“No somos cowboys que quieren imponer sus ideas”

“No somos cowboys que quieren imponer sus ideas”
Günter Mitlacher de WWF Alemania habla sobre la protección de los ecosistemas mundiales. Sobre el compromiso a largo plazo y porque la protección de la biodiversidad es tan importante como el rescate bancario.
Cada organización medio ambiental elabora su propio concepto para determinar cuáles son las regiones del mundo que merecen ser protegidas. Lo que estos conceptos tienen en común es que prestan especial atención a los puntos vulnerables en términos de biodiversidad. Por ejemplo, el concepto “Global 200” del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), abarca extensos biomas y tiene un mayor alcance que el término “Punto clave de biodiversidad” acuñado por la organización “Conservation International”.
Global Ideas: Sr. Mitlacher ¿Qué significa el término “Global 200” para WWF?
Günter Mitlacher: El término “Global 200” acuñado por el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, por sus siglas en inglés) se refiere a la lista de ecorregiones globales o biorregiones identificadas como prioritarias para la conservación, como la selva de la Amazonía, la de Borneo, los arrecifes de coral en el Pacífico o también de la isla de Madagascar. Nuestro trabajo es examinar si los biomas realmente ayudan a preservar la biodiversidad a nivel mundial. Por supuesto, no todas las regiones entran en la lista del grupo de “Global 200” pero esto no significa que no merezcan ser protegidas.
Tomemos el ejemplo de las selvas tropicales: ellas son el hábitat para el 50 por ciento de las especies del mundo. Por lo tanto, por sí solas, ya son particularmente importantes. Por otro lado, en Alemania, por ejemplo, existen algunas especies endémicas que podrían estar en peligro de extinción, pero son especies que sólo se encuentran aquí. Protegerlas también es importante, pero no son prioritarias a una escala mundial.
¿Se protegen a todas las ecorregiones que conforman el “Global 200” por igual?
Günter Mitlacher es director de la sección Política Internacional para la Biodiversidad de WWF Alemania.
Los enfoques son similares en todas las regiones. Nuestro trabajo es crear grandes áreas protegidas y parques nacionales. El trabajo con la población local es muy importante. Un ejemplo de ello es la cooperación son los pigmeos del Congo quienes viven en la selva que debe ser preservada. En caso de ser necesario, nos opondríamos a la deforestación de las selvas, la perforación de pozos petroleros o construcción de minas. Tratamos además de introducir una silvicultura sostenible en aquellas selvas que se puedan explotar porque no son zonas que corran un peligro inmediato. Cuando el gobierno concede licencias para talar los árboles, nosotros compramos estas licencias y tratamos de convencer a las empresas forestales, de no explotar la selva hasta destruirla. Todo esto ocurre en las regiones pobladas, donde la gente quiere mejorar o mantener su nivel de vida, y a menudo, a expensas de los recursos naturales. Lo que queremos lograr es abandonar esta modalidad.
¿Qué hacen para lograr que los gobiernos de los países afectados se unan a su causa?
Lógicamente nuestro programa no puede funcionar al margen de los gobiernos. No llegamos a un país como cowboys hacer lo que nos da la gana. Siempre hay convenios. El tiempo que se tarda hasta lograr iniciar un proyecto varía de país a país. En Brasil, cuyo gobierno es más receptivo, es mucho más fácil trabajar ya que le interesa también conservar sus selvas y sus tierras. En África, por el contrario, es más difícil ya que a menudo los gobiernos son inestables y nunca se sabe cuánto tiempo las autoridades se mantendrán en sus cargos. Aquí entra en juego el trabajo de las oficinas de Relaciones Exteriores [del Gobierno Federal Alemán] para evaluar si la participación alemana dará un resultado significativo o no.
En cuanto a la protección de la fauna, se pueden lograr éxitos también a corto plazo.
¿Como monitorea Ud. el desarrollo de esas 200 regiones?
Las regiones de la lista “Global 200” están parcialmente en peligro, pero aún así, vemos resultados. Recién en 10 años podremos saber si estos resultados son suficientes y si hemos logrado la meta que nos hemos trazado. El problema es que los humanos pensamos y planeamos a corto plazo mientras que los procesos ecológicos ocurren a una escala de tiempo muy diferente. De ahí que aún no tenemos una respuesta de cómo compatibilizar ambos períodos de tiempo. Se pueden hacer muchos proyectos con una duración de tres o cinco años, pero a nadie le interesa lo que viene después. El proyecto está hecho y terminado.
En términos de la repoblación de especies, es posible lograr éxitos a corto plazo mediante las medidas de conservación. Un ejemplo de ello, es la protección de los elefantes en África. Hemos trabajado muy intensamente para conseguir la prohibición del comercio del marfil y la prohibición del uso de armas. Consecuentemente, la población de elefantes ha vuelto a crecer. Sin embargo, pese a este logro, sigue existiendo el gran problema de los grupos rebeldes que merodean y matan a los elefantes para exportar el marfil a China.
¿Como logra Ud. mantener el proyecto a flote en situaciones como esas?
Bueno, es una lucha contra los molinos de viento de Don Quijote. En el caso de los ecosistemas, lo que hacemos es ganar tiempo. Aquí no compramos éxito, compramos tiempo. Tiempo que podemos utilizar creando estrategias para encontrar soluciones al problema. Ahora nos damos cuenta de que el cambio climático y los cambios en los ecosistemas afectan a los fundamentos de la actividad económica humana. Estos cambios afectan a la situación económica y también a la provisión alimentaria. La población aumenta constantemente y los espacios habitables son cada vez más pequeños. Ganamos tiempo para elaborar estrategias en la lucha contra el cambio climático y la pérdida de la biodiversidad; y tiempo para ajustar estas estrategias.
¿En qué regiones del mundo considera Ud. que la gente es más consciente de sus responsabilidades para con el ambiente?
Los países europeos son muy conscientes de esta responsabilidad, así como también Brasil y la India. Las naciones se han dado cuenta de que tienen que hacer algo porque ya están sintiendo las repercusiones. En general, la prioridad de la gente es el desarrollo económico y todo lo demás se considera secundario. Tenemos que aprender a limitar nuestro consumo. Actualmente, estamos viviendo a expensas del planeta. A nivel global, consumimos un 50 por ciento más de lo que la tierra se puede regenerar de manera sostenible. Usando una analogía con la crisis bancaria, en aquel entonces, todos estuvieron de acuerdo en que era relevante el encontrar una solución ya que esto afectaba a todo el sistema. De ahí que se salvaron a los bancos más importantes Yo diría que la protección de las regiones de la lista ‘Global 200’ es relevante para la supervivencia de nuestro sistema y de nuestro planeta.
Si miramos hacia el futuro, ¿cómo estaremos en el año 2050?
¿Estará el tigre entre las especies extintas en 50 años?
Si lo hacemos bien, para el año 2050, Europa habrá reducido su huella ecológica en un 50 por ciento y se habrán mantenido las regiones ecológicas más importantes. Existirán aún grandes áreas que se desarrollen de manera natural y donde la gente pueda vivir. Sin embargo, no puedo asegurar que, por ejemplo, el tigre siga existiendo, ya que la extinción de especies continuará. La visión pesimista seria que sigamos haciendo las cosas como hasta ahora. Pero quiero creer que llegará un punto de inflexión en la conciencia de todos. Tenemos que trabajar juntos para mantener los ecosistemas y luchar contra el cambio climático. Y es en este punto de inflexión en el que estamos trabajando. Posiblemente sean las empresas las primeras en darse cuenta de que los recursos naturales no son suficientes y que su modelo de negocios ya no funciona. Ellos lo van a entender antes que los políticos.
Autor: Klaus Esterluss / CS
Editor: Enrique López
DW.DE/FL.DE

0,,16512728_303,00Günter Mitlacher de WWF Alemania habla sobre la protección de los ecosistemas mundiales. Sobre el compromiso a largo plazo y porque la protección de la biodiversidad es tan importante como el rescate bancario.

Cada organización medio ambiental elabora su propio concepto para determinar cuáles son las regiones del mundo que merecen ser protegidas. Lo que estos conceptos tienen en común es que prestan especial atención a los puntos vulnerables en términos de biodiversidad. Por ejemplo, el concepto “Global 200” del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), abarca extensos biomas y tiene un mayor alcance que el término “Punto clave de biodiversidad” acuñado por la organización “Conservation International”.

Global Ideas: Sr. Mitlacher ¿Qué significa el término “Global 200” para WWF?

Günter Mitlacher: El término “Global 200” acuñado por el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, por sus siglas en inglés) se refiere a la lista de ecorregiones globales o biorregiones identificadas como prioritarias para la conservación, como la selva de la Amazonía, la de Borneo, los arrecifes de coral en el Pacífico o también de la isla de Madagascar. Nuestro trabajo es examinar si los biomas realmente ayudan a preservar la biodiversidad a nivel mundial. Por supuesto, no todas las regiones entran en la lista del grupo de “Global 200” pero esto no significa que no merezcan ser protegidas.

Tomemos el ejemplo de las selvas tropicales: ellas son el hábitat para el 50 por ciento de las especies del mundo. Por lo tanto, por sí solas, ya son particularmente importantes. Por otro lado, en Alemania, por ejemplo, existen algunas especies endémicas que podrían estar en peligro de extinción, pero son especies que sólo se encuentran aquí. Protegerlas también es importante, pero no son prioritarias a una escala mundial.

¿Se protegen a todas las ecorregiones que conforman el “Global 200” por igual?

0,,17122908_404,00 Günter Mitlacher es director de la sección Política Internacional para la Biodiversidad de WWF Alemania.

Los enfoques son similares en todas las regiones. Nuestro trabajo es crear grandes áreas protegidas y parques nacionales. El trabajo con la población local es muy importante. Un ejemplo de ello es la cooperación son los pigmeos del Congo quienes viven en la selva que debe ser preservada. En caso de ser necesario, nos opondríamos a la deforestación de las selvas, la perforación de pozos petroleros o construcción de minas. Tratamos además de introducir una silvicultura sostenible en aquellas selvas que se puedan explotar porque no son zonas que corran un peligro inmediato. Cuando el gobierno concede licencias para talar los árboles, nosotros compramos estas licencias y tratamos de convencer a las empresas forestales, de no explotar la selva hasta destruirla. Todo esto ocurre en las regiones pobladas, donde la gente quiere mejorar o mantener su nivel de vida, y a menudo, a expensas de los recursos naturales. Lo que queremos lograr es abandonar esta modalidad.

¿Qué hacen para lograr que los gobiernos de los países afectados se unan a su causa?

Lógicamente nuestro programa no puede funcionar al margen de los gobiernos. No llegamos a un país como cowboys hacer lo que nos da la gana. Siempre hay convenios. El tiempo que se tarda hasta lograr iniciar un proyecto varía de país a país. En Brasil, cuyo gobierno es más receptivo, es mucho más fácil trabajar ya que le interesa también conservar sus selvas y sus tierras. En África, por el contrario, es más difícil ya que a menudo los gobiernos son inestables y nunca se sabe cuánto tiempo las autoridades se mantendrán en sus cargos. Aquí entra en juego el trabajo de las oficinas de Relaciones Exteriores [del Gobierno Federal Alemán] para evaluar si la participación alemana dará un resultado significativo o no.

0,,17030530_401,00 En cuanto a la protección de la fauna, se pueden lograr éxitos también a corto plazo.

¿Como monitorea Ud. el desarrollo de esas 200 regiones?

Las regiones de la lista “Global 200” están parcialmente en peligro, pero aún así, vemos resultados. Recién en 10 años podremos saber si estos resultados son suficientes y si hemos logrado la meta que nos hemos trazado. El problema es que los humanos pensamos y planeamos a corto plazo mientras que los procesos ecológicos ocurren a una escala de tiempo muy diferente. De ahí que aún no tenemos una respuesta de cómo compatibilizar ambos períodos de tiempo. Se pueden hacer muchos proyectos con una duración de tres o cinco años, pero a nadie le interesa lo que viene después. El proyecto está hecho y terminado.

En términos de la repoblación de especies, es posible lograr éxitos a corto plazo mediante las medidas de conservación. Un ejemplo de ello, es la protección de los elefantes en África. Hemos trabajado muy intensamente para conseguir la prohibición del comercio del marfil y la prohibición del uso de armas. Consecuentemente, la población de elefantes ha vuelto a crecer. Sin embargo, pese a este logro, sigue existiendo el gran problema de los grupos rebeldes que merodean y matan a los elefantes para exportar el marfil a China.

¿Como logra Ud. mantener el proyecto a flote en situaciones como esas?

Bueno, es una lucha contra los molinos de viento de Don Quijote. En el caso de los ecosistemas, lo que hacemos es ganar tiempo. Aquí no compramos éxito, compramos tiempo. Tiempo que podemos utilizar creando estrategias para encontrar soluciones al problema. Ahora nos damos cuenta de que el cambio climático y los cambios en los ecosistemas afectan a los fundamentos de la actividad económica humana. Estos cambios afectan a la situación económica y también a la provisión alimentaria. La población aumenta constantemente y los espacios habitables son cada vez más pequeños. Ganamos tiempo para elaborar estrategias en la lucha contra el cambio climático y la pérdida de la biodiversidad; y tiempo para ajustar estas estrategias.

¿En qué regiones del mundo considera Ud. que la gente es más consciente de sus responsabilidades para con el ambiente?

Los países europeos son muy conscientes de esta responsabilidad, así como también Brasil y la India. Las naciones se han dado cuenta de que tienen que hacer algo porque ya están sintiendo las repercusiones. En general, la prioridad de la gente es el desarrollo económico y todo lo demás se considera secundario. Tenemos que aprender a limitar nuestro consumo. Actualmente, estamos viviendo a expensas del planeta. A nivel global, consumimos un 50 por ciento más de lo que la tierra se puede regenerar de manera sostenible. Usando una analogía con la crisis bancaria, en aquel entonces, todos estuvieron de acuerdo en que era relevante el encontrar una solución ya que esto afectaba a todo el sistema. De ahí que se salvaron a los bancos más importantes Yo diría que la protección de las regiones de la lista ‘Global 200’ es relevante para la supervivencia de nuestro sistema y de nuestro planeta.

Si miramos hacia el futuro, ¿cómo estaremos en el año 2050?

0,,17101174_404,00¿Estará el tigre entre las especies extintas en 50 años?

Si lo hacemos bien, para el año 2050, Europa habrá reducido su huella ecológica en un 50 por ciento y se habrán mantenido las regiones ecológicas más importantes. Existirán aún grandes áreas que se desarrollen de manera natural y donde la gente pueda vivir. Sin embargo, no puedo asegurar que, por ejemplo, el tigre siga existiendo, ya que la extinción de especies continuará. La visión pesimista seria que sigamos haciendo las cosas como hasta ahora. Pero quiero creer que llegará un punto de inflexión en la conciencia de todos. Tenemos que trabajar juntos para mantener los ecosistemas y luchar contra el cambio climático. Y es en este punto de inflexión en el que estamos trabajando. Posiblemente sean las empresas las primeras en darse cuenta de que los recursos naturales no son suficientes y que su modelo de negocios ya no funciona. Ellos lo van a entender antes que los políticos.

Autor: Klaus Esterluss / CS

Editor: Enrique López

DW.DE/FL.DE