Obama con viento en contra

Vicky Prieto
Vicky Prieto

Washington, 6 sep (PL) Muchos estadounidenses frustrados por perder sus empleos o que son allegados a alguien en esa situación quieren hoy ver los nombres de los demócratas en la nómina de los despedidos.

  Esa postura es peligrosa para los candidatos del partido del presidente, Barack Obama, a menos de 60 días de las elecciones de medio término, donde los 435 escaños de la Cámara de Representantes y un tercio (37 asientos) del Senado se renovarán.

La animosidad suscitada por la recesión está dominando todas las campañas políticas y dando a los republicanos la esperanza de grandes ganancias, publicó el diario La Opinión.

De acuerdo con los analistas, el ambiente que se respira entre los votantes indica que hay profundas críticas hacia Washington, en especial hacia Obama.

Una encuesta de la Opinion Research Corporation divulgada el sábado por la cadena CNN reflejó la tendencia a la inconformidad entre los ciudadanos del país.

Para el 59 por ciento de los entrevistados la gestión y manejo sobre la economía por parte del mandatario está desaprobada, mientras apenas cuatro de cada 10 norteamericanos confían en el mandato del gobernante en ese tópico.

La cifra anterior supone el nivel más bajo desde que Obama llegó a la Casa Blanca en enero de 2009, impulsado por una supuesta energía de cambio detrás del Yes, we can (Sí, nosotros podemos).

“No creo que hayamos visto todavía lo peor”, dice Jarrod Davis, de 26 años. Dan Sharpe, de 41, comenta que “hasta ahora, nada ha mejorado con los demócratas”.

Ambos trabajadores de la construcción apoyaron antes a Obama y su partido, pero ahora ya han planteado que los demócratas no podrán contar con sus votos nuevamente, refiere el periódico.

En este escenario los republicanos confían en capitalizar la desilusión de los votantes por la economía, la decepción con Obama y el entusiasmo generado por el movimiento ultra conservador del Tea Party, agrega La Opinión.

Sin embargo, los correligionarios del presidente dependerán en su acción defensiva de una presunta ventaja financiera, una enérgica campaña para movilizar a la gente a votar y, principalmente, apelarán al miedo al fantasma de George W. Bush para poder impedir un desastre el 2 de noviembre.

De momento, después del feriado de este lunes en Estados Unidos, Obama dedicará el resto de la semana a evaluar los caminos para mejorar la situación económica del país, incluso ofrecerá una conferencia de prensa en la Casa Blanca el viernes.

El 9,6 por ciento en la tasa de desempleo, un mercado laboral tambaleante y una anunciada recuperación que aún brilla por su ausencia le ponen tintes grises a las aspiraciones demócratas en las próximas legislativas.

Los resultados de esas elecciones harán emerger el nuevo equilibrio de poder en Washington, pero también marcará la pauta de cómo será el resto del primer período de Obama en la Casa Blanca y especialmente, si en realidad podrá acariciar la reelección en el 2012.

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