Crisis en la zona franca panameña más profunda que lo imaginado

zlcPanamá, 25 mar (PL) La crisis en la Zona Libre de Colón (ZLC) es más profunda y añeja de lo que se percibe y la ruptura de relaciones entre Panamá y Venezuela solamente la agudizó, según se desprende de cifras y criterios de especialistas.
El expresidente de la Asociación de Usuarios (AU) Severo Sousa admite que los conflictos comerciales con sus principales mercados Colombia y Venezuela tocan fondo, pero lo que hacen es agravar la reducción de importaciones y reexportaciones que ya se reportaban y son causa del despido de tres mil empleados.

Esa cifra, dijo, la dio el mismo Leopoldo Benedetti, gerente general de la ZLC.

En el curso de la ruptura, Venezuela denunció que cerca del 90 por ciento de la deuda de empresarios privados con la ZLC era ilícita y el propio ministro de Economía Frank de Lima reconoció sobrefacturaciones para sacar dólares del país bolivariano.

Benedetti reveló que de los mil 700 millones de dólares reclamados a Venezuela 937 millones eran de empresas fantasmas no vinculadas a la ZLC, y el débito real es de 527 millones.

El presidente Nicolás Maduro dijo que Venezuela pagará hasta el último centavo mediante un proceso directo con los acreedores quienes tienen que demostrar que las compras por los empresarios privados fueron distribuidas en las redes comerciales nacionales.

El problema de fondo no está en la deuda de Venezuela y ni siquiera en las medidas proteccionistas aplicadas por Colombia al calzado y los textiles que han hecho mucho más daño, sino en cuestiones internas de la ZLC como es el encarecimiento de las claves para obtener los permisos de importación y exportación.

Sin embargo Benedetti no admite que los cese de empresas estén ligados a una crisis económica en ZLC aunque atribuye el fenómeno al aumento del precio de las claves, cuyos costos han pasado de dos mil 500 a cinco mil dólares anuales.

Eso ha hecho que empresarios que tenían cinco claves para amparar una amplia gama de importaciones, han decidido quedarse sólo con una, porque tenían que pagar mucho más, admitió Benedetti.

En la ZLC la crisis se puede ver, es palpable, corpórea, pues cada vez hay más locales y salones de exposición vacíos y pululan los carteles de Se Vende o Se Alquila, porque no todos los empresarios pudieron soportar el aumento de las claves.

El año pasado el movimiento comercial experimentó un caída de 9,4 por ciento al cerrar con 27 mil 900 millones de dólares, pero ahora Benedetti justifica la continuación de esa tendencia a que comercialmente este no es el mejor momento del año.

Es fácil darse cuenta que ante esas gigantescas cifras una deuda de 527 millones de dólares no puede generar por sí misma una crisis de la envergadura por la que atraviesa la ZLC.

Benedetti admite que el panorama futuro no es alentador y que la ruptura con los venezolanos -provocada por una mala política exterior panameña, según sectores de la oposición- amenaza con dejar mil millones de dólares menos en ventas este año.

Pero mucho antes de la crisis con Venezuela y Colombia los expertos habían pronosticado que Panamá perdería su ventaja competitiva si no se realizaban cambios en el sector logístico.

Uno de esos especialistas es el exadministrador del Canal de Panamá Alberto Alemán Zubieta, quien en su momento planteó la necesidad de ampliar el modelo de la ZLC para convertirla en un centro de acopio y distribución capaz de competir con las mejores zonas francas del mundo, como Hong Kong.

A esos problemas se suman la insistencia de los concejales de Colón de cobrar impuestos municipales a las empresas de la ZLC y las medidas de contingencia bancaria ordenadas por la superintendencia de Bancos que limitan el crédito a las empresas de la Zona.

En resumen, la crisis y reducción de los empleados obedece más que todo al cese de operaciones de muchas empresas que no han podido soportar los nuevos y más altos costos de operaciones, y que han cancelado sus permisos.

pgh/lma /FL.DE