques del Grupo de Fuerzas Soviéticas de Alemania. En la confrontación murieron cientos de personas. Sin embargo, para entender la constitución del lugar que es hoy en día hay que remontarse años atrás.
El parque más antiguo de la ciudad fue en sus orígenes un prado con pequeños pantanos con un bosque cercado donde los príncipes Joaquín I y Joaquín II iban a cazar a principios del siglo XV y principios del XVI. El nombre del Tiergarten, que significa en español jardín de animales, viene de la época en que era un lugar de caza para la realeza de Brandenburgo, hasta finales del siglo XVII.
Durante el reinado de Federico Guillermo I de Prusia, entre los años 1640-1688, no sólo se plantaron los famosos tilos que unen la actual isla de los museos, donde se ubicaba el antiguo palacio real (destruido en la II Guerra Mundial y donde se levantó posteriormente el Palacio de la República, parlamento de la RDA) con el Tiergarten, sino que también se construyeron las primeras avenidas que atravesaron el parque, la avenida Kurfurstenallee y la Jungfernallee (hoy Grosse Queralle).
Este fue el comienzo de la transformación del coto de caza en el parque que conocemos en la actualidad. Sin embargo, no fue hasta la llegada de su hijo, Federico I, cuando se puso fin al uso del parque como lugar de caza y cuando se llevaron modificaciones estéticas en el mismo, que conformaron la imagen y función del parque actual.
Junto con la construcción del castillo de Charlottenburg (a partir de 1695), se llevó a cabo la prolongación de la avenida "Unter den Linden" (Bajo los Tilos) para que atravesara el Tiergarten, y se diseñó la glorieta de "La Gran Estrella", en el corazón del bosque, llamada así porque ahí confluyen cinco grandes avenidas.
Federico II, por su parte, concibió el parque como un lugar para disfrutar y mandó instalar en él estatuas barrocas, conocidas por el pueblo como las "muñecas".
De esta manera, en el siglo XVIII, el Tiergarten adquirió un importante papel como zona recreativa a las puertas de la ciudad.
En esa misma época fue cuando se levantó otro de los símbolos berlineses, la famosa Puerta de Brandenburgo, que fue construida entre 1788 y 1791, durante el reinado de Federico Guillermo II de Prusia, sobrino y sucesor de Federico II.
La Puerta de Brandenburgo siguió el modelo de la puerta de acceso a la Acrópolis de Atenas y en este lugar se encontraba por esas fechas una de las 18 entradas de la muralla de la ciudad de Berlín.
Después de 1840, el Tiergarten sufrió una importante ampliación con la incorporación de la hasta entonces faisanería que dio paso al sinuoso lago "Neue See" y a un hipódromo en una parte del terreno, donde en la actualidad se ubica el zoo de Berlín "Zoologischen Garten".
Unos años después, en 1864 se decidió construir en la glorieta la "Columna de la Victoria" para conmemorar la victoria de Prusia en alianza con el imperio austriaco contra Dinamarca en la Guerra de los Ducados ese año. Sus 69 metros se alzan en "La Gran Estrella" con una estatua dorada de la diosa Victoria coronando la cúspide.
La Columna de la Victoria se ha hecho famosa en el mundo entero por aparecer en videoclips musicales de grupos como U2, en películas como "El cielo sobre Berlín" del director alemán Wim Wenders, como símbolo de la famosa "Loveparade" (manifestación pacífica donde la música electrónica es el máximo exponente) o por acoger el discurso de Obama ante cientos de seguidores, unos meses antes de ser elegido presidente de Estados Unidos.
A partir de 1937, el Tiergarten sufrió los destructivos planes urbanísticos de Hitler y de su arquitecto Albert Speer. La intervención más difícil se planteó con el ensanchamiento del eje Este-Oeste, una triunfal avenida alineada con banderas del partido nazi y conocido entonces como "Charlottenburger Chaussee" (hoy es la avenida 17 de Junio).
Estas obras junto con la ampliación de la "Gran Estrella", acabaron con los últimos grandes robles, que desde 1700 rodeaban la plaza central del Tiergarten.
El Tiergarten tuvo además que hacer frente a los estragos causados por la II Guerra Mundial. Después del final de la guerra, de alrededor de 200 mil árboles, sólo 700 permanecieron intactos. La recuperación del Tiergarten comenzó en 1949 y duró diez años.
Hoy en día, el bosque citadino, con sus dos lagos, es de gran importancia para todos los habitantes de la ciudad, como lo son los parques de otras ciudades del mundo como el Central Park de Nueva York o el Hyde Park de Londres. Los ciudadanos acuden a él para pasear, correr, montar en bicicleta o simplemente para pasar el rato resguardados del vertiginoso movimiento de la capital alemana.

Uno de los sitios de interés que todo visitante debe conocer en Berlín es el centro cultural o Casa de la Cultura Tacheles, considerada la capital del arte alternativo berlinés. Está ubicada en las ruinas de un centenario edificio gótico (levantado en 1907 y cuyas paredes hoy están literalmente cubiertas de murales, afiches y graffitis), en el viejo barrio judío de Mitte, en la parte Oeste de la ciudad.
Su imponente edificación fue parcialmente destruida durante la Segunda Guerra Mundial, tras alojar los departamentos de administración y organización del partido nazi, y en cuya quinta planta eran encarcelados los prisioneros de guerra franceses. Por décadas sus ruinas fueron empleadas para diferentes fines, hasta que en 1990 el gobierno berlinés decidió desalojar el edificio a fin de derribarlo. No obstante, un grupo de artistas de diversas partes del mundo aprovechó el momento para invadir y adueñarse del lugar. Artistas de todo el mundo presentaban performances, dando conciertos o exponiendo sus cuadros, esculturas e instalaciones. Esta idea fundamental permanece aún hoy y el programa se fue ampliando con obras de teatro, cine, exposiciones, performances, talleres, recitales de poesía y fiestas.
Desde entonces su multitud de espacios han sido la sede de numerosas galerías, estudios de arte y salas de presentación teatral, incluyendo un cine y un bar, constituyendo un verdadero símbolo del arte experimental nacional e internacional. Dado su carácter y ambiente alternativo, es considerado un verdadero laboratorio de arte de cuyas entrañas han surgido un sinfín de manifestaciones, siendo el punto de encuentro por excelencia de los amantes del arte y artistas en general y constituyendo un destino turístico por excelencia.

La concurrida "East Side Gallery" es un espacio al aire libre, a orillas del río Spree, y un imán para millones de turistas, en busca de los restos del antiguo Muro. Cimentado provisionalmente la noche del 13 de agosto de 1961, en que la ciudad fue dividida con alambres de espino, la llamada "Franja de la Muerte" alcanzó los 165 kilómetros entre el tramo que partió la ciudad y el que acordonó todo el sector oeste, para aislarlo de la región circundante de Brandeburgo. Según las cifras de víctimas documentadas, unas 125 personas perdieron la vida al intentar cruzarla, desde ese día y hasta el 9 de noviembre de 1989, la noche en que el régimen de la RDA cedió a la presión popular y abrió el muro.
Poco después de la caída del muro, hace alrededor de 20 años, un grupo de artistas internacionales de 21 países pintó sus restos, siendo el "East Side Gallery" el trozo más largo del mismo. Con una longitud de unos 1.300 metros (4.265 pies), la pared es uno de los principales atractivos de la capital alemana y considerada la mayor galería de arte al aire libre.
Desde que los murales fueron creados, no obstante, han sufrido las inclemencias del tiempo, el humo de los tubos de escape vehiculares, el vandalismo y turistas inconscientes que se han llevado sus partes a modo de recuerdo. Se presume que esta tarea de restauración se concluya antes del aniversario, en noviembre, de los 20 años de la caída del muro que antes dividió la ciudad en dos partes, una comunista al este y otra capitalista en el oeste. A tal fin un grupo de artistas internacionales ya comenzó a repintar los murales que en el presente cubren los restos del Muro de Berlín, declarados monumento histórico por el Gobierno de Berlín en 1992.
Entre otros, el artista ruso Dimitri Vrubel comenzó a repintar el beso de tornillo de Leonidas Breznev y Erich Honecker, el icono más reconocible del tramo más largo que aún queda en pie del Muro de Berlín, de 1,3 kilómetros de longitud y conocido como la East Side Gallery.
Sobre un tramo de pared blanca de tres metros de alto y cinco metros de ancho, Vrubel repetirá la legendaria pintura, dentro de un programa millonario de renovación, que busca devolver su esplendor a los vestigios más coloridos del Muro, ante el vigésimo aniversario de su caída, el próximo noviembre.
Con un presupuesto de 2,2 millones de euros (3,05 millones de dólares), el colectivo de artistas encargado de la conservación de la East Side Galley ha invitado al centenar de artistas que decoraron ese fragmento de Muro, en los meses posteriores a su caída y desde el lado oriental, a repetir los 103 dibujos repartidos en sus 1.316 metros. Las labores comenzaron en noviembre pero se suspendieron durante el invierno ante las fuertes lluvias y nevadas registradas en Berlín. Desde hace un par de meses, los artistas han regresado al muro y ya se ha terminado la renovación de 26 de las pinturas.

El Palacio de Charlottemburg (Das Charlottenburg Schloss), está ubicado a corta distancia de la estación del S-Bahn de Spandauer Damm. Se trata del palacio más grande de Berlín y uno de los edificios barrocos más importante de toda Alemania. Fue levantado entre 1695 y 1699 por encargo de la esposa de entonces príncipe Federico, Sophie Charlotte, de quien tomó su nombre, aunque inicialmente fue conocido como el Palacio de Lietzenburgo.
Fue la residencia de verano del Káiser Federico I, primer emperador de Prusia, constituyendo en el presente uno de los principales patrimonios históricos y turísticos de Berlín. Sus hermosos jardines barrocos hasta hoy son mantenidos prácticamente igual a como lucían en tiempos del Káiser. Cuando murió Sophie Charlotte, en 1705, el Káiser le dio al lugar el nombre de Charlottenburg en honor a su memoria. Entre sus ocupantes más famosos destaca Napoleón Bonaparte, quien residió allí luego de derrota de los ejércitos rusos en 1806 mientras sus tropas acampaban en las afueras de la ciudad.
La localidad de Charlottenburg, fundada en 1705, constituyó una ciudad independiente al oeste de Berlín hasta su incorporación a la Gran Berlín (Groß-Berlin), cuando fue transformada en un barrio. En 2001, tras la reforma administrativa de Berlín, fue unido a Wilmersdorf para hacer un distrito de un nuevo barrio llamado Charlottenburg-Wilmersdorf. Luego, en 2004, los distritos del nuevo barrio se reordenaron, dividiendo la antigua Charlottenburg en los distritos Westend, Charlottenburg-Nord y Charlottenburg.

Cerca de Alexanderplatz se levanta la Torre de la Televisión (Fernsehturm), la edificación más alta de la ciudad, con 368 m (1207 pies) de altura, construida entre 1965 y 1969 por la antigua República Democrática Alemana (RDA). La torre cuenta con una plataforma de visitantes y un restaurante giratorio en el centro de la esfera, el cual gira una vez cada 30 minutos. En el presente, es la cuarta estructura más alta de Europa. Puede verse desde prácticamente cualquier lugar del centro y algunos barrios de los suburbios de Berlín.
En 1964 el gobierno de Alemania del Este propuso levantar un monumento colosal que evidenciara el poderío del régimen socialista apoyado por los soviéticos. Fue entonces cuando decidieron levantar la torre más alta de Alemania, proyecto magno apoyado por Walter Ulbricht, líder del Partido Socialista Unificado, quien ordenó su edificación cerca de Alexanderplatz. Los trabajos de construcción de esta obra cumbre de la arquitectura germana comenzaron el 4 de agosto 1965 y tras cuatro años de labores, la torre de televisión inició sus transmisiones el 3 de octubre de 1969, siendo inaugurada oficialmente cuatro días después.
Al terminar los trabajos, sin embargo, los gobernantes pro-soviéticos de Alemania del Este quedaron sumamente disgustados. Y es que enseguida notaron que cuando el sol brilla sobre la esfera de su gigantesca esfera, hecha de acero inoxidable, el reflejo del sol suele aparecer en forma de una cruz luminosa, algo no previsto por sus planificadores. ¡Aquello parecía una maldición! Esa cruz sobre la obra cumbre del Partido Socialista Unificado fue tomada por muchos como una señal de Dios contra los gobernantes ateos y anticlericales. Entonces por las calles de Berlín del Este comenzaron a circular rumores que aseguraban que aquello no era más que un castigo a las autoridades del Este por haber perseguido a los sacerdotes católicos y suprimido sus iglesias.
Pronto se propagó la historia sobre la Maldición de la Torre, también conocida como la Venganza del Papa (Rache des Papstes). Los gobernantes de Alemania del Este, terriblemente disgustados, varias veces intentaron corregir este fenómeno natural, tratando tanto la superficie de la esfera con diferentes pinturas y químicos, pero de nada les sirvió. No hubo forma de corregir el efecto del sol sobre la obra. A pesar de los numerosos intentos, la cruz luminosa siguió apareciendo en la superficie de la torre... tal como lo sigue haciendo hasta el presente... anticipando, quizás, que aquel régimen ateísta y totalitario estaba destinado a perecer por voluntad divina y que con él también caería para siempre el represivo Muro de Berlín...
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