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Dilema actual de los chinos: ¿tener un segundo hijo?

china-hijoBeijing (PL) Los criterios están divididos, casi nivelados, entre quienes en China favorecen tener un segundo hijo y los que prefieren mantenerse con el primogénito autorizado hasta ahora por la ley, en un debate nacional centrado en posibilidades económicas y confort personal.
El tema provoca en la actualidad una gran discusión en este populoso estado asiático, el cual a fines de 1970 decidió controlar el crecimiento de la población, que en unos 20 años se había duplicado y amenazaba con consumir la mitad de los recursos destinados al desarrollo.

Estadísticas oficiales precisan que la población china era de 475 millones al proclamarse la República Popular en 1949 y en 1970 había alcanzado 830 millones.

En ese momento surgió la política de un solo hijo para los matrimonios urbanos y la posibilidad de un segundo para aquellas parejas de zonas rurales que en su primer intento habían tenido una hija y no el varón esperado.

Estas medidas estaban concentradas en la mayoritaria población de la etnia han y no se aplicaban a minorías que eran libres de tener la descendencia deseada debido a su escaso número y concentración en áreas rurales.

Con el paso del tiempo se fueron abriendo algunas puertas y hace unos años las parejas compuestas por hijos únicos fueron autorizadas a ampliar su familia.

Aunque no existen dudas de que la medida aplicada para controlar tuvo los resultados esperados, no parece probable que en aquel momento se tuvieran en cuenta las consecuencias negativas actuales de esa regulación.

Entre ellas figuran el aumento de la población adulta mayor, la necesidad de brindar más atención a los ancianos, la escasez de trabajadores debido al incremento de las jubilaciones y la soledad de los matrimonios ancianos que perdieron a su único hijo y, con él, el apoyo fundamental.

La cantidad de ancianos en China llegó el pasado año a los 202 millones (14,8 por ciento de sus pobladores), resultado de una mayor expectativa de vida por mejores condiciones y salud. En 1950 esa esperanza de vida estaba por debajo de los 40 años y en 2011 alcanzó 74,83 años.

El contraste fundamental en estos momentos es que al tiempo disminuir la tasa de natalidad y de mortalidad, la esperanza de vida sigue en aumento.

Otro efecto ha sido la crianza de niños únicos que ven cumplidos todos sus caprichos por los cuatro abuelos y sus padres. Expertos creen que un segundo hijo podría cambiar el carácter del primogénito, quien se considera un pequeño emperador, y que los padres dejarían de consentir en demasía a dos hijos.

A esto se une que un matrimonio joven tiene a su cargo atender cuatro ancianos (los padres de ambos), una responsabilidad antaño compartida por grandes familias que amparaban a los patriarcas.

OPINIONES DIVIDIDAS

Las expectativas alrededor de la posibilidad de incrementar la familia, un tema que ha sido un reclamo generalizado de la población, han sido decepcionantes a juicio de muchos que pensaban que la respuesta a esa opción sería generalizada.

Sin embargo, muchos de estos matrimonios consideran que no cuentan con los recursos necesarios para tener un segundo descendiente debido al alto costo de la vida y planes de ubicar a sus primogénitos en las mejores (y más caras) escuelas, ofrecerles clases adicionales de música e idiomas y responder a sus demandas.

Un largo artículo de la revista China Hoy dio a conocer que la tasa en 10 ciudades chinas relacionada con cuánto cuesta a los padres criar un hijo hasta su graduación universitaria sobrepasa los dos millones de yuanes (unos 980 mil dólares), por lo que la pareja necesitaría trabajar 20 años sin gastos para amortizar esa cantidad.

A esta realidad se incorpora que muchas parejas jóvenes que ya tienen un hijo y desarrollan carreras profesionales no parecen dispuestos a abandonar su nivel de vida con un nuevo embarazo, el cual podría provocar a la madre perder su posición y al matrimonio dejar de disfrutar su acomodada rutina.

Otras que desearían incrementar la familia expresaron a la revista que desde el punto de vista financiero no pueden enfrentarlo. Al respecto la publicación toma como ejemplo el del matrimonio Wang, que en conjunto gana unos cinco mil yuanes (823 dólares) mensuales.

Con ese dinero deben devolver dos mil yuanes por el crédito de su apartamento, gastan mil 200 yuanes en leche en polvo para su hijo de seis meses, 300 yuanes en pañales y 500 en juguetes, ropas y enseres, lo que totaliza cuatro mil yuanes, es decir 658 dólares. El resto es para comida y transporte.

Aunque ya se adelanta que esta relajación de la política de un solo hijo no provocará una explosión demográfica, las autoridades adoptan una serie de medidas para dar ese paso a quienes así lo desean.

Ante todo es necesario que la mujer tenga al menos 28 años o un hijo mayor de cuatro años para después llenar varios formularios sobre empleo, condiciones de vivienda, personas que integran el núcleo familiar y otros detalles en la oficina encargada del asunto en cada uno de los barrios.

Esos documentos son presentados a una comisión regional que dará o no su visto bueno. Entonces, la pareja puede buscar el embarazo para tener el segundo hijo.

Por Ilsa Rodríguez *

*Corresponsal de Prensa Latina en China.

arb/ir/FL.DE

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