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Aumenta percepción de inseguridad en Latinoamérica

0,,15643693_401,00Debido a las altas tasas de homicidios, la percepción de inseguridad en Latinoamérica ha aumentado en la mayoría de los países. Expertos atribuyen esto a la inestabilidad política y a la explotación mediática del tema.
Según un nuevo estudio realizado por la organización Latinobarómetro en 18 países de la región, el 32 por ciento de los entrevistados considera que la delincuencia, la violencia y las pandillas son el principal problema de Latinoamérica. Esto supone un aumento de cuatro puntos porcentuales en comparación con un estudio similar en el 2010.
En el informe titulado “La Seguridad Ciudadana 2011”, Venezuela ocupa el primer lugar de la clasificación con un 62 por ciento de los entrevistados diciendo que la delincuencia y la inseguridad pública son los problemas más graves. También países como México y Uruguay, con 41 por ciento, ven como mayor problema a la delincuencia.

Pero no en todas las naciones latinoamericanas el aumento de la inseguridad es el problema principal. Nicaragua, la República Dominicana y Bolivia consideran que los problemas económicos son los mayores. Brasil ve su mayor desafío en el tema de la salud.

América Latina es la región más violenta del mundo

Soldados y agentes de Policía inspeccionan un vehículo después de un tiroteo. (Foto: AP)

México se ha convertido en uno de los países más violentos del mundo.
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El estudio revela que un promedio de 33 por ciento de los entrevistados dijeron haber sido ellos o algún pariente víctimas de un delito durante el año pasado. Los países con mayor porcentaje de afectados son México, Perú, Argentina, Costa Rica y Colombia, con más del 38 por ciento. Sin embargo, en Panamá y República Dominicana solo el 27 y 18 por ciento, respectivamente, dicen haber sido ellos o algún pariente suyo víctimas de un delito. Según datos de las Naciones Unidas, América Latina ha sido y sigue siendo la región más violenta y más desigual del mundo.

Sin embargo, Otto Argueta, experto en asuntos de seguridad en el Instituto de Estudios Latinoamericanos del GIGA en Hamburgo, dijo a DW que el aumento de la sensación de inseguridad ha sido constante en los últimos diez años y que esto no se debe necesariamente a un aumento en la tasa de criminalidad. “La explotación en los medios del tema de la violencia ha contribuido a que la población en general sienta un mayor grado de inseguridad, a pesar de que no todas las regiones latinoamericanas están afectadas de la misma manera”, afirma Arguetta.

Distintas percepciones de inseguridad

En este contexto, el estudio toma como ejemplo el caso de Colombia, uno de los países con las más altas tasas de homicidios y, sin embargo, con una de las más bajas percepciones de inseguridad de la región. Según Argueta, esto está relacionado con una cierta ampliación de los márgenes de tolerancia en ciertos países de la región.

Otro caso es el de Costa Rica, donde los niveles de violencia criminal son considerados bajos y, sin embargo, duplica a Colombia en la creencia de que la delincuencia es el problema principal. Argueta atribuye esto al fenómeno de que los actos violentos tienen un mayor efecto social en países con bajos niveles de criminalidad.

Experto: Políticos instrumentalizan la delincuencia

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Tropas se preparan para entrar a una favela en Brasil.

Pero también influyen factores como la inestabilidad política o el manejo que las autoridades públicas hacen del fenómeno. “Cada vez hay más gobiernos y partidos políticos en Latinoamérica que obtienen ventajas a través de la explotación del discurso de la violencia”, dice Argueta. Pero esta instrumentalización política de la percepción de inseguridad tiene un impacto negativo sobre el proceso democrático. “Se registra un descenso en el apoyo a la democracia cuando los niveles de percepción de inseguridad y criminalidad son altos”, dijo Argueta.

Según el experto, esta sensación está ligada a un proceso acelerado de pérdida de legitimidad de las instituciones públicas de seguridad como la Policía, y por otro lado a un mayor uso de la fuerza militar para la imposición del orden. “Mientras menor sea la confianza ciudadana en las instituciones democráticas, más campo ganan las Fuerzas Militares, lo que tiene un impacto negativo en la democracia a mediano plazo”, afirma Argueta.

Autor: Gabriel Domínguez
Editora: Emilia Rojas

Deutsche Welle/FL

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