China-Estados Unidos: Tiempos diferentes

lam2Beijing, 14 ene (PL) Las relaciones entre China y Estados Unidos viven tiempos diferentes en el inicio del año. Los contactos son frecuentes, realidad que contrasta con igual etapa de 2010, cuando fuertes tensiones marcaron el comienzo.

  Este enero pasará a la historia de los vínculos bilaterales como un período único, a juzgar por los encuentros bilaterales que acumulará y la actividad diplomática asociado a ellos en las respectivas capitales.

Los diálogos tuvieron como punto de partida la presencia del canciller, Yang Jiechi, en el otro país durante una semana para preparar la visita que el presidente chino, Hu Jintao, realizará a Estados Unidos del 18 al 21 próximos.

El programa de Yang fue intenso: conversaciones con el presidente, Barack Obama, la secretaria de Estado, Hillary Clinton, los de Comercio y del Tesoro, Gary Locke y Timothy Geithner, respectivamente, y el Asesor de Seguridad Nacional, Thomas Donilon.

También se entrevistó con el senador Richard Lugar, los congresistas Rick Larsen y Charles Boustany, y el alcalde de Chicago, Richard Daley.

Esos contactos precedieron la visita del Secretario de Defensa norteamericano, Robert Gates, a Beijing, muy significativa porque devino normalización de vínculos militares seriamente afectados desde el inicio de 2010 por la decisión del Pentágono de vender armas a Taiwan.

A partir de entonces las tensiones reaparecieron con más fuerzas en las relaciones al suspender Beijing los programas en ese campo, incluidas las conversaciones sobre seguridad y una visita de Gates, ahora cumplida del 9 al 12 pasados.

En su momento China calificó ese paso de injerencia en sus asuntos internos, al perjudicar seriamente su seguridad nacional y los esfuerzos de reunificación pacífica, según recalcó.

La posición sobre el tema fue reiterada al secretario de Defensa por su homólogo chino, Liang Guanglie, quien reafirmó el rechazo de Beijing a las mencionadas ventas, identificadas como uno de los obstáculos para el normal desarrollo de los nexos bilaterales. El viaje de Gates, quien conversó con Hu y otras importantes autoridades, dejó como uno de sus resultados la coincidencia en cuanto a explorar vías para reducir los “malentendidos y errores”, pero está por ver si el mensaje relativo a Taiwan se escuchó bien. Caso contrario, las tensiones reaparecerán.

Tras la misión del canciller Yang en Washington y otras ciudades y la del Jefe del Pentágono en Beijing, todo parece estar listo para la visita del presidente chino a Estados Unidos.

La frase más escuchada durante los preparativos se refiere a que el viaje contribuirá a ampliar las relaciones, paso necesario cuando la recuperación de la economía global requiere de un buen desarrollo de estos nexos.

Reanudados los contactos militares de alto nivel, que incluirán una visita a Estados Unidos en el primer semestre del año del Jefe del Estado Mayor General del Ejército Popular de Liberación, Chen Bingde, el tema económico constituye el otro gran campo urgido de soluciones a las diferencias.

En ese sector, el comercio y sobre todo el déficit estadounidense con el otro mercado constituye un tradicional terreno de enfrentamientos, que incluyen las presiones de la Casa Blanca para que Beijing aprecie su moneda.

Washington atribuye su saldo negativo al hecho de que la posición china en el tema de la tasa cambiaria favorece sus exportaciones al abaratarlas.

Pero la otra parte rechaza ese criterio con argumentos que el embajador de China en Estados Unidos, Zhang Yesui, reiteró recientemente.

Zhang insistió en que el mencionado déficit y la elevada tasa de desocupación del otro país resultan de la diferencia estructural entre el comercio e inversiones de ambas economías, entre otras razones.

Explicó que las exportaciones chinas son mayormente productos de mano de obra intensiva con bajo valor agregado, que como la otra economía dejó de fabricarlos hace ya algún tiempo, ahora se ve obligada a importarlos del gigante asiático o de otros mercados.

Por eso se advierte que una apreciación de la moneda china no resolverá los citados problemas, pero como la Casa Blanca amenazó a quienes considere manipuladores de divisa – algunos en Estados Unidos acusan a Beijing de ello-, el tema debe figurar en las conversaciones entre Hu y Obama.

En ese campo China mantiene la posición de que el régimen de la tasa cambiaria tiene que ver con la soberanía de un país, y rechaza su politización.

Otro asunto importante de la venidera visita es la situación en la península coreana, que se agravó luego del incidente del pasado 23 de noviembre.

En esa fecha la parte Norte respondió a disparos contra sus aguas jurisdiccionales hechos por el Sur, incidente que Pyongyang calificó de provocación instigada por Estados Unidos, y a lo que Surcorea respondió con un reforzamiento militar, incluidas varias maniobras.

Ante esos acontecimientos, China propuso sostener consultas entre las partes de las conversaciones a seis bandas sobre la desnuclearización de ese territorio para calmar las tensiones, iniciativa respaldada por Rusia y Corea Democrática.

Sin embargo, Washington, Tokio y Seúl optaron por exigir disculpas a Pyongyang por lo sucedido, entre otras condiciones planteadas para un posible encuentro con el referido fin.

El tema originó una gran actividad diplomática que incluyó viajes a Surcorea, China y Japón del enviado especial estadounidense para los asuntos relacionados con la RPDC, Stephen Bosworth, previos a los de Gates a esas capitales.

Con estos antecedentes iniciará Hu el próximo día 18 su visita a Washington, que al menos tendrá lugar sin las tensiones de hace un año.

Luis Melian/PL