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Cuba-Haití, una colaboración que se extiende a la pesca

cuba-haitiPuerto Príncipe, 16 abr (PL) La ayuda internacional facilita conseguir alimentos en el Haití de hoy, pero nadie sabe que sucederá mañana, si el mundo le da la espalda al país caribeño o tiene que salir en socorro de otra nación.

  Con la intención de garantizar peces en los ríos, presas o lagos del país, un grupo de cubanos trabaja en el centro reproducción de Pont Sonde, en una gestión que se inició hace una década, pero retomó fuerza a partir de 2008.

En 1999, especialistas cubanos en reproducción de peces de agua dulce iniciaron sus labores en un área de poco más de una hectárea que construyó la Organización de las Naciones Unidad para la Agricultura y la Alimentación (FAO), pero en 2004, luego de un momento de tensa situación política en el país, volvieron a casa.

Cuatro años después regresaron con la intención de facilitarle alimento a los haitianos, con especies fáciles de adaptar.

Desde Cuba, además de los especialistas, llegaron los pies de crías de carpas, tencas y tilapias, entre otros, con las cuales se iniciaría la inserción a gran escala donde quiera que se encontrara agua en esta nación.

El ingeniero Raúl Liens Cabrera arrastró hacia acá la experiencia de muchos años y también a hombres enamorados de esta labor como Raúl Savón y Camilo Parra, quienes dedican muchas horas de sus días para que alguna vez los peces abunden en Haití.

El año anterior, casi medio millón de alevines -peces diminutos- fueron arrojados al agua en el país, luego de alcanzar en Pont Sonde el tamaño necesario para sobrevivir en un mundo lleno de predadores.

La cifra pudo haber sido mayor, pero en el centro de reproducción no había espacio para más y más de tres millones de larvas acompañaron a los alevines, aunque la supervivencia de estas es mucho menor.

Para este año, los alevines llegarán hasta casi un millón y se incrementará también el número de larvas, según Liens, quien busca desesperadamente un sitio que permita aumentar el tamaño de estas últimas.

La capacidad instalada en Pont Sonde no da para más, en tanto se desaprovecha la reproductiva de los pies de crías, pero esta es solo una de las cosas que tiene en contra la estación de alevinaje del referido lugar.

Mientras algunos creen que lo que allí se realiza es casi como arar en el mar, porque una vez que los pequeños peces van a su destino final, nadie vela por ellos, el ingeniero Liens piensa todo lo contrario.

“Las especies que introducimos facilitan que los pescadores haitianos encuentren peces y esos son los que luego vemos en los puestos de venta en cualquiera de los mercados del país. Yo los he visto y esos no son endémicas de acá”, asegura.

Liens se lamenta que no haya control sobre los pescadores, incluso ni sobre el tipo de redes que utilizan, porque muchas veces son tan estrechos sus huecos que capturan animales muy jóvenes, con posibilidades de crecer mucho más.

“En la situación de Haití, es muy difícil educar a los pescadores, por eso es tan importante aumentar la presencia de peces dondequiera que haya un río, un lago o una presa. Porque esa es una fuente importante de alimentos”, comentó.

Con los cubanos trabaja un grupo de haitianos, entre ellos el médico veterinario Cleophant Jean-Verna, quien es, además, zootecnista y se graduó en la Universidad Agraria de La Habana en 2007.

A Jean-Verna lo atan lazos muy sólidos con los cubanos y siente un afecto especial por la vecina isla, pero sobre todo le agrada trabajar con los especialistas venidos de allende el mar por su entrega y dedicación.

El doctor haitiano espera que el ministerio de agricultura de su país terminé de facilitar el espacio necesario para lograr producir la cantidad de peces que admiten las fuentes de agua de Haití.

Cuba no solo presta ayuda en el país en el desarrollo de su incipiente industria pesquera, sino también en la construcción, la producción de azúcar y la educación.

La más importante de todas, la de la salud pública, ya superó los dos lustros y fue trascendental después del sismo que asoló esta capital el 12 de enero pasado y dejó más de 220 mil muertos, 300 mil heridos y más de un millón y medio de damnificados.
 

Héctor Miranda/PL)

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