por Bartolomé Clavero
El régimen internacional de registros y patentes no sólo desprotege los conocimientos empíricos y las expresiones culturales de los pueblos y la comunidades indígenas, sino que incluso ha venido fomentando su expropiación masiva sin consentimiento, indemnización ni participación en los eventuales beneficios, a veces ciertamente cuantiosos. Conforme a la Declaración de Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, los Estados, en cooperación con los mismos pueblos indígenas, deben establecer mecanismos de protección de los conocimientos tradicionales y las expresiones culturales indígenas (art. 31). Bolivia afronta el reto, un reto realmente ingente dados los condicionamientos del régimen internacional de la propiedad intelectual.
Conocimientos tradicionales y expresiones culturales (CTs y ECs) no son patentables según el régimen establecido mediante tratados entre Estados y por la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), una de tantas agencias de Naciones Unidas, agencia a la cual pertenecen casi todo los Estados. La historia es sabida. El conocimiento empírico de la virtud terapéutica de una especie vegetal no es patentable mientras que la extracción en laboratorio del correspondiente principio activo para convertirlo en mercancía por la industria farmacéutica es patentable. La música colectiva de celebración comunitaria no es inscribible mientras que su traducción a partitura a nombre de quien se presenta como autor o, con algo más de escrúpulo, como arreglista de un tema tradicional anónimo es inscribible. Y dígase lo propio para todo lo que es comunitario y tiene un valor científico o cultural mercantilizable. Un producto genuino de cultural social no es registrable mientras que su modelación o manipulación individual o empresarial lo es. Con esto, la expropiación sin compensación ni consentimiento viene siendo sistemática a una escala internacional.
Hay casos tan notorios como el de El Condor Pasa o el de El León Duerme Esta Noche. Para el saqueo de conocimientos científicos es más difícil dar ejemplos pues bien se guardan las corporaciones de revelar las fuentes que les permiten la extracción de elementos patentables. No es raro que accedan a ellas a través del financiamiento de investigaciones antropológicas o similares sobre el terreno de las comunidades indígenas como forma de franquear primero y expoliar enseguida conocimientos empíricos. El fomento de la investigación puede ser doblemente provechoso pues sirve de paso para reducir la carga de los impuestos o contribuciones de las empresas al mantenimiento de servicios públicos o sociales. Los conocimientos científicos y valores culturales indígenas son en suma bienes mostrencos. Lo son hasta los nombres. Por ahí anda un modelo de coche que se llama cherokee, una marca de saco de dormir que se llama quechua o un tipo militar de helicóptero que se llama apache, esto último sobre el supuesto racista de que el nombre indígena ya causa por sí solo pavor.
La OMPI se manifiesta últimamente preocupada por la desprotección internacional de los CTs y ECs indígenas. Tiene ahora la ocurrencia, técnicamente hoy factible, de organizar un gigantesco registro de todos los CTs y todas las ECs de todos los pueblos y todas las comunidades indígenas de todo el universo mundo. Su propósito no se oculta. Se proclama que es el de proteger el derecho indígena, pero añadiéndose enseguida que lo más valioso de tal registro es que permitirá el acceso de terceros al patrimonio cultural indígena mundial de forma que su aprovechamiento pueda realizarse con compensación para el pueblo o comunidad de donde procede el CT o la EC del caso. Es un proyecto que se ha presentado en 2008, esto es tras la adopción de la Declaración sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas por la Asamblea General de Naciones Unidas, la organización matriz de la OMPI. No hay que decir que en su proyecto la Declaración y así los derechos de los pueblos indígenas se ignoran olímpicamente. No tiene justificación pero tiene lógica. Con la Declaración no cabe tal proyecto.
Durante los días 24 a 26 de este último mes de julio, se ha celebrado en Vinto, Bolivia, una cumbre andina de representantes indígenas sobre CTs y ECs, sobre, por supuesto, la reivindicación y la protección de los correspondientes derechos de los pueblos. El día 25 se presentó el Anteproyecto de Ley sobre CTs y ECs indígenas que se ha elaborado en Bolivia. Representa una decidida apuesta por hacerse cargo del referido mandato del artículo 31 de la Declaración sobre los Derechos de los Pueblos con conciencia de la inmensidad del reto por la persistente conjura del derecho internacional contra la posibilidad de que pueda llevarse a la práctica y otorgarse garantías a los derechos de los pueblos indígenas a sus CTs y ECs. Aunque pretenda ahora lo contrario, la política de la OMPI es la mejor prueba de esta verdadera conjura. Otras agencias internacionales no necesitan ser conscientes para ser cómplices. Con el derecho internacional existente, la conjura no tiene por qué ser intencionada.
El Anteproyecto boliviano contempla el establecimiento de un registro específico para la inscripción y protección de los CTs y las ECs indígenas, registro de carácter voluntario para comunidades y pueblos y con valor meramente preventivo frente a la disposición indebida de los unos y las otras, los CTs y las ECs, y registro así sin valor constitutivo de derecho. Se parte del buen principio de que las comunidades y pueblos no pueden ser obligados a registrar sus derechos para que los mismos se reconozcan y garanticen por el Estado. Los derechos indígenas, los culturales igual que los territoriales, no dependen del registro público. Este registro no puede responder con todo al régimen registral ordinario. Entre comunidades y pueblos existe la justa preocupación de que en último término el registro sirva para exponer más que para proteger sus CTs y ECs, para hacerlos públicos sin las suficientes garantías. Por esto no es obligatoria la inscripción para tener el derecho. Y por esto también se propone en Bolivia un registro que no sea de acceso público y que sólo emita certificaciones en caso de necesidad para la contradicción de inscripciones en el registro ordinario, el registro que tiene fuerza.
El debate fue vivo en la cumbre de Vinto. ¿No se produce así indefensión comparativa de los pueblos y comunidades que opten por no arriesgarse a registrar sus CTs y ECs? ¿Qué protección puede por otra parte ofrecerse a los pueblos y comunidades que registren si no se le entra previamente a la reforma del régimen ordinario de registros y patentes? ¿Y no se provocaría entonces un serio conflicto con el derecho internacional? En un asunto como éste, por mucho que la Declaración sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas respalde, ¿puede Bolivia garantizar lo que el derecho internacional no garantiza o incluso desprotege? Hubo intervenciones que, con buenas razones, defendieron una política de mantenimiento en secreto de los CTs. Sin embargo, en el mundo de hoy, con la presión tanto de las corporaciones interesadas como también de la OMPI, ¿cabe a la larga mantener ese secreto? ¿No será otra forma de que continúe la exposición al saqueo masivo? ¿No hubiera de ser bienvenida la protección del Estado una vez que el mismo la brinda como en el caso de Bolivia?
El nudo gordiano donde se encuentra desde luego es en el derecho internacional. Poco valdría en la práctica cualquier opción boliviana sobre CTs y ECs si no se extraen las consecuencias y aplican los requerimientos de la Declaración sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas en el propio orden internacional. El régimen establecido de registros y patentes realmente se conjura contra los derechos indígenas. Pero ¿cómo podría Bolivia por sí sola o incluso junto con los Estados andinos conjuntados, en el caso bien hipotético de que todos respondiesen a los reclamos indígenas, mover al derecho internacional a una revisión de fondo para la que, hoy por hoy, no muestra el mismo mucha, si alguna, disponibilidad? La reforma a escala internacional es en todo caso imperativa a la luz de la Declaración sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas (art. 42: "Las Naciones Unidas, sus órganos, incluido el Foro Permanente para las Cuestiones Indígenas, y los organismos especializados, incluso a nivel local, así como los Estados, promoverán el respeto y la plena aplicación de las disposiciones de la presente Declaración y velarán por su eficacia", mandato que naturalmente comprende entre sus destinatarios a la OMPI).
A la par o, mejor, previamente a su propia ley para que ésta no defraude ni produzca efectos contraproducentes, Bolivia tendría que instar a Naciones Unidas a que se cumpla dicho mandato por cuanto interesa al derecho indígena de propiedad intelectual. ¿Qué éxito podría tener un Estado junto con los otros pocos Estados que pudieran respaldarle entre cerca de doscientos? Quizás más del previsible. Muchas son los resortes internos que hacen moverse a Naciones Unidas. Hoy por ejemplo Bolivia es miembro del Comité de Descolonización (Comité Especial encargado de examinar la situación con respecto a la aplicación de la Declaración sobre la concesión de la independencia a los países y pueblos coloniales, el primer instrumento que definiera el derecho a la libre determinación que ahora la Declaración sobre los Derechos de los Pueblos indígenas extiende a éstos). Esa posición de Bolivia puede ser estratégica. Otros organismos de Naciones Unidas, como los comités de tratados de derechos humanos, podrían resolver casos concretos; los órganos específicos sobre cuestiones indígena (Foro Permanente, Relator Especial, Mecanismo de Expertos) pueden llamar la atención sobre esto o sobre lo otro, pero sólo el Comité de Descolonización está en posición de poder abordar el asunto con alcance general y en toda su extensión a fin de elevar las necesarias propuestas a la Asamblea General de Naciones Unidas. El asunto es al fin y al cabo de subsistencia solapada del colonialismo y de reconocimiento internacional de la situación de sometimiento indígena de raíz colonial que viene de hecho a remediar la Declaración sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas.
El régimen internacional de propiedad intelectual es una pura reliquia colonial, pero una reliquia bien viva. Así alcanza los efectos descritos de atropello masivo de derechos de los pueblos indígenas. ¿No podría por tanto traerse por Bolivia el asunto ante el Comité de Descolonización? Podría hacerse quizás mejor elevándose la mira. Siendo en el fondo la Declaración sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas la forma de extender la descolonización a los mismos, ¿no podría Bolivia proponer al Comité de Descolonización que se haga cargo del análisis de todos los requerimientos y el escrutinio de todos los casos que miren a la descolonización de los pueblos indígenas mediante la efectividad de las previsiones de la Declaración de Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas? No sólo está en juego el derecho indígena a los CTs y las ECs.
Mal podrá además defenderse en solitario este derecho como ningún otro derecho de los pueblos indígenas. Para que su garantía sea efectiva, se impone un cambio radical del escenario completo del orden internacional conforme a las exigencias de la Declaración sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, algo con lo que ya están comprometidas las Naciones Unidas. Hay base para que Bolivia impulse y active no sólo en el orden interno.
- Bartolomé Clavero es Miembro del Foro Permanente de Naciones Unidas para las Cuestiones Indígenas
por Alberto Salazar Gutierrez
El Mercado Común del Sur (Mercosur), que este viernes celebrará en Paraguay su XXXVII Cumbre de Presidentes, está integrado por ese país, Argentina, Brasil, y Uruguay, con Venezuela en proceso de adhesión.
Las naciones miembros asumen la conducción del bloque con carácter rotativo y por un plazo de seis meses. Durante la cita en Asunción, Paraguay le cederá la presidencia pro témpore a Uruguay, que a su vez se la traspasará a Argentina a fines del 2009 o comienzos del 2010.
El Mercosur se constituyó el 26 de marzo de 1991 mediante el Tratado de Asunción, firmado por los entonces presidentes Carlos Menem (Argentina), Fernando Collor de Melo (Brasil), Andrés Rodríguez (Paraguay) y Luis Alberto Lacalle (Uruguay)
Sus objetivos cardinales son la libre circulación de bienes, servicios y factores productivos, la adopción de un arancel externo común y de una política comercial con relación a terceros, así como la concertación de posiciones en foros económicos comerciales regionales e internacionales.
Para lograr sus fines, Mercosur se ha dotado en distintos momentos y etapas de sus 18 años de vida de diversos órganos entre los cuales el de mayor jerarquía es el Consejo del Mercado Común, que se reúne hoy en Asunción, como preámbulo a la Cumbre de Presidentes.
El Consejo del Mercado Común está integrado por los ministros de Relaciones Exteriores y de Economía o Hacienda de los países miembros y tienen la misión de asegurar el alcance de los objetivos del bloque.
Otros de sus entes son el Grupo Mercado Común, el Parlamento, la Comisión de Comercio, el Foro Consultivo Económico Social, y los tribunales Administrativo Laboral y Tribunal Permanente de Revisión.
También, el Centro Mercosur de Promoción del Estado de Derecho, el Observatorio de la Democracia y la Secretaría.
El Grupo Mercado Común tiene carácter ejecutivo y lo integran los cancilleres, quienes velan por el cumplimiento del Tratado y de las decisiones del Consejo. También propone medidas sobre liberalización comercial, coordinación de políticas macroeconómicas y negociación de acuerdos frente a terceros.
El Parlamento del Mercosur (Parlasur) está considerado el paso político más trascendente dado por el bloque. Lo integran 18 legisladores por cada país miembro y se inauguró el 7 de mayo del 2007 en Montevideo. A partir del 2010 los diputados serán elegidos por votación popular.
Los Estados miembros del Mercosur abarcan una superficie de 13 millones 808 mil 089 kilómetros cuadrados en los que viven más de 250 millones de personas. De conjunto, su Producto Interno Bruto (PIB) pasa de los 1,5 billones de dólares, las tres cuartas partes del de Suramérica.
Brasil y Argentina son considerados los dos socios mayores del bloque debido a la desproporcionalidad de sus economías respecto a las de Paraguay y Uruguay.
Tal circunstancia ha traído al Mercosur no pocos problemas, pues sin bien los socios menores admiten como ineludibles las asimetrías estructurales (superficie, población, PIB), alegan que éstas son relativamente salvables mediante políticas económicas consensuadas.
Por el tamaño de su economía, Brasil está considerado el motor del Mercosur. En el 2008 su PIB creció 5,1 por ciento y llegó a 1,25 billones de dólares. Su población se aproxima a los 190 millones de habitantes.
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, asumió el cargo el 1 de enero de 2003 y en octubre de 2006 fue reelegido para un segundo cuatrienio.
Argentina es el segundo mayor socio del Mercosur. En el 2008 su PIB pasó de 560 mil millones de dólares. Su población es de casi 40 millones de habitantes.
La presidenta argentina, Cristina Fernández, asumió el cargo el 10 de diciembre del 2007.
Paraguay y Uruguay son las dos menores economías dentro del Mercosur y también los países con menor cantidad de habitantes.
En el 2008 la economía paraguaya creció 5,5 por cinto y su PIB pasó de los 26,2 mil millones de dólares. Su población se acerca a los siete millones de habitantes.
El ex obispo Fernando Lugo asumió la presidencia de Paraguay el 15 de agosto de 2008, luego de unas elecciones consideradas históricas porque desplazaron del gobierno al Partido Colorado luego de más de 60 años en el poder.
La economía uruguaya, entretanto, aumentó 8,9 por ciento en el 2008 y llegó a los 32 mil 200 millones de dólares. Su población es de unos 3,4 millones de habitantes.
El presidente Tabaré Vázquez gobierna el país desde el 1 de marzo de 2005. Este año, el 25 de octubre, Uruguay tendrá elecciones generales.
Venezuela podría convertirse en el quinto miembro pleno de Mercosur, para lo cual aún se necesita la ratificación del Protocolo de Adhesión por parte de los Congresos de Paraguay y Brasil. Es la cuarta economía más grande de América Latina, después de Brasil, México y Argentina.
Su ingreso también significaría dotar al bloque de un vital eje energético, pues Venezuela es el quinto mayor exportador mundial de petróleo y su Faja del Orinoco está considerada la fuente de reserva de hidrocarburos líquidos más grande del planeta.
La población venezolana recién llegó a los 28 millones de habitantes.
En diciembre de 1998, Hugo Chávez ganó las elecciones presidenciales y en diciembre del 2006 fue reelegido para un nuevo mandato que se extenderá del 2007 al 2013.
Los países asociados al Mercosur son Chile (1996), Bolivia (1997), Perú (2003), Colombia (2004), Ecuador (2004) y Venezuela (2004).
por Umberto Eco
El jefe del gobierno quiere amordazar la información. Y en nuestra sociedad enferma parece que la mayoría de los italianos también está dispuesta a aceptar esta infracción. Pero el famoso intelectual dice: 'Yo no estoy de acuerdo'.
No sé si será el pesimismo de la edad avanzada, si será la lucidez que trae consigo la edad, pero tengo mis dudas, no exentas de escepticismo, en cuanto a intervenir, a instancias de la redacción, en defensa de la libertad de prensa. Lo que quiero decir es que, cuando alguien tiene que intervenir en defensa de la libertad de prensa, es porque la sociedad, y con ella una gran parte de la prensa, ya está enferma. En las democracias que llamaremos 'fuertes' no es necesario defender la libertad de prensa, porque a nadie se le ocurre limitarla.
Esa es la primera razón de mi escepticismo, de la que se deriva todo un corolario. El problema italiano no es Silvio Berlusconi. La historia (yo diría que desde Catilina en adelante) está plagada de aventureros, no carentes de carisma, con muy poco sentido del Estado pero con un sentido muy acusado de sus propios intereses, que han deseado instaurar un poder personal, pasando por encima de parlamentos, magistraturas y constituciones, repartiendo favores a sus cortesanos y (a veces) a sus cortesanas e identificando su propio placer con el interés de la comunidad. Lo que pasa es que esos hombres no siempre han conquistado el poder al que aspiraban, porque la sociedad no se lo ha permitido. Cuando la sociedad se lo ha permitido, ¿por qué tomárselo a mal con esos hombres y no con la sociedad que les ha dejado hacer lo que han querido?
Siempre recordaré una historia que contaba mi madre que, a sus veinte años, había conseguido un buen trabajo como secretaria y mecanógrafa de un diputado liberal - y he dicho liberal. Al día siguiente de que Mussolini subiera al poder el diputado en cuestión dijo: "Pero en el fondo, con la situación en la que se encontraba Italia, a lo mejor ese Hombre sabe cómo poner un poco de orden". Pues bien, si se instauró el fascismo no fue gracias a la personalidad enérgica de Mussolini (oportunidad y pretexto), sino a la indulgencia y a la relajación de aquel diputado liberal (representante ejemplar de un país en crisis).
Por consiguiente, es inútil tomársela con Berlusconi que, digámoslo así, hace su oficio. La que ha aceptado el conflicto de intereses, la que acepta las rondas, la que acepta el laudo Alfano, y la que ahora habría aceptado sin demasiadas cuitas - si el presidente de la República no hubiese levantado una ceja - la mordaza que se le ha puesto a la prensa (por ahora de forma experimental) es la mayoría de los italianos. Si una cauta censura de la Iglesia no estuviera turbando en estos momentos la conciencia pública, esa misma nación aceptaría sin vacilar, e incluso con una cierta complicidad maliciosa, que Berlusconi se fuera de 'velinas'- pero eso pronto estará superado, porque los italianos, y en general los buenos cristianos, se han ido de putas desde siempre, por mucho que el párroco diga que no está bien.
¿Por qué dedicar, entonces, a esas alarmas un número de 'L'espresso', si sabemos que el periódico llegará a manos de quien ya está convencido de esos riesgos de la democracia, pero en cambio no lo leerá quien está dispuesto a aceptarlos con tal de que no le falte su ración de Gran Hermano - y de muchos casos político-sexuales en el fondo sabe bien poco; porque una información, en gran parte sometida a control, ni siquiera se lo cuenta?
A ver ¿por qué hacerlo? El porqué es muy sencillo. En 1931 el fascismo impuso a los profesores universitarios, que entonces eran 1.200, un juramento de fidelidad al régimen. Sólo se negaron 12 (el 1 por ciento), que perdieron su puesto. Hay quien dice que 14, pero eso no hace más que confirmar hasta qué punto pasó el hecho desapercibido entonces, dejando un recuerdo un tanto vago. Muchos otros, que luego serían personajes eminentes del antifascismo posbélico, incluso aconsejados por Palmiro Togliatti o Benedetto Croce, juraron, para poder seguir difundiendo sus enseñanzas. Puede que los 1.188 que permanecieron tuvieran razón, por distintas razones y todas ellas honorables. Pero los 12 que dijeron que no salvaron el honor de la Universidad y, en definitiva, el honor del país.
Esa es la razón de que a veces haya que decir que no, aunque se sea pesimista y se sepa que no servirá para nada.
Por lo menos que pueda uno decir un día que lo dijo.
El muro que construyó Israel para apartarse de los palestinos cumplió cinco años en la ilegalidad desde que fue condenado por la ONU.
Se cumplen cinco años desde que el Tribunal Internacional de Justicia (TIJ) declaró ilegal el muro de separación que Israel erige en Cisjordania, que sigue adelante pese a las protestas de los palestinos y otros organismos.
Este 9 de julio, se cumplió el quinto aniversario del dictamen no-vinculante del TIJ en 2004, decisión a la que Israel ha hecho caso omiso mientras continúa la construcción de la barrera, verja o muro de separación, según la forma que adquiere al rodear ciudades o aldeas palestinas y serpentear por el territorio ocupado.
El gobierno israelí comenzó el proyecto en 2002 con el objetivo de impedir la infiltración de atacantes en Israel o los asentamientos judíos, sin embargo, la obra siempre ha estado cargada de polémica y provoca airadas críticas internacionales, así como devastadoras consecuencias sobre la población palestina.
Los palestinos califican la barrera de 'muro del apartheid' y aducen que tiene como fin despojarles de sus tierras e impedir un futuro Estado viable. Además de no cesar de construir la barrera, Israel tampoco ha respetado las recomendaciones del tribunal internacional que exhortó a desmantelar los tramos levantados en Cisjordania e indemnizar a los palestinos afectados.
Cuando concluya su construcción, el 85 por ciento de su trazado quedará dentro del territorio cisjordano, frente al 15 por ciento que transcurrirá por la Línea Verde, la frontera imaginaria aceptada internacionalmente tras la primera guerra árabe-israelí (1948-49).
Así se desprende de un informe anual dado a conocer este mes por la Oficina de la ONU de Coordinación de Asuntos Humanitarios (Ocha) en Jerusalén, que estima en 709 kilómetros el perímetro total que tendrá la barrera una vez completada.
Según esos datos, hasta la fecha se han levantado 413 kilómetros, cerca del 60 por ciento del recorrido proyectado, mientras que 73 kilómetros están bajo construcción y 223 figuran en los planes.
El 'muro' ha cambiado radicalmente las vidas de numerosos palestinos, que han quedado atrapados no sólo por los obstáculos físicos sobre el terreno, sino también por la burocracia israelí que les somete a un régimen de "permisos" para acceder a sus tierras.
La Ocha denuncia que 34 comunidades, donde residen unos 35.000 palestinos con documentos de identidad cisjordanos, quedarán estrangulados entre la barrera y la Línea Verde.
La mayoría de los palestinos con tarjetas de identidad de Jerusalén, con un estatus especial, quedarán entre la barrera y la Línea Verde, mientras que poblaciones en Jerusalén Este como Kafr Aqab o el campo de refugiados de Shuafat, son rodeadas por el muro.
Aproximadamente 125.000 palestinos, residentes en 28 comunidades quedarán rodeados por el muro en tres lados, y 26.000 vecinos de ocho poblaciones por los cuatro costados.
Un ejemplo es el del distrito de Belén, con una demarcación de 660 kilómetros cuadrados, donde sólo el 13 por ciento de las tierras son de uso palestino y la mayor parte están fragmentadas.
Según la organización Oxfam, alrededor del 80 por ciento de los palestinos propietarios de parcelas al otro lado del muro no han recibido permisos de las autoridades israelíes y no pueden cultivar sus tierras."Antes de la construcción del muro, mi cooperativa cosechaba 3.000 toneladas de olivas. Hoy sólo logramos entre 500 y 1.000 toneladas dependiendo del año", explica Yusef Salim, campesino de Beit Yala, al sur de Jerusalén.
En poblaciones afectadas como Bilín, Nilín, Yayus o Budrus, los lugareños palestinos se manifiestan asiduamente junto a activistas israelíes e internacionales para protestar contra el muro que divide sus tierras.
por Javier Badani Ruiz
Una fábrica de ideas. Así se puede definir a Gerardo Yáñez. Compositor de unas 300 piezas e inventor de al menos una veintena de instrumentos musicales, este paceño de 55 años marcará el 14 de enero del 2010 un nuevo hito en la historia de la música boliviana. Ese día su talento se lucirá en uno de los escenarios más importantes de Europa: la Filarmónica de Berlín.
Yáñez será el primer artista del país en llegar a este teatro alemán con composiciones propias y con el aporte melódico de la viola profonda, instrumento que este boliviano diseñó y construyó para complementar los cuartetos de cuerda de las orquestas sinfónicas.
"La viola profonda es el instrumento más universal que he creado hasta el momento. Complementa y revoluciona la composición melódica dentro de las orquestas sinfónicas. Ya ha sido probado por solistas europeos y aprobado por los entendidos en la materia", asegura el impulsor del Grupo Chacaltaya, ensamble que desde Europa propone hace décadas un diálogo entre la música universal y la andina.
Yáñez explica que la actual estructura de los ensambles sinfónicos, -violín 1, violín 2 y chelo- está incompleta. "Los violines son sopranos, la viola es contraalto y el chelo es bajo. Entonces faltaba en esta estructura el instrumento tenor. Es allí donde entra la viola profunda, un instrumento que se buscó desde 1650", asegura el artista.
Amante de la música en todos sus géneros -su veta creadora ha tocado lo autóctono, lo mestizo (morenadas), lo contemporáneo, lo sinfónico y lo coral-, este compositor nacional ya ha probado anteriormente la valía de sus innovaciones musicales. Yáñez ha venido cromatizando desde los años 80 los instrumentos del país, con el objetivo de introducirlos a la sonoridad universal. Esto significa ampliar su gama de tonalidades; de los cinco a siete característicos, hasta los 12 tonos.
Ácido crítico del manejo de las instituciones de educación artística de Bolivia, Yáñez se considera un "exiliado cultural". "Vivo y trabajo en Alemania, porque mi país no me ofrece apoyo para desarrollar y compartir mi talento", se queja, mientras sueña con un nuevo instrumento: el piano natura.
Fue a los pies de la tumba del compositor alemán Johann Sebastian Bach que la viola profonda se presentó oficialmente en el mundo de la música. Fue en noviembre del 2008, en la Iglesia de Santo Tomás, en Leipzig (Alemania). Posteriormente, el instrumento fue tocado en el Congreso Nacional de Violas, en Oviedo (España). Y el 2010 se prevé que resuene en escenarios de Inglaterra y Francia, entre otros.
La vida del autor de la viola profonda, Gerardo Yáñez, está marcada por la música. Fue en los años 70 que este paceño, tras culminar los cursos básicos del Conservatorio, llegó hasta Alemania donde estudió en la Escuela Superior de Música de la Universidad de Berlín. Allí se especializó en composición.
Sin embargo, fue en el taller de construcción de instrumentos musicales Korber donde se hundió en los secretos de los afinados y de las mediciones para desarrollar nuevas piezas.
En los años 90 sus pasos retornaron al país. "Estuve hasta el 2001 trabajando en Bolivia. Fundé el Centro Cultural Los Andes, una institución donde se daba clases de instrumentos andinos, teoría y armonía. Pero no contaba con ninguna financiación y llegó el momento en que no pude soportar el peso económico y de tiempo. Dejé una generación de alumnos que han conformado grupos como Coca Sagrada".
En este periodo Yáñez tomó en varias oportunidades la batuta de la Orquesta Sinfónica Nacional, ya con obras clásicas, ya con composiciones de su autoría para coro y orquesta como Mágico Sur, Danza Sagrada y Meditación de Los Andes.
Comenzaron entonces a resonar los aerófonos andinos y cordófonos como el charango sonko de 13 cuerdas, otra de sus creaciones. "Se debe recordar que la guitarra que llegó de España trajo las notas "Mi" y "La" como afinación, pero los instrumentos andinos en su mayor parte están afinados en "Do" y "Fa" sostenido. El charango se afinó al estilo español. "Lo que hice con el sonko fue recuperar la afinación natural de nuestra cultura", dice.
Para retomar esta afinación, Yáñez amplió el charango de un octavo y una sexta a tres octavas y media. El resultado de esa labor se plasmó en al menos dos producciones musicales que fueron grabadas con el sonko. "Lamentablemente la mayoría de nuestros folkloristas son aún muy conservadores", dice su creador para justificar la poca resonancia del sonko en el país.
"Hemos llegado a un punto donde el nivel autodidacta y auditivo ha llegado a un límite. Los grupos se están autoimitando y no hay un adelanto evolutivo musical, ni en armonía ni en forma. La música autóctona ya no tiene su vitalidad cósmica. Puede que se grabe más hoy pero no tiene esa espiritualidad ancestral. Es prehecha por grupos citadinos", dice el compositor radicado en Alemania, quien entre otros instrumentos inventó un guitarrón y una guitarra contrabajo.
Profesor de Armonía y Contrapunto y director del coro de musicoterapia Taypi, Yáñez hoy tiene puesto sus esfuerzos en la construcción de un nuevo instrumento musical: el piano natura.
"Este piano tiene todas las tonalidades que se pueden tocar en una afinación natural. El actual se llama temperado, porque ninguno de los intervalos es natural, lo dividieron en 12 partes iguales, pero el piano natura tiene en cada octava 49 teclas. Está compuesto por siete pisos verticales", explica. Actualmente -señaló el compositor- está en tratativas para la construcción del piano en una versión electrónica.
Con todo, el sueño mayor de Gerardo Yáñez es la conformación de la Filarmónica de Los Andes, un ensamble que "tenga un cuerpo sonoro andino, con instrumentos de cuerda europeos".
por Soledad Galego-Díaz
En la interesante, esperanzadora y delicada situación en la que se encuentra América Latina en su conjunto empieza a adquirir gran importancia lo que está ocurriendo en Perú, el país con suficiente peso, masa crítica e historia como para cambiar los difíciles equilibrios actuales.
Alan García sufre una caída de popularidad. Humala, el líder del nacionalismo étnico, aguarda su oportunidad
La incorporación de Perú al movimiento indigenista y al área bolivariana que lidera actualmente Venezuela, algo que no ha ocurrido, pero que podría ocurrir si no se controla la fuerte crisis que está atravesando, supondría un cambio de fuerzas entre los dos modelos principales que, con diferencias nacionales e importantes peculiaridades, se han instalado en el continente. Las noticias de Lima llenan de preocupación al gran bloque que lidera Brasil y, en menor medida, Chile, que propone un cambio de inspiración socialdemócrata, con reforzamiento institucional, crecimiento económico alto y una mejora social progresiva, pero que, en muchos casos, resulta demasiado lenta e insuficiente frente a las carencias que sufre la mayoría de la población.
En sentido contrario, países como Bolivia y Ecuador, con grandes poblaciones indígenas que fueron radicalmente marginadas de la vida política y económica de sus países y que ahora se sienten representadas en las nuevas constituciones indigenistas y en los Gobiernos de Evo Morales y Rafael Correa, ven con esperanza la posibilidad de que Perú se desestabilice lo suficiente como para que en las próximas elecciones presidenciales, en 2011, dé el giro definitivo y contemple la victoria de Humala, el líder del nacionalismo étnico. Perú aportaría en ese caso un peso extraordinario a un eje que apoya Hugo Chávez, y que está ahora debilitado con la caída del precio del petróleo.
El presidente Alan García ganó las elecciones en 2006, en segunda vuelta, por 52% a 47%, a Ollanta Humala, un ex militar de 46 años, fundador del Partido Nacionalista Peruano, de fuerte inspiración étnica. García -que ya ocupó la presidencia en otro periodo, durante el que fue acusado de graves casos de corrupción- ha impulsado un fuerte crecimiento económico, que en 2008 fue del 9,8%, uno de los más altos del mundo, basado en una fuerte inversión extranjera. La crisis golpeó duro al país y en 2009 se prevé un crecimiento cercano al 3%.
En los últimos meses, varias de sus decisiones fueron seriamente contestadas por la población indígena. En junio pasado se produjeron violentas manifestaciones en la zona de la Amazonia, que provocaron la muerte de 24 policías y 10 civiles. Los indígenas lograron que se retiraran las leyes que permitían la venta de terrenos en lo que se considera tierra de los pueblos originarios. García ha sido acusado de desatender a las poblaciones indígenas y de no impulsar programas sociales capaces de promover su integración educativa y política.
Con el conflicto con los indígenas aún sin resolver, y con la crisis económica en ebullición, el Gobierno de Alan García ha tenido que hacer frente en las últimas semanas a más de 200 conflictos sociales; los más graves, las huelgas de maestros y de transportistas. La dimisión del primer ministro, Yehude Simon, no ha ayudado a parar la veloz caída de popularidad de García y no parece que se vayan a calmar las movilizaciones. Ollanta Humala se proclamó ya candidato para 2011 (o antes, si se adelantaran las elecciones), al igual que el ex presidente Alejandro Toledo y Lourdes Flores, de 50 años, rectora de la Universidad de San Ignacio y presidenta del Partido Popular Cristiano.
También podría optar a las elecciones la hija mayor del ex presidente Alberto Fujimori, Keiko Fujimori, de 33 años, que busca la liberación de su padre -condenado a 25 años por delitos contra los derechos humanos- y que fue elegida en 2006 senadora con más votos que ningún otro candidato. Nadie duda, sin embargo, que Ollanta será la figura a batir por todos los demás y que su llegada al poder sería, realmente, la que trastocaría el mapa político latinoamericano y rompería los equilibrios actuales. Perú tiene el fiel de la balanza.
Por Lola Huete Machado
Mucho ciudadano turco. Mucho anarquista. Mucho artista. Sinergia, discusión, proyectos comunes... Medio siglo de historia ha convertido a Kreuzberg en uno de los barrios más multiculturales del mundo. Sus habitantes luchan hoy contra encasillamientos y tópicos.
Imagen habitual en Kreuzberg son sus paredes a rebosar de carteles y graffitis. Nada nuevo. Aquí nacieron, en su momento, las pinturas del muro de Berlín en su lado occidental, las mismas que hoy se andan repintando para el 20º aniversario de su caída; que aquí es un deporte local muy practicado echar mano del spray en cuanto se vislumbra hueco o reivindicación, y/o colocar póster sobre póster hasta levantar verdaderas murallas de papel. Y éstas, cuando se desprenden del puro peso, son como las capas de una cebolla con la intrahistoria cultural y social del barrio.
Hay muros en Kreuzberg que si se raspara en ellos aún se encontrarían restos de los reclamos de antaño, de lo mucho, y muy político, sucedido en estas pocas calles desde que (por cosas de la planificación urbanística hace ya tres siglos) la zona se convirtiera en lugar de tránsito de todos los grupos de población no gratos a la burguesía berlinesa de otras latitudes. Y ahora, de repente, hay un cartel repetido en vallas y escaparates, entre los cientos de convocatorias para eventos gays, proletarios, feministas, infantiles, universitarios, artísticos, políticos o viajeros, de las que uno se va enterando mientras pasea. El anuncio dice: "SO36 pronto sin SO36".
Para el visitante, la frase es ininteligible. Puro misterio. Para los oriundos de Kreuzberg (llamemos KB al barrio, y a sus 160.000 habitantes, kbergianos; casi 200 nacionalidades, mayoría turca) y para los que no lo son pero se sienten, leerlo y sufrir del corazón es todo uno.
Tal cosa, que el SO36 desaparezca, significaría el fin de una época, de un estilo de vivir, aseguran, basado en la oposición y la lucha. Porque el llamado SO36, digámoslo ya, es un club y mucho más que un club. De entrada lleva el nombre de uno de los dos pedazos geográficos de este barrio en pleno corazón de Berlín: la zona SO36 (la otra es SW61), südost, sureste, las más aguerrida, proletaria y dura, con calles con un 55% de inmigración. Y de salida es, desde hace tres décadas, sala de conciertos y meeting point, laboratorio, batidora del barrio, por todo lo que aquí siempre se ha mezclado: lo más in y lo más out.
Modelo y motor de mucha historia política de izquierdas y mucha desinhibición: las primeras movidas punkies o los primeros parties gays fusión oriente-occidente (el famoso Gayhane, donde pincha DJ Ipek, que se define a sí misma como "lesbiana turca"), llevan su sello. Los portavoces de SO36 argumentan: "En nuestro colectivo sociocultural y musical somos viejos, jóvenes, gays, lesbianas o lo que quiera que uno sea; somos punkies y estudiantes, trabajadores temporales y fijos, infra y sobrecualificados... muchos tenemos el llamado pasado inmigrante: tenemos raíces en Anatolia, en el Magreb, en Breisgau o Cottbus... Y no hablamos por hablar, sino que somos parte de la multiculturalidad del barrio... Con nosotros y a través de nosotros, Kreuzberg es lo que es: indefinible, inabarcable, conocido más allá de Berlín".
Esta vez la amenaza de cierre es seria: un conflicto con un vecino por exceso de ruido ha acabado en crisis e "intervención burocrática". Una vía poco querida en esta zona donde todo se reivindica con pasión, se discute con vehemencia y se acuerda. "El respeto al contrario es uno de los fundamentos de la pluralidad del barrio", explican desde SO36. Y aquí estamos, expectantes, en la puerta de un símbolo de la militancia, el SO36 en el número 190 de la Oranienstrasse, calle que es a Kreuzberg como la Quinta Avenida a Nueva York (en escala kbergiana, se entiende), es decir, inevitable y obligada, bulliciosa, multikulti, repleta de tiendas de ropa y alimentación, librerías, cafés, casas ocupadas de los ochenta... Muy turco-alemana, concepto que en Kreuzberg conviene evitar. Tan inadecuado ya como decirle a un alemán de origen turco: "Qué bien hablas alemán" o "no pareces turco". Especialmente las chicas con velo, que se niegan a ser calificadas, te pueden soltar: "¿Que qué bien hablo? Pero si soy tan alemana como tú, imbécil...".
Plaza de Kottbusser Tor. Bajarse del vagón del metro en la línea 1 (U1), mirar el puesto de flores del subterráneo o el quiosco de periódicos, esquivar a los mendigos con perro que piden en la estación, subir las escaleras y asomar la cabeza al exterior... Según el día y la hora, aquí fuera puede llegar a faltar hasta el aire de lo poliédrico del paisaje, el U-Bahn (metro) amarillo que corre sobre un esqueleto de hierro y acero allá en lo alto y los bloques de aluvión baratos que lo rodean, los atuendos multicolor, las lenguas, sonidos y olores que se entrecruzan. El cliché de la Alemania sólo blanca, rica, esterilizada, ordenada... aquí se desvanece. Una experiencia para el no habitual. Y hasta para el nacional: en el intenso debate sobre dónde instalar la capital de Alemania tras la caída del muro en 1989 y la unificación del país en 1990 hubo algún político de peso (de Baviera, sin ir más lejos) que avisó de los peligros de querer convertir Berlín (y con ello, Kreuzberg, "ese enclave de inmigrantes y anarquistas", especificó) en sede del Gobierno. Lo recuerda Nathalie, repantingada en su hamaca, frente a su tienda exquisita de ropa de segunda mano en la zona de Südstern. Pero podría haberlo contado cualquiera. Aquí cada tendero, taxista, bombero o estudiante es un google andante de la información política local.
La advertencia fue en vano. Berlín se convirtió en capital en 2000, y Kreuzberg sigue siendo más o menos lo que era, lo que es desde hace 50 años o desde hace tres siglos, según se mire: zona de tránsito y migrantes con su propio estilo, pobres, pero activos, mucho lost in translation. "Las ciudades ricas son aburridas porque no tienen espacio para los recién llegados, se limitan porque tienen algo que perder. Las ciudades ricas no pueden permitirse experimentos...", escriben en el último número de la revista Dummy que puede encontrarse en los quioscos del barrio.
Y eso es Berlín, una ciudad "pobre, pero sexy", que decía su alcalde para promocionarla, amorosa con la cultura y con una deuda aplastante de 60.000 millones de euros que amarga el idilio. Y eso es Kreuzberg, un puro experimento. Strategiengebiet, territorio estratégico, lo llamaban en los mapas en los años ochenta, cuando sus calles eran un puro caldo de cultivo del desarraigo y la pobreza, los que los antimultikulti definen, finamente, como "sociedad paralela". Hoy ya no es tanto así.
"Hace diez años, las historias de turcos de éxito eran tema destacado en los periódicos, hoy ya no. El número de empresarios de origen turco ha crecido considerablemente... y la palabra dönerkebap está recogida en los diccionarios desde 1991", cuentan Martin Greeve y Kalbiye Nur Orhan, que han elaborado el informe Berlín turcoalemán. "¿Un barrio de inmigración?" No señor, dice Shermin Langhoff, directora del centro de teatro y danza Ballhaus Naunynstrasse, que hace lo que llama "Postmigrantisches Theater para el Kreuzberg multicultural", conceptos que no hace falta traducir. Ésta es ya otra etapa, asegura. "Posemigración", lo llama. "Ahora no se habla de pérdidas y desarraigo; la segunda y tercera generación ya han superado aquello, tanto que se ha creado una nueva perspectiva alemana, la nuestra". "Y ahora, los inmigrantes asentados, formados y crecidos sorprenden en propuestas hasta a los partidos de izquierda, que siguen en el cliché de 'pobrecitos', como sucede aquí en Kotti, con iniciativas de madres y comerciantes contra la droga", dice Cem Özdemir, el alemán de origen turco que más lejos ha llegado en política. Éste es un lugar de "anormalidad normal", define Martin Düspohl, director del Museo de Kreuzberg, que cuenta aquí mismo, en la Adalbertstrasse, la historia local.
La otra, la actual, ahora mismo en cada esquina:
1. La familia palestina y numerosa El Robaja prepara la parrilla y la carne en el Görlitzer Park, su parque preferido.
2. La canciller Angela Merkel aparece hoy en los periódicos animando a los extranjeros residentes a que se nacionalicen alemanes: en la mitad de los noventa lo hacían unos 300.000 por año; en 2008, menos de 100.000.
3. Hombres turcos con barba se reúnen ya en el café Yavuzeli Sarilar, en Dresdener Strasse, todos procedentes de la ciudad de Sarilar, todos taxistas y de religión alevita (forma liberal del islam, mayoritaria en KB), y en los muchos cafés alrededor de Kottbusser Tor, sólo de hombres turcos con barba; esos que nunca se dejan preguntar, porque no quieren o no entienden palabra de alemán, pero entre ellos se saludan con un "¿de dónde eres, campesino?".
4. Cem Özdemir, líder de Los Verdes, con las elecciones europeas encima y las generales en septiembre, a la vuelta de la esquina, sale de su casa en Kottbusser Tor (de techos altos, jardín interior, bicicletas aparcadas en el patio...), junto a su esposa, argentina. "Doce familias habitamos en el edificio, esto es como un pedazo de Anatolia en una gran ciudad, hasta huerto tenemos", dice antes de ponerse a trabajar.
5. Los niños brotan de todos lados camino de las escuelas. Algunas, especialmente en el barrio vecino de Neukölln, llegan al 100% de alumnos con origen inmigrante. Los periódicos publican el reclamo del senado berlinés para la secundaria: "Se buscan profesores, a ser posible con pasado migratorio. ¡Berlín te necesita!".
6. Los camareros del Rote Harfe, en Heinrichplatz, abren su restaurante, que cuenta, en la planta de arriba, con el conocido Orient Lounge (narguile, cojines y mesas en el suelo, mucho reservado); Firat, dueño del café Übersee, en el Paul Linke Ufer 44, coloca la mesas en el suyo. Y el Hannibal, en Görlitzer Bahnhof; el Luzía y el Milch und Zucker, en Oranienstrasse... Todos gestionados por lo que los alemanes no turcos llaman "turcos de segunda generación", es decir, alemanes como ellos, pero con otros apellidos. La clase media turca, frente a la clase media alemana.
7. La adolescente Hanna Schneider hace rato ya que ensaya bajo la carpa del circo que dirige un activista clásico del lugar y en el que desarrollan programas conjuntos con jóvenes de Israel.
8. El director kurdo, Ilker Abay, y su equipo turco-kurdo-alemán ruedan en este instante en el local de periódicos que han alquilado en la Urbanstrasse otra toma más de su soap opera titulada Crazy kiosk, de éxito en la televisión turca.
9. Otro director, éste más de teatro, Neco Çelik, repite una vez más en una entrevista que no quiere hablar del cliché: su condición de hijo de inmigrante turco, ex miembro de una banda en Kreuzberg y modelo de integración, bla, bla, bla... pues ha llegado lejos y es conocido en lo suyo. Pero lo que no puede evitar es ser carne de paradoja: no son inmigrantes, pero usan sus raíces, su pasado en el gueto...
10. Los jugadores del primer equipo turco en la ciudad, el Türkiyemspor, entrenan en el Katzbachstadion. Erkan Önae, treintañero, ex entrenador de una de las categorías, se acerca hoy domingo a verles. Sus padres, invitados a trabajar aquí, buscaron la mejor educación para él, se empeñaron en el idioma y lo alejaron de zonas de mayoría turca: "¿Qué se puede esperar de aquella generación? Vinieron a trabajar y ¡vaya si trabajaron! Nosotros, la segunda generación, nos hemos adaptado aquí, ahora ellos deben abrirse". El deporte, dice, es uno de los grandes medios de integración. Recuerda, cuando se abrió el muro, a dos jugadores del Dinamo, de Berlín Este: "Vinieron a buscarnos para jugar con nosotros". El equipo es una institución aquí. Hace nada, el príncipe Carlos de Inglaterra y su esposa, Camila, visitaron Kreuzberg para asistir a dos partidos de fútbol: el Türkiyemspor contra el FC Internationale, y el Evangelische Pfarrer (pastores evangelistas) contra los imanes musulmanes...
Los 'kbergianos' configuran un territorio peculiar: mayoría inmigrante de origen turco; radicales activos sin importar la edad; militantes de partidos varios; artistas internacionales... Muchos se suelen marchar y suelen regresar. Añoran el barrio. Los kbergianos conviven en paz. Hasta combinan varias lenguas: por aquí se habla Deukisch, la combinación de ambos idiomas; se llama Kreuzkölln a la zona de frontera que une KB con Neukölln, barrio vecino, más turco y de religión y tradición más extrema (allí se han producido varios asesinatos de honor de mujeres a manos de sus familiares). Muchos habitantes crean. Otros se manifiestan contra la instalación de un McDonald's (por capitalista, pero no lo consiguieron); contra el ataque a homosexuales (sucede y al momento tres mil personas aparecen en la calle para protestar), o la falta de posibilidades educativas y de futuro de los hijos de inmigrantes, uno de los grandes fracasos políticos: según el DIW (Instituto alemán de Investigación Económica), tres de cada cuatro ciudadanos de origen turco no termina la escuela, uno de cada dos en edad de trabajar no tiene trabajo y sólo el 3% de ellos ha estudiado.
"¿Un mito o un ejemplo exitoso de integración?", se pregunta Doris Nahawandi, que se ocupa de tal cosa en el Ayuntamiento. "Ambas cosas", concluye. Y enumera: es uno de los barrios más pobres de Berlín y, sin embargo, uno de los más "capitalizados" en lo económico, lo cultural, lo social. Pero las luces tienen sombras: "La tasa de escolares hijos de inmigrantes que no terminan sus estudios es muy alta; la economía sumergida y la delincuencia menor pertenecen a lo cotidiano, crecen las organizaciones religiosas fundamentalistas islámicas...".
Hablar con Shermin Langhoff, con Özdemir, con Önae es oír términos como turcofobia, selbstphobie (fobia a sí mismo). "La identidad es el problema: definir el 'yo' y el 'ellos'. Los nuevos jóvenes alemanes aún no han sido aceptados en esta sociedad", dice Shermin. "Después de treinta años en este país, se trata de poner otra mirada". Ella lo intenta desde el arte: en su sala programa y monta obras como Bist du schwul oder Türke? (¿Eres homosexual o turco?). "No hacemos un teatro de gueto. Tenemos una clientela de bohemios, de activistas, trabajamos con artistas de otros contextos... el nuestro es un espacio político en un territorio politizado: eso es Kreuzberg".
¿Es lo contado arriba razón suficiente para escribir ahora precisamente sobre Kreuzberg? ¿Ahora? Cierto. No hay hecho destacado nuevo, salvo los 500 policías heridos y los 250 detenidos que se produjeron en sus calles en la pasada y habitual fiesta antifascista del Primero de Mayo y que este año se convocó al grito de "Contra la discriminación". No. Un barrio es una construcción cotidiana, y el KB cotidiano es tranquilo, casi rural: "el pueblo", lo llaman. Aquí hay sillas, bancos y hasta sofás en las calles para la charla, tomar el café o el sol.
Pero quizá sea también razón poderosa para hablar de KB que en estas calles nació el cabaré alemán de la mano de Ernst von Wolzogen en 1901. Que hoy, miércoles o viernes, hay mercado turco en el Landwehrkanal, y mientras Hristoforos Triadafillu, el griego, descarga su mercancía de aceitunas, queso y gambas, aquello se llena de gentes de todo el mundo, de colores y olores mediterráneos. Que tiene salas donde bailar agarrado, seas hetero u homo, y un museo sobre la historia gay en Mehringdamm. Que abundan los clubes donde adoran lo nuevo y lo retro, lo tecno y lo punk, lo inclasificable... Que sale el sol y el parque Hasenheide se llena de cuerpos desnudos alemanes y de parejas jóvencísimas de origen turco, muy vestidas, que se esconden de las miradas. Que abrirá pronto la gran mezquita en la Wienerstrasse. Que ya funciona la primera residencia de ancianos turcos de Alemania, aquí envejecidos, y los recién nacidos del barrio se llaman Merve, Yade, Gizem, Fatih... Que existe mucho patio interior repleto de negocios, arte y artistas... y que hay mucho hammam, mucho canal, mucha agua. Que Kreuzberg debe su nombre a Napoleón...
Nada en Kreuzberg parece importante. Pero sí lo es el todo. Un lugar que por no tener, no tiene ni centro geográfico, digamos al estilo plaza de Lavapiés. "El barrio nació de una idea burocrática en 1920. Juntaron partes de otros, al norte y sur de la línea 1 de metro, y lo dividieron en cuatro áreas", ha explicado muchas veces Düspohl desde el Museo de Kreuzberg. Y a Kreuzberg no sabían ni cómo llamarlo. Hasta que en 1921, al celebrar los cien años de la guerra contra Napoleón, alguien se fijó en la cruz que coronaba una colina... y ahí estaba: "la montaña de la cruz". Lo que hoy es y lo que ofrecen los kiez citados lo describe bien otro habitante común en KB: el turista. El norteamericano Tobias G. aconseja sobre las bondades de KB en el foro de www.toytowngermany.com. "Se puede dividir en dos partes, SO36 y SW61, y más exactamente en cinco barriadas (kiez)...".
Asegura Düspohl que "la semilla de la conciencia y el orgullo de ser de Kreuzberg se plantó en 1959, cuando unos pocos artistas abrieron galerías en Oranienstrasse y se empezó a convertir en un Montmartre bohemio". La planta nació y creció, primero un tallo (artista politizado); luego, otro (obrero turco). Medio siglo ha transcurrido desde que la Alemania de posguerra solicitara a los países del Sur trabajadores para rehacer su economía. Kreuzberg era la zona más pobre. Y allí, junto a unos pocos berlineses, criadas y proletarios, se instalaron los obreros. Luego llegaron los alternativos. "Todos vivían puerta con puerta. Lo que vino después tiene que ver con ese tiempo", concluye Düspohl. Hasta lo turístico.
Es el incremento de turistas el que tiene parte de culpa de los cambios a peor en el barrio. Lo dicen, desmoralizados, los anarquistas: "El proceso de gentrificación, estructuración, privatización, incremento de los alquileres, y el crecimiento del control con cámaras en las calles, presencia policial, están devorando nuestro barrio. Detrás de la fachada de creatividad y estabilidad social hay grandes discriminaciones". Tomar o recuperar la noción de comunidad es fundamental, dicen. Y apelan a las estructuras ya existentes: las WG's (comunas en pisos compartidos), colectivos de trabajadores, asociaciones deportivas... Hasta llaman la atención a los recién llegados apáticos. Desde hace un tiempo cuelgan carteles y llenan de graffitis los muros de Kreuzberg, en alemán y en turco: "El Estado salva a los bancos, nosotros debemos salvarnos a nosotros mismos...".
por Ariel Segal
Hace pocos días Alemania conmemoró el 60 aniversario de la fundación de su actual sistema democrático, y los hechos son contundentes: una milagrosa transformación del estado militarista prusiano y luego, del Nazi, a una de las democracias más estables, de mayor prosperidad con una concepción liberal y social del Estado, aunque esto pueda lucir como una contradicción para algunos nostálgicos de los estados corporativos de derecha o izquierda.
Tres años después de la conquista y división de Alemania entre los aliados occidentales y los soviéticos, Francia, Inglaterra y Estados Unidos -a diferencia de Stalin (decir que fue el gobierno de Moscú sería una distorsión para lo que fue su régimen personalista y totalitario)- ofrecieron a los líderes de los diez estados federados de la parte occidental germana, a que junto a representantes de la ciudad-estado de Hamburgo y de Berlín occidental, se reuniesen para establecer las bases de un país independiente. Si bien la oferta fue tentadora, no fue fácil para los padres de la patria de Alemania Federal aceptar que, oficialmente, habían perdido su soberanía sobre la parte oriental, y es por eso que establecieron una legislación provisional, confiados en que algún día lograrían reintegrarse. Aquel documento "provisional" - llamado Ley Fundamental y promulgado en mayo de 1949- no solo ha demostrado que sigue vigente como un modelo de constitución para las democracias del mundo, sino que además, no ha sufrido mayores cambios en su esencia tras su reforma en 1994 por la reunificación alemana.
Los líderes de Alemania Occidental fueron visionarios, en especial el conservador Konrad Adenauer, quien dirigió la asamblea que elaboró la Ley Fundamental, que además de considerar que algún día su país podría recuperar y absorber a la población oriental viviendo bajo el yugo del totalitarismo comunista, tomaron precauciones para evitar que los fantasmas del pasado pudiesen emerger. Por eso, la constitución incluyó la llamada "cláusula de eternidad" que hasta hoy prohíbe la modificación de los artículos relacionados con el respeto a los derechos humanos y al sistema federal, democrático y social, para evitar que puedan ser legalizados partidos políticos con proyectos discriminatorios o totalitarios. Es emblemático que la primera frase del artículo 1 de la Ley Fundamental -no negociable a cambios, incluso si se modifica la constitución- es el que afirma que "la dignidad humana es inviolable".
Además de estadistas como Adenauer, Alemania ha contado con grandes cancilleres de gran visión como Willy Brandt, quien puso en practica, una política de acercamiento al Bloque del Este (la Ostpolitik), y como Helmut Schmidt, Helmut Khol, Gerhard Schröder y en el presente, Angela Merkel.
El llamado "milagro alemán" es más bien un logro de la combinación entre pragmatismo y principios de un país cuyo significado lingüístico se deriva del germano antiguo Allmanis - "todos los hombres" - y que ha logrado exactamente eso: unir a todos sus ciudadanos, orientales y occidentales, bajo un proyecto pluralista basado en la aceptación y el aprendizaje de su sombrío pasado.
por Eduardo Galeano
El mío ha sido un largo camino hacia el desnudamiento de la palabra: desde las primeras tentativas de escribir, cuando era jovencito en una prosa abigarrada, llena de palabras que hoy me dan vergüenza, hasta llegar a un lenguaje que yo quisiera que fuera cada vez más claro, sencillo, y por lo tanto más complejo, porque la sencillez es la hija de una complejidad de creación que no se nota ni tiene que notarse.
Uno siente primero que el trabajo intelectual consiste en hacer complejo lo simple, y después uno descubre que el trabajo intelectual consiste en hacer simple lo complejo. Y un caso de simplificación no es una tarea de embobamiento, no se trata de simplificar para rebajar de nivel intelectual, ni para negar la complejidad de la vida y de la literatura como expresión de la vida. Por el contrario, se trata de lograr un lenguaje que sea capaz de transmitir electricidad de vida suprimiendo todo lo que no sea digno de existencia.
Para mí siempre ha sido fundamental la lección del maestro Juan Carlos Onetti, un gran escritor uruguayo muerto hace poco, que me guió los primeros pasos.
Siempre me decía: "Vos acordate aquello que decían los chinos (yo creo que los chinos no decían eso, pero el viejo se lo había inventado para darle prestigio a lo que decía); las únicas palabras que merecen existir son las palabras mejores que el silencio". Entonces cuando escribo me voy preguntando: ¿estas palabras son mejores que el silencio?, ¿merecen existir realmente?
Hago una versión, dos o tres, quince, veinte versiones, cada vez más cortas, más apretadas: edición corregida y disminuida.
Inflación palabraria El problema de la inflación monetaria en América Latina es muy grave, pero la inflación palabraria es tan grave como la monetaria o peor; hay un exceso de circulante atroz. Algunos países han tenido éxito en la lucha contra la inflación monetaria pero la inflación palabraria sigue ahí, tan campante. Lo que me gustaría, modestamente, es ayudar un poquito a esa lucha contra la inflación palabraria. O sea, poder ir desnudando el lenguaje. Es el resultado de un gran esfuerzo, y no concluido, porque nace cada vez: a mí me cuesta escribir ahora tanto como cuando tenía 15 ó 16 años y lloraba ante la hoja de papel en blanco porque no podía.
¿Función social?
La literatura tiene siempre una función, aunque no sepa que la tiene, y aunque no quiera tenerla. A mí me hacen gracia los escritores que dicen que la literatura no tiene ninguna función social. A partir del momento que alguien escribe y publica está realizando una función social, porque se publica para otros. Si no, es bastante simple: yo escribo en un sobre y lo mando a mi propia casa, pongo "Cartas de amor a mí mismo" y me emociono al recibirlas. Pero es un círculo masturbatorio (no quiero hablar mal de la masturbación, tiene sus ventajas, pero el amor es mejor porque se conoce gente, como decía el viejo chiste).
Es imposible imaginar una literatura que no cumpla una función social. A veces la cumple, y es jodido, en un sentido adormecedor, a veces es una literatura del fatalismo, de la resignación, que te invita a aceptar la realidad en lugar de cambiarla, pero a veces es una literatura reveladora, reveladora de las mil y una caras escondidas de una realidad que es siempre más deslumbrante de lo que uno suponía. Por otro lado me parece que lo de la literatura social es una redundancia porque toda literatura es social. Muchas veces una buena novela de amor es más reveladora y ayuda más a la gente a saber quién es, de dónde viene y a dónde puede llegar, que una mala novela de huelgas. No comparto el criterio de una literatura política que además, en general, es aburridísima.
por Alejo Carpentier
Los adjetivos son las arrugas del estilo. Cuando se inscriben en la poesía, en la prosa, de modo natural, sin acudir al llamado de una costumbre, regresan a su universal depósito sin haber dejado mayores huellas en una página. Pero cuando se les hace volver a menudo, cuando se les confiere una importancia particular, cuando se les otorga dignidades y categorías, se hacen arrugas, arrugas que se ahondan cada vez más, hasta hacerse surcos anunciadores de decrepitud, para el estilo que los carga. Porque las ideas nunca envejecen, cuando son ideas verdaderas. Tampoco los sustantivos. Cuando el Dios del Génesis luego de poner luminarias en la haz del abismo, procede a la división de las aguas, este acto de dividir las aguas se hace imagen grandiosa mediante palabras concretas, que conservan todo su potencial poético desde que fueran pronunciadas por vez primera. Cuando Jeremías dice que ni puede el etíope mudar de piel, ni perder sus manchas el leopardo, acuña una de esas expresiones poético-proverbiales destinadas a viajar a través del tiempo, conservando la elocuencia de una idea concreta, servida por palabras concretas. Así el refrán, frase que expone una esencia de sabiduría popular de experiencia colectiva, elimina casi siempre el adjetivo de sus cláusulas: "Dime con quién andas...", " Tanto va el cántaro a la fuente...", " El muerto al hoyo...", etc. Y es que, por instinto, quienes elaboran una materia verbal destinada a perdurar, desconfían del adjetivo, porque cada época tiene sus adjetivos perecederos, como tiene sus modas, sus faldas largas o cortas, sus chistes o leontinas.
El romanticismo, cuyos poetas amaban la desesperación -sincera o fingida- tuvo un riquísimo arsenal de adjetivos sugerentes, de cuanto fuera lúgubre, melancólico, sollozante, tormentoso, ululante, desolado, sombrío, medieval, crepuscular y funerario. Los simbolistas reunieron adjetivos evanescentes, grisáceos, aneblados, difusos, remotos, opalescentes, en tanto que los modernistas latinoamericanos los tuvieron helénicos, marmóreos, versallescos, ebúrneos, panidas, faunescos, samaritanos, pausados en sus giros, sollozantes en sus violonchelos, áureos en sus albas: de color absintio cuando de nepentes se trataba, mientras leve y aleve se mostraba el ala del leve abanico. Al principio de este siglo, cuando el ocultismo se puso de moda en París, Sar Paladán llenaba sus novelas de adjetivos que sugirieran lo mágico, lo caldeo, lo estelar y astral. Anatole France, en sus vidas de santos, usaba muy hábilmente la adjetivación de Jacobo de la Vorágine para darse "un tono de época". Los surrealistas fueron geniales en hallar y remozar cuanto adjetivo pudiera prestarse a especulaciones poéticas sobre lo fantasmal, alucinante, misterioso, delirante, fortuito, convulsivo y onírico. En cuanto a los existencialistas de segunda mano, prefieren los purulentos e irritantes.
Así, los adjetivos se transforman, al cabo de muy poco tiempo, en el academismo de una tendencia literaria, de una generación. Tras de los inventores reales de una expresión, aparecen los que sólo captaron de ella las técnicas de matizar, colorear y sugerir: la tintorería del oficio. Y cuando hoy decimos que el estilo de tal autor de ayer nos resulta insoportable, no nos referimos al fondo, sino a los oropeles, lutos, amaneramientos y orfebrerías, de la adjetivación.
Y la verdad es que todos los grandes estilos se caracterizan por una suma parquedad en el uso del adjetivo. Y cuando se valen de él, usan los adjetivos más concretos, simples, directos, definidores de calidad, consistencia, estado, materia y ánimo, tan preferidos por quienes redactaron la Biblia, como por quien escribió el Quijote.
por José Villarroel Yanchapaxi
Sería una tragedia para el mundo que el libro desapareciera, a pesar de lo que dicen los ecologistas: que así se preservarían millones de árboles y miles de bosques. Sería imposible un mundo sin los libros, la humanidad simplemente no lo soportaría.
Leo en el internet: "En el futuro, el libro desaparecerá a manos de la tecnología". Un impulso me hace hurgar en mi biblioteca, quizá para constatar que aun allí están los libros, mis viejos amigos.
Mi romance con los libros empezó en la escuela primaria. Con cuanta expectativa esperaba que nos entregaran la lista de útiles escolares. Aún conservo en mi olfato el olor fresco del papel, de los libros: Coquito, Caritas Alegres y por Otros Senderos, recién impresos.
La novela Huasipungo de Jorge Icaza, (regalo de mi madre) fue el primer libro que leí a la edad de 11 años. Al leer la explotación del indio ecuatoriano a manos de la iglesia católica, los terratenientes, el poder militar y gubernamental, decidí que los combatiría toda la vida.
En la década de los 80, no había televisión, ni internet, ni cibercafés. Mientras estudiaba la secundaria en el Colegio Nacional Saquisilí, la radio con su música me acompañaba (de ahí mi vicio de leer con la radio encendida) mientras leía María de Jorge Isacs, Nana de Emile Zolá, La dama de las Camelias de Alejandro Dumas y otros clásicos de la Literatura Universal, además de los autores del grupo de Guayaquil, el poeta César Dávila Andrade con su poesía de denuncia social: Boletín y elegía de las mitas, al trujillano César Vallejo con sus poesías: "Setiembre" e "Idilio muerto", la literatura de la generación de los decapitados como Pablo Palacio y su Dévora o un hombre muerto a puntapiés. El diario del Che en Bolivia, fue una revelación que la leí de un tirónen una noche y aún hoy, de vez en cuando vuelvo a sus páginas para reencontrarme con Ernesto Guevara de la Cerna.
Andando la vida me fui a la capital del Ecuador a estudiar Psicología Clínica. En la biblioteca de la Pontificia Universidad Católica me encontré, a más de los Psicoanalistas Sigmund Freud y Jacques Emile Lacan, el norteamericano Henry Miller son sus trópicos y crucificciones rosadas, El Principito de Saint Exupery, con la literatura de autores latinoamericanos de proyección universal como: Cien años de soledad, Ojos de perro azul, El amor en los tiempos del cólera de Gabriel García Márquez, Sobre héroes y tumbas y Abadón el exterminador de Ernesto Sábato, El beso de la mujer araña y Boquitas pintadas de Manuel Puig, los cuentos y la novela Rayuela, del argentino Julio Cortázar, la poesía del uruguayo Mario Benedetti, Las venas abiertas de América Latina de Eduardo Galeano, la literatura de Mario Vargas Llosa (antes de que fuera candidato por la derecha peruana y escribiera por encargo), Alfredo Brice Echeanique y su Octavia de Cádiz, La extraña vida de Martín Romaña y Un mundo para Julius, Destinitos fatales, de Andrés Caicedo, entre otros.
De la literatura escrita por mujeres nombraré: Incesto de la francesa Anaís Nín, La casa de los espíritus y los"Cuentos de Eva Luna de Isabel Allende, Arráncame la vida de Angeles Mastreta, Nosotras que nos queremos tanto de Marcela Serrano, Como agua para chocolate y Afrodita de Laura Esquivel.
En fin, la lista es larga. Muchos de los libros han sido comprados, regalados o hurtados. Algunos están dedicados por autores y amigos escritores como: las escritoras ecuatorianas: Consuelo Yánez Cosío, Gabriela Alemán y Lucrecia Maldonado, los poetas tzántsicos Raúl Arias y Alfonso Murriagui, poemas de Bruno Pino y Héctor Cisneros, publicados en la revista de la Pedrada Zurda.
Allí en mi biblioteca, mis viejos amigos los libros, esperan impasibles que los vuelva a visitar. Una que otra tarde, se alegran cuando les presento algún nuevo 'amigo rojo' los que se suma (literatura subversiva dicen los sostenedores del sistema), pues ando en la tarea de educarme y reafirmar mi convicción política de izquierda revolucionaria.
Sería una tragedia para el mundo que el libro desapareciera, a pesar de lo que dicen los ecologistas: que así se preservarían millones de árboles y miles de bosques. Sería imposible un mundo sin los libros, la humanidad simplemente no lo soportaría.
por Aura Lucía Mera
Recibo un attachment con el afiche promocionando la Feria del Libro en Madrid. Un cuerpo de mujer abrazado por centenares de palabras que se salen de la hoja para rodearla y arroparla, complementado con un pequeño poema de Pablo Neruda. Me emociono. No sólo por el mensaje de abrazo de las palabras, que sin ellas no seríamos nada, que sin los libros que las acogen estaríamos todavía trepados en los árboles, sino porque recuerdo el enorme poeta, enorme en sus dimensiones corporales y literarias. Complejo, desbordado, ególatra, amante de todos los alimentos terrestres, comprometido en llevar a todos los habitantes del planeta "la justicia de un almuerzo", atropellado, de voz nasal y lenta como una ola perezosa.
Tuve la oportunidad de visitar su casa en Isla Negra, convertida ya en museo. Me impresionó su entorno. Esos enormes ventanales de cara a un mar siempre encrespado y amenazante. Casi sirviendo de rompeolas. Paraje agreste y lleno de misterio y magia donde la fuerza incontenible y continua de las olas contrastaban con las flores del jardín. Su escritorio en el que depositó los torrentes de ideas que se escapaban de su mente como una catarata contagiada de las espumas furiosas de su horizonte. Me recuerdo a mí misma sobrecogida y muda. Recordando como letanía su verso a Machu Picchu "Piedra en la piedra... y el hombre, ¿dónde estuvo?"
Transcribo algunas estrofas del poema recibido:
"Queda prohibido no sonreír a los problemas. No luchar por lo que quieres. Abandonarlo todo por miedo. No convertir en realidad tus sueños.
Queda prohibido dejar a tus amigos. No intentar comprender lo que vivieron juntos. Llamarles sólo cuando los necesitas.
Queda prohibido echar a alguien de menos sin alegrarte, olvidar sus ojos, su sonrisa, todo porque sus caminos han dejado de abrazarse.
Queda prohibido no crear tu historia. No tener un momento para la gente que te necesita. No comprender que lo que la vida te da, también lo quita..."
Recapacito... no encuentro en esos versos la cadencia de Neruda. Pero ya no me importa. También son importantes. Tal vez un anónimo quiso enviarnos unas estrofas. Los considero válidos. Mentalmente regresé a Isla Negra. Volví a sentir esa potencia del agua convertida en olas encrespadas rompiéndose en espumas azules. Recordé las copas donde escanció el poeta. Volví a ingresar en su habitación sobria y cálida. Recordé a Matilde y a todas sus Matildes. El sacrificio inútil de Allende y los miles de muertos que pagaron el costo de pensar diferente. Sentí por un espacio de segundo los mil pedazos rotos del alma de ese Pablo enorme y destrozado al ver sus sueños estrellados tal vez en las rocas de esos enormes ventanales. Recordé, una vez más, el peligro que implica no bajar la cabeza, no comulgar con la arbitrariedad y seguir simplemente la voz propia, la que no se vende ni se alquila, ni tiene precio aunque su precio sea la misma muerte.
Agradezco el attachment. Permitió una regresión que se convirtió en un regalo para el alma. En estos momentos en que el alma duele porque está pellizcada de ternuras tristes. Palabras eternas. Sin ellas no valdría la pena el existir.
por José Cueli
Emmanuel Lévinas, discípulo de Martin Heidegger, en un trabajo que denomina Don Quijote, el embrujo y el hambre, dice: La técnica como destructora de los dioses del mundo, de los dioses cosas, tiene un efecto de embrujo. Pero la técnica no nos pone a salvo de toda mistificación. Queda la obsesión de la ideología, por la que los hombres se engañan y son engañados. Ni siquiera el conocimiento sobrio, apartado por las ciencias humanas está exento de ideología. Pero sobre todo la técnica no protege de la anfibología que yace en cualquier aparición, es decir, la apariencia posible que se enrosca en toda aparición del ser. De ahí el persistente tema del hombre moderno a dejarse embrujar.
Esto, según Lévinas, lo expresa admirablemente Cervantes, cuyo Don Quijote tiene en su primera parte, como tema central, el embrujo, el de la apariencia que está latente en toda aparición.
Cuando el caballero de la triste figura se deja embrujar pierde el entendimiento y asegura a todos que el mundo y ellos mismos sufren un encantamiento: Agora acabares de conocer, Sancho hijo, ser verdad lo que yo muchas veces te he dicho de que todas las cosas desde este castillo son hechas por vía de encantamiento. En la aventura Sancho es el único que conserva cierta lucidez y parece más fuerte que su señor.
¿Cómo salir del cerco donde está encerrado Don Quijote en la certidumbre del encantamiento? ¿Cómo hallar una exterioridad fuera del encantamiento?, se pregunta Lévinas. Sólo en el movimiento que va hacia el otro hombre y es responsabilidad sólo en nivel humilde, en la humildad del hambre, es donde se puede ver una trascendencia no ontológica que comienza con la corporeidad de los hombres.
La naturaleza animal del hombre considerada como un estallido de la epopeya del ser, en el que se abre una brecha, una fisura, una salida, una dirección del más allá donde se encontraría un Dios distinto de los dioses visibles.
Quizá no exista una sordera que permita escaparse a la voz de los afligidos y necesitados (millones en nuestro país, que se suman a los muchos millones de desposeídos en el mundo entero). Voces que, en ese sentido, podrían producir la verdadera ruptura del hechizo. Voces que provocarían otra secularización, cuyo agente sería la humildad del hambre. Una secularización del mundo mediante la privación de hambre, cuyo significado sería una trascendencia que empezaría no como primera causa, sino en la corporeidad y la dignidad más elemental de la vida humana. Una trascendencia no ontológica o que al menos no encontraría ni su origen ni su medida en la ontología.
La ontología reduce a los dioses visibles, pero nos situaría en el lugar de Don Quijote y su encierro laberíntico, si no existiera esa otra trascendencia, dice Lévinas.
Todo asombro es poco ante el sordo lenguaje del hambre (Estómago hambriento no tiene oídos) sordo a toda la ideología tranquilizadora, a todo equilibrio, que no sería más que el de la totalidad. El hambre es en sí la necesidad o la privación por excelencia que constituye la materialidad.
La terrible crisis mundial se ha gestado por la vía del encantamiento. Es tiempo ya de salir de ello (si aún es posible), de intentar rectificar el camino. Preocuparnos por el otro y no ensismismarnos en nuestro encantamiento.
por Horacio Quiroga
En estas mismas columnas, solicitado cierta vez por algunos amigos de la infancia que deseaban escribir cuentos sin las dificultades inherentes por común a su composición, expuse unas cuantas reglas y trucos, que, por haberme servido satisfactoriamente en más de una ocasión, sospeché podrían prestar servicios de verdad a aquellos amigos de la niñez.
Animado por el silencio -en literatura el silencio es siempre animador -en que había caído mi elemental anagnosia del oficio, completéla con una nueva serie de trucos eficaces y seguros, convencido de que uno por lo menos de los infinitos aspirantes al arte de escribir, debía de estar gestando en las sombras un cuento revelador.
Ha pasado el tiempo. Ignoro todavía si mis normas literarias prestaron servicios. Una y otra serie de trucos anotados con más humor que solemnidad llevaban el título común de "Manual del perfecto cuentista".
Hoy se me solicita de nuevo, pero esta vez con mucha más seriedad que buen humor. Se me pide primeramente una declaración firme y explícita acerca del cuento. Y luego, una fórmula eficaz para evitar precisamente escribirlos en la forma ya desusada que con tan pobre éxito absorbió nuestras viejas horas.
Como se ve, cuanto era de desenfadada y segura mi posición al divulgar los trucos del perfecto cuentista, es de inestable mi situación presente. Cuanto sabía yo del cuento era un error. Mi conocimiento indudable del oficio, mis pequeñas trampas más o menos claras, solo han servido para colocarme de pie, desnudo y aterido como una criatura, ante la gesta de una nueva retórica del cuento que nos debe amamantar.
"Una nueva retórica..." No soy el primero en expresar así los flamantes cánones. No está en juego con ellos nuestra vieja estética, sino una nueva nomenclatura. Para orientarnos en su hallazgo, nada más útil que recordar lo que la literatura de ayer, la de hace diez siglos y la de los primeros balbuceos de la civilización, han entendido por cuento.
El cuento literario, nos dice aquella, consta de los mismos elementos sucintos que el cuento oral, y es como éste el relato de una historia bastante interesante y suficientemente breve para que absorba toda nuestra atención.
Pero no es indispensable, adviértenos la retórica, que el tema a contar constituya una historia con principio, medio y fin. Una escena trunca, un incidente, una simple situación sentimental, moral o espiritual, poseen elementos de sobra para realizar con ellos un cuento.
Tal vez en ciertas épocas la historia total -lo que podríamos llamar argumento- fue inherente al cuento mismo. "¡Pobre argumento! -decíase-. ¡Pobre cuento!" Más tarde, con la historia breve, enérgica y aguda de un simple estado de ánimo, los grandes maestros del género han creado relatos inmortales.
En la extensión sin límites del tema y del procedimiento en el cuento, dos calidades se han exigido siempre: en el autor, el poder de transmitir vivamente y sin demoras sus impresiones; y en la obra, la soltura, la energía y la brevedad del relato, que la definen.
Tan específicas son estas cualidades, que desde las remotas edades del hombre, y a través de las más hondas convulsiones literarias, el concepto del cuento no ha variado. Cuando el de los otros géneros sufría según las modas del momento, el cuento permaneció firme en su esencia integral. Y mientras la lengua humana sea nuestro preferido vehículo de expresión, el hombre contará siempre, por ser el cuento la forma natural, normal e irreemplazable de contar.
Extendido hasta la novela, el relato puede sufrir en su estructura. Constreñido en su enérgica brevedad, el cuento es y no puede ser otra cosa que lo que todos, cultos e ignorantes, entendemos por tal.
Los cuentos chinos y persas, los grecolatinos, los árabes de las Mil y una noches, los del Renacimiento italiano, los de Perrault, de Hoffmann, de Poe, de Merimée de Bret-Harte, de Verga, de Chéjov, Maupassant, de Kipling, todos ellos son una sola y misma cosa en su realización. Pueden diferenciarse unos de otros como el sol y la luna. Pero el concepto, el coraje para contar, la intensidad, la brevedad, son los mismos en todos los cuentistas de todas las edades.
Todos ellos poseen en grado máximo la característica de entrar vivamente en materia. Nada más imposible que aplicarles las palabras: "Al grano, al grano..." con que se hostiga a un mal contador verbal. El cuentista que "no dice algo", que nos hace perder el tiempo, que lo pierde él mismo en divagaciones superfluas, puede verse a uno y otro lado buscando otra vocación. Ese hombre no ha nacido cuentista.
Pero ¿si esas divagaciones, digresiones y ornatos sutiles, poseen en sí mismos elementos de gran belleza? ¿Si ellos solos, mucho más que el cuento sofocado, realizan una excelsa obra de arte?
Enhorabuena, responde la retórica. Pero no constituyen un cuento. Esas divagaciones admirables pueden lucir en un artículo, en una fantasía, en un cuadro, en un ensayo, y con seguridad en una novela. En el cuento no tienen cabida, ni mucho menos pueden constituirlo por sí solas.
Mientras no se cree una nueva retórica, concluye la vieja dama, con nuevas formas de la poesía épica, el cuento es y será lo que todos, grandes y chicos, jóvenes y viejos, muertos y vivos, hemos comprendido por tal. Puede el futuro nuevo género ser superior, por sus caracteres y sus cultores, al viejo y sólido afán de contar que acucia al ser humano. Pero busquémosle otro nombre.
Tal es la cuestión. Queda así evacuada, por boca de la tradición retórica, la consulta que se me ha hecho.
En cuanto a mí, a mi desventajosa manía de entender el relato, creo sinceramente que es tarde ya para perderla. Pero haré cuanto esté en mí para no hacerlo peor.
por Facundo Cabral
No estás deprimido, estás distraído ...
...Distraído de la vida que te puebla,
Distraído de la vida que te rodea,
Delfines, bosques, mares, montañas, ríos...
No caigas en lo que cayó tu hermano, que sufre por un ser humano,
cuando en el mundo hay cinco mil seiscientos millones.
Además, no es tan malo vivir solo.
Yo lo paso bien, decidiendo a cada instante lo que quiero hacer y gracias a la soledad me conozco...... algo fundamental para vivir.
No caigas en lo que cayó tu padre, que se siente viejo porque tiene setenta años, olvidando que Moisés dirigía el Éxodo a los ochenta y Rubinstein interpretaba como nadie a Chopin a los noventa, sólo por citar dos casos conocidos.
No estás deprimido, estás distraído.
Por eso crees que perdiste algo, lo que es imposible, porque todo te fue dado. No hiciste ni un sólo pelo de tu cabeza, por lo tanto no puedes ser dueño de nada.
Además, la vida no te quita cosas: te libera de cosas... te alivia para que vueles más alto, para que alcances la plenitud.
De la cuna a la tumba es una escuela; por eso, lo que llamas problemas, son lecciones.
No perdiste a nadie:
El que murió, simplemente se nos adelantó, porque para allá vamos todos. Además, lo mejor de él, el amor, sigue en tu corazón.
No hay muerte... hay mudanza.
Y del otro lado te espera gente maravillosa: Gandhi, Miguel Ángel,
Whitman, San Agustín, la Madre Teresa, tu abuelo y mi madre, que creía que la pobreza está más cerca del amor, porque el dinero nos distrae con demasiadas cosas y nos aleja, porque nos hace desconfiados.
Haz sólo lo que amas y serás feliz.
El que hace lo que ama, está benditamente condenado al éxito, que llegará cuando deba llegar, porque lo que debe ser, será y, llegará naturalmente.
No hagas nada por obligación ni por compromiso, sino por amor.
Entonces habrá plenitud, y en esa plenitud todo es posible y sin esfuerzo, porque te mueve la fuerza natural de la vida, la que me levantó cuando se cayó el avión con mi mujer y mi hija; la que me mantuvo vivo cuando los médicos me diagnosticaban tres o cuatro meses de vida.
Dios te puso un ser humano a cargo y eres tú mismo.
A ti debes hacerte libre y feliz.
Después podrás compartir la vida verdadera con los demás.
Recuerda : "Amarás al prójimo como a ti mismo".
Reconcíliate contigo, ponte frente al espejo y piensa que esa criatura que estás viendo es obra de Dios y decide ahora mismo ser feliz, porque la felicidad es una adquisición.
Además, la felicidad no es un derecho,
sino un deber; porque si no eres feliz, estás amargando a todo el barrio.
Un solo hombre que no tuvo ni talento ni valor para vivir,
mandó a matar a seis millones de hermanos judíos.
Hay tantas cosas para gozar y nuestro paso por la tierra es tan corto, que sufrir es una pérdida de tiempo.
Tenemos para gozar la nieve del invierno y las flores de la primavera, el chocolate de la Perusa, la baguette francesa, los tacos mexicanos, el vino chileno, los mares y los ríos, el fútbol de los brasileños, Las Mil y Una Noches, la Divina Comedia, el Quijote, el Pedro Páramo, los boleros de Manzanero y las poesías de Whitman; la música de Mahler, Mozart, Chopin, Beethoven; las pinturas de Caravaggio, Rembrandt, Velázquez, Picasso y Tamayo, entre tantas maravillas.
Y si tienes cáncer o sida, pueden pasar dos cosas y las dos son buenas:
si te gana, te libera del cuerpo que es tan molesto (tengo hambre, tengo frío, tengo sueño, tengo ganas, tengo razón, tengo dudas)...
y si le ganas, serás más humilde, más agradecido... por lo tanto, fácilmente feliz, libre del tremendo peso de la culpa, la responsabilidad y la
vanidad, dispuesto a vivir cada instante profundamente, como debe ser.
No estás deprimido, estás desocupado.
Ayuda al niño que te necesita, ese niño que será socio de tu hijo.
Ayuda a los viejos y los jóvenes te ayudarán cuando lo seas.
Además, el servicio es una felicidad segura, como gozar de la naturaleza y cuidarla para el que vendrá.
Da sin medida y te darán sin medida.
Ama hasta convertirte en lo amado; más aún, hasta convertirte en el mismísimo Amor.
Y que no te confundan unos pocos homicidas y suicidas.
El bien es mayoría, pero no se nota porque es silencioso.
Una bomba hace más ruido que una caricia, pero por cada bomba que destruye, hay millones de caricias que alimentan a la vida. Vale la pena, ¿verdad?.
Si Dios tuviera un refrigerador, tendría tu foto pegada en él.
Si Él tuviera una cartera, tu foto estaría dentro de ella.
El te manda flores cada primavera.
Él te manda un amanecer cada mañana.
Cada vez que tú quieres hablar, Él te escucha, El puede vivir en cualquier parte del universo, pero Él escogió tu corazón. Enfréntalo, amigo, ¡Él está loco por ti!
Dios no te prometió días sin dolor, risa sin tristeza, sol sin lluvia, pero él sí prometió fuerzas para cada día, consuelo para las lágrimas, y luz para el camino.
"Cuando la vida te presente mil razones para llorar, demuéstrale que tienes mil y una razones por las cuales sonreír"
por Hernán Zin
Recuerdo que había una época, previa al advenimiento de Internet, en que este poema aparecía pegado por todas partes en Buenos Aires. Pasaba de mano en mano fotocopiado junto a una caricatura de Jorge Luis Borges.
Resultaba evidente que no pertenecía a Borges, que lo escrito constituía la verdadera caricatura, por la ausencia de esos adjetivos inesperados que tanto caracterizan su escritura ("unánime noche"), y por el tono general de los versos, al que podríamos calificar de simple, ausente de segundas lecturas, como la obra poética - con todo el respeto que merece alguien capaz de parir una novela tan extraordinaria como La tregua - de Mario Benedetti. Con ese final apoteósico, lacrimoso, para tratar de cortarse las venas con el bolígrafo: "Pero ya ven, tengo 85 años... y sé que me estoy muriendo".
Sin embargo, la gente se obstinaba en seguir creyendo que pertenecía al padre de Ficciones y El Aleph. Según María Kodama, la verdadera autora es la escritora estadounidense Nadine Stair.
Años más tarde ocurrió algo parecido, ahora sí gracias a la complicidad de Internet, con un texto atribuido a Gabriel García Márquez. Cualquiera que haya leído algún libro de Gabo - mi favorito es El amor en los tiempos del cólera -, necesitará apenas un instante para descubrir que semejante cursilería no podría haber salido nunca de la pluma del maestro colombiano.
No lo encuentro ahora en la red, pero recuerdo que hablaba de una "maleta llena de huesos", o algo por el estilo, que hacía rechinar los oídos. Sin embargo, otra vez hubo gente que aceptó sin cuestionamientos la filiación del escrito y que le dio a reenviar tan alegre de la vida.
Curioso fenómeno, por llamarlo de alguna manera, tanto el que provocan quienes difunden estos escritos apócrifos como el de aquellos que se obstinan en aceptar su procedencia. No se me ocurre explicación alguna, pero sin duda debe ser fascinante.
INSTANTES
Si pudiera vivir nuevamente mi vida,
en la próxima trataría de cometer más errores.
No intentaría ser tan perfecto, me relajaría más.
Sería más tonto de lo que he sido,
de hecho tomaría muy pocas cosas con seriedad.
Sería menos higiénico.
Correría más riesgos,
haría más viajes,
contemplaría más atardeceres,
subiría más montañas, nadaría más ríos.
Iría a más lugares adonde nunca he ido,
comería más helados y menos habas,
tendría más problemas reales y menos imaginarios.
Yo fui una de esas personas que vivió sensata
y prolíficamente cada minuto de su vida;
claro que tuve momentos de alegría.
Pero si pudiera volver atrás trataría
de tener solamente buenos momentos.
Por si no lo saben, de eso está hecha la vida,
sólo de momentos; no te pierdas el ahora.
Yo era uno de esos que nunca
iban a ninguna parte sin un termómetro,
una bolsa de agua caliente,
un paraguas y un paracaídas;
si pudiera volver a vivir, viajaría más liviano.
Si pudiera volver a vivir
comenzaría a andar descalzo a principios
de la primavera
y seguiría descalzo hasta concluir el otoño.
Daría más vueltas en calesita,
contemplaría más amaneceres,
y jugaría con más niños,
si tuviera otra vez vida por delante.
Pero ya ven, tengo 85 años...
y sé que me estoy muriendo.
.
por el Maestro Kaff
Sé honesto contigo mismo, pregúntate, ¿Eres feliz como estás ahora? ¿Es necesario hacer un cambio?.
Puede ser más fácil abandonar que seguir adelante, es más fácil decir que la culpa es de otros, que asumir la propia, es más fácil dar excusas que ofrecer disculpas, es más fácil seguir huyendo de nosotros que enfrentar la vida. Pero llega el día, el momento en que el universo se confabula para que nos detengamos a encontrar lo perdido y nos mete por las sendas para descubrir los misterios de la vida y así hallar verdades.
Descubre todos los secretos que puedas encontrar, de ti depende crear tu vida, unificarte y caminar sobre pasos seguros, tu espíritu único necesita explorar el mundo, ser parte activa cada día. No te preocupes por encontrar los senderos más sencillos de recorrer, sino por seguir aquellos que te conduzcan a lo que realmente quieres.
Si te sientes incomodo con tus rutinas y obligaciones deja que tu voz interior envíe mensajes de vez en cuando, descubre, experimenta y dale permiso a tu ser de sentir. Cada cosa, cada experiencia es nuestra participación de la vida.
La vida es una serie de transiciones y una colección de interacciones con los demás, es un viaje a través del tiempo que junta miles de emociones y nos permite valorar las verdades en que creemos, todo sucede una y otra vez, somos el centro de nuestra vida, al concentrarnos en nosotros mismos y comprender lo que deseamos, podemos colmar nuestro espíritu. Desde tu espíritu libre y verdadero. El libre quiere besar el viento, quiere zarpar rumbo hacia un paraíso encantado. El verdadero quiere abrasar y apresar su magia.
Cuando te encuentres en tu interior y tengas la suficiente confianza de creer lo que eres y así perseguir tus sueños, debes ser capaz de caminar y reorganizar tus prioridades, para poder así alcanzar la meta, la comodidad y la costumbre debe ser desafiada hay que asumir riesgos, lo importante de la vida se encuentra en las cosas que tu consideras importantes. Tenla fuerza para intentar que tu vida mejore, ten la confianza suficiente que no asumirás cualquier compromiso solo por salir del paso.
Valorarte al permitirte la oportunidad para crecer, desarrollarte y descubrir el verdadero sentido de la vida, no permanezca a la sombra de nadie, cuando es tu propia luz la que debe mostrarte el cambio, eres el encargado de construir los caminos donde transitarás, eres el responsable de hacer de tu vida una experiencia incesante y fascinante. Deja que la verdadera esencia de lo que eres brille a través de lo que haces. No simules ser otro distinto del que eres, la vida es una travesía, los caminos que transitas son más misteriosos y mágicos de lo que nunca imaginaste. Ilumina tu paso sin cuestionarte.
Carezco de palabras sabias para explicar que debe o no debe ser la vida, pero lo que se es que esto:
"Todo aliento está calculado y el tiempo es eterno, algún día ya no estarás aquí". No tengas miedo de tu último día, cualquiera aquí puede ser el último, vive tu vida hoy.
por Javier Aranda Luna
Octavio Paz fue un espíritu universal, como los que conocieron la Edad Media y el Renacimiento y probablemente no se volverán a encontrar. Creo que tenía razón Claude Lévi-Strauss al afirmar lo anterior y también al comparar al poeta con un instrumento de música cuyas cuerdas entran en resonancia desde muy lejos cuando una vibración las alcanza, todas las diversidades del mundo, de las más antiguas a las más recientes, ponían en movimiento al pensamiento de Octavio Paz. Servida por un saber enciclopédico, una sensibilidad estética, una conciencia moral siempre en vilo, sus reflexiones las enriquecía, les imprimía su marca, les añadía nuevas dimensiones.
Por ello no me extraña la multiplicación de lectores que, de tiempo en tiempo, engendra la obra de Octavio Paz: las ondas expansivas de sus textos y sus versos no terminan de provocarnos. Surgen viejos lectores del poeta con lecturas nuevas de sus textos y los novísimos lectores que están seguros que los versos de Árbol adentro y Ladera Este fueron escritos para ellos apenas ayer.
Anthony Stanton acaba de publicar un conjunto de ensayos, remembranzas y artículos con nuevas lecturas hechas por antiguos lectores de su obra.
Lleva el título de Octavio Paz: entre poética y política y fue impreso bajo el sello editorial de El Colegio de México (Colmex).
Aunque son interesantes todas las lecturas sobre la poesía y el pensamiento político de Paz, me llamaron particularmente la atención tres ensayos sobre el conjunto. La lectura que hace Enrico Mario Santí sobre la poesía y la historia en la poética de Octavio Paz; la disección arqueológica del poema Pasado en claro, elaborada por el escritor Adolfo Castañón, y el seguimiento que nos ofrece la investigadora Soledad Loaeza sobre las aportaciones de Paz en el debate de la democracia mexicana.
Santí es, sin duda, uno de los mayores especialistas en la vida y en la obra del poeta mexicano. Sus trabajos no sorprenden sólo por el sustento documental de sus investigaciones, sino por el gran conocimiento que Santí tiene de la literatura hispanoamericana y por su gusto por la poesía. Sólo un buen lector de poemas podría rastrear la voz de la historia en los versos de Paz e incluso imaginar toda una antología de sus poemas que podría titular Poesía e historia.
El poeta Adolfo Castañón, por su parte, es autor de una notas para releer con mayor provecho Pasado en claro, uno de los más hermosos poemas de la literatura hispanoamericana. Castañón no sólo fue lector y amigo de Paz sino, también, uno de sus editores más cuidadosos. Lo fue del extenso poema de 602 versos Tiempo adentro o Pasado en claro, evocación o convocación de sombras. La comparación con otros poemas extensos de Paz, y el constante ir y venir por entrevistas, cartas, ensayos y las notas de otros lectores de esos versos escritos por su autor a los 60 años le permitieron elaborar a Castañón, para fortuna nuestra, uno de los más ricos acercamientos a ese poema autobiográfico cuyo rumor de sílabas no deja de asombrarnos.
Soledad Loaeza con su ensayo Octavio Paz en el debate de la democratización mexicana se acercó a una de las facetas más controvertidas del escritor: a la del intelectual que aprendió el arte de ser impopular. Por expresar sus ideas en la plaza pública Octavio Paz se expuso, desde muy joven y hasta el final de sus días, a la gritería y al ninguneo.
La investigadora del Colmex examinó tres momentos para rastrear las contribuciones de Paz al debate sobre la democracia en nuestro país: el sexenio de Luis Echeverría, quien era titular de la Secretaría de Gobernación del gobierno de Gustavo Díaz Ordaz en 1968 y que hizo reflexionar a Paz sobre la relación de los intelectuales y el poder; la publicación de El ogro filantrópico, en la que el escritor emprende una defensa de la democracia y contra del Estado, y el tercer momento escogido por Loaeza parte con la publicación de Hora cumplida, ensayo en el que Paz, según la investigadora, concentra su atención en la democracia electoral y en la consolidación del pluripartidismo. En su repaso por algunos momentos significativos de nuestra historia contemporánea, Loaeza recupera la idea que Paz tenía del Partido Acción Nacional como hijo del antiguo Partido Conservador, cuyo tradicionalismo ha llevado a sus militantes a simpatizar con el dictador Francisco Franco.
Octavio Paz: entre poética y política es, qué duda cabe, un buen acercamiento al escritor del que tuvimos la fortuna de ser sus contemporáneos.
por Enrique Bacigalupo
El diálogo hispano-alemán en las ciencias del espíritu se retrotrae a mediados del siglo XIX y al movimiento intelectual español conocido como "Krausismo", por estar especialmente vinculado a la obra de Karl Kristian Friederich Krause (1781-1832), a través de los discípulos de éste (Loenhardi, Röder, Hohfeld), Julián Sanz del Río (1814-1869) y Francisco Giner de los Ríos (1839-1915).
Sobre el krausismo se ha discutido el valor filosófico de la obra de Krause, un filósofo totalmente olvidado y sin ninguna repercusión en Alemania.
Pero, lo importante actualmente no es el valor filosófico que deba ser reconocido a la filosofía de Krause. Lo importante es que a partir de allí comenzó un diálogo de las ciencias del espíritu entre españoles y alemanes. Juan Marichal ha señalado que ya en los albores de este siglo era posible comprobar una "germanización intelectual de los jóvenes españoles".
El diálogo tuvo una segunda fase. En la continuación y renovación del mismo la figura de José Ortega y Gasset es insoslayable, pues él es quien imprime, luego de sus estancias en Leipzig, Berlín y, sobre todo, en Marburg, a partir de 1905, una dimensión a las relaciones intelectuales con Alemania cuya influencia en las ciencias del espíritu españolas ha sido extraordinariamente renovadora.
En el Prólogo para Alemanes, publicado en "El tema de nuestro tiempo", sobresalen tres pasajes de Ortega importantes donde se postula como vital para España el diálogo filosófico con Alemania. Ortega pensaba que ya "no podía España nutrirse más de Francia"; "España necesitaba a Alemania". Por eso, concluye, "durante una etapa yo he anexionado todo el mundo de habla española al magisterio de Alemania", agregando: "de paso he infeccionado a toda Sudamérica de germanismo".
Cito sólo el testimonio de Francisco Ayala que corrobora las palabras de Ortega, explicando su viaje a Berlín en 1929. "Qué era para mi Alemania, me pregunto ahora -dice Ayala-. Era, por supuesto, el centro de la cultura vigente, reverenciada por mis maestros; era el hogar fecundo de tantas obras admiradas y respetadas, de tantos sabios filósofos y científicos, los autores de los libros que se traducían en las colecciones patrocinadas, animadas, orientadas o dirigidas por Ortega; el centro de atracción intelectual donde todas nuestras miradas convergían".
La nueva dimensión del diálogo hispano-alemán no se redujo sólo a Ortega y Gasset. Su magisterio constituyó un modelo de intelectual de las ciencias del espíritu que inspiró el modelo de la formación intelectual de más de una generación de intelectuales españoles.
Hoy cabe preguntarnos: ¿Qué queda de este entusiasmo por las ideas alemanas en la filosofía, la historia, la sociología, el derecho, la pedagogía, la filología, la filosofía del arte, etc. después de Ortega? ¿Existe, al menos, un paralelismo entre la problemática de las ciencias del espíritu alemanas y españolas? ¿Qué lugar ocupa en la actualidad el diálogo con las ciencias del espíritu alemanas que Ortega entendió como fundamental? En Alemania durante los tres últimos quinquenios la renovada discusión sobre las ciencias del espíritu ha sido significativa y ha tenido probablemente dos razones de ser: las dudas generadas por las nuevas teorías de la ciencia sobre las ciencias naturales, que favorecen un acercamiento entre ambos grupos de ciencias, por un lado, y, por otro, la persistencia de la cuestión de la cientificidad y efectividad de las ciencias del espíritu. ¿Cómo se ven actualmente estos problemas en España?
El Instituto Goethe y la Fundación Instituto José Ortega y Gasset, con el apoyo de la Embajada de la República Federal de Alemania, han celebrado estos días un Seminario sobre "El diálogo hispano-alemán en las ciencias del espíritu" en el que se ha analizado el estado del mismo en la filosofía, el derecho, la historia y las ciencias políticas y sociales. Probablemente no se ha podido dar una respuesta definitiva a estas preguntas, pero hemos percibido un firme propósito de profundizar la discusión sobre una problemática común que tiene una tradición de más de un siglo.
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