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El “arma” que más teme la derecha venezolana

La decisión del Presidente de la República en el mes de febrero convocando a gobernadores y alcaldes opositores para sentarse en torno a una mesa de diálogo y construir una agenda de debate sobre los grandes temas que afectan al país fue el detonante que impulsaría a la ultraderecha venezolana a iniciar las acciones desestabilizadoras más deplorables que hemos visto en los últimos tiempos.

La ultraderecha criolla nunca ha creído en el diálogo como instrumento de convivencia democrática y tiembla ante la posibilidad del acercamiento entre sectores opositores y Gobierno, pues un entendimiento sensato entre ellos dejaría definitivamente por fuera a quienes intentan actuar en la vida política desde la agenda de la violencia fascista e irracional.

Es por ello que, al ver que la agenda de paz avanzaba positivamente, estos grupúsculos que encabezan Leopoldo López y María Machado activaron el plan golpista, camuflado en supuestas protestas estudiantiles que devinieron en asidero de la guarimba, el vandalismo y el crimen contra la vida e integridad de los venezolanos, acumulando a la fecha más de 30 víctimas fatales.

A pesar de ello, la capacidad de la sociedad venezolana para resolver sus diferencias y superar la crisis en esta coyuntura ha quedado demostrada, tal como fue reconocido por las resoluciones de organismos como la OEA y la Unasur.

Cualquier inaceptable invocación a una intervención extranjera quedó neutralizada en foros internacionales. No obstante, la guerra comunicacional que impulsan las grandes corporaciones mediáticas transnacionales y sus pares locales continúa en su ejercicio de desinformar, manipular y escenificar una falsa realidad que ponga en duda la condición democrática de nuestro gobierno.

El diálogo nacional es la única “arma” para frenar la escalada de violencia que puede adquirir dimensiones irreversibles.

Las iniciativas del Gobierno Nacional y la convocatoria a una Conferencia Nacional por la Paz y por la Vida, deben ser la plataforma que haga posible ese diálogo. Preocupa la negativa de la MUD a participar, pese a la asistencia de diversos sectores de la vida nacional tales como empresarios, iglesias, movimientos sociales y culturales, autoridades locales, entre otros.

Hasta ahora, la oposición nucleada en la MUD solo muestra las costuras de su doble discurso y continúan en una esquizofrenia digna de estudio, exigiendo diálogo y negándose a hacerlo cuando se lo proponen.

Por Pablo Fernández B.
Fuente: http://bit.ly/1oUhrxz
FL.DE

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