Rusia-Belarus: el difícil camino del estado unificado

rusia_belarusMoscú, (PL) La formación del estado unificado Rusia-Belarus constituye un proceso difícil de una década y de ello habla el reciente diferendo surgido en torno a las exportaciones de petróleo ruso y su tránsito por territorio belarruso.

  En 1999, el presidente belarruso, Alexander Lukashenko, y el entonces mandatario ruso, Vladimir Putin, iniciaron pasos concretos para la formación del estado unificado, pero, al mismo tiempo, son los que más enfrentamientos han protagonizado en los asuntos bilaterales.

Ambas naciones se complementan, pues existe una mutua dependencia, tanto en asuntos económicos, como militares, de seguridad y en su momento hasta políticos.

Rusia constituye el destino de más del 70 por ciento de las exportaciones belarrusas, cuya industria esta concentrada en productos acabados como equipos electrodomésticos, ómnibus, tractores, combinadas agrícolas, fertilizantes y leche en polvo, entre otros.

Además, Belarus alberga centros estratégicos rusos de inteligencia radioelectrónica y localización lejana y pronto viso de disparo de misiles, entre otras misiones, además de formar con su vecino un espacio único de defensa antiaérea.

Minsk también esta encargada de trasladar a Europa, por su sistema de oleoductos Druzhba, unos 70 millones de toneladas anuales, con lo cual le garantiza más del 12 por ciento del consumo de crudo.

Además, por suelo belarruso pasa el gasoducto Yamal-Europa, por el cual el Viejo Continente recibe gran parte del gas que consume.

De acuerdo con fuentes belarrusas, el área ocupada por el sistema de gasoductos y oleoductos es de unas 40 mil hectáreas de tierra.

Por su lado, Rusia suministra más de seis millones de toneladas para el consumo interno de Belarus, mientras las refinerías reciben cerca de 20 millones para su procesamiento, con un impuesto a partir de enero de 2007 de 53 dólares por tonelada.

Tal acuerdo fue alcanzado después de una de las desavenencias entre Moscú y Minsk, cuando la compañía Transneft cortó el suministro de petróleo al oleoducto Druzhba y dejó de entregar ese combustible a Alemania, Polonia, Hungría, Eslovaquia y República Checa.

La medida belarrusa respondía a un anunció de Rosneft de imponer gravámenes por 180,7 dólares por tonelada, lo cual hacía inviable el funcionamiento de las refinerías Mozir y Novopoletska.

Minsk protestó en aquella ocasión y se remitió al acuerdo sobre el estado unificado de mayo de 1995 sobre las exportaciones libres de aranceles de petróleo ruso.

Pero aquella avenencia establecía que Belarus entregaría a Rusia parte de sus ganancias por los aranceles sobre las reexportaciones de derivados de los hidrocarburos a Europa, algo que la parte rusa considera se incumplió.

Un experto ruso, citado por RIA Novosti, recordó que en 1995, Minsk transfirió a Rusia seis millones 700 mil dólares, en 1996 fue un millón 700 mil dólares y luego dejó de enviar las compensaciones hasta que en 2001 anunció oficialmente que suspendía esas entregas.

Lo cierto es que después de la suspensión por tres días de los suministros de petróleo a los referidos estados europeos, Minsk y Moscú llegaron a la mencionada avenencia de enero de 2007, cuya enmienda exige ahora Moscú.

El mencionado arreglo establecía, de todas formas un arancel, con la posibilidad de su incremento paulatino en próximos años.

Además, la compañía Gazprom finalmente logró la aprobación de Minsk para adquirir el 50 por ciento de la compañía Beltransgaz, para lo cual pagaría dos mil 500 millones de dólares en cuatro años.

Tras la negativa de Minsk a vender las acciones, Gazprom había anunciado que Belarus debía pagar 200 dólares por mil metros cúbicos de gas, mientras Minsk exigía que los precios dentro del estado unificado debían ser parejos, es decir, poco más de 50 dólares.

Finalmente, Rusia rebajó la tarifa a 100 dólares, mientras debía pagar 1,45 dólares por mil metros cúbicos de gas trasladados en cada tramo de 100 kilómetros.

Además, Minsk debió comprometerse a permitir el usufructo gratuito de los terrenos del gasoducto Yamal-Europa y de las instalaciones militares rusas.

Lukashenko decidió entonces ampliar el espectro de las relaciones económicas de su país y tantear posibilidades con Occidente para las exportaciones nacionales.

Por su lado, Moscú anunció la ampliación de las capacidades de un oleoducto alternativo que puede trasladar petróleo directo a Europa desde el Mar Báltico.

La última desavenencia

La más reciente desavenencia entre los dos socios del estado unificado, ocurrió apenas unos días después de firmarse el acuerdo para la creación de la Unión Aduanera entre Rusia, Belarus y Kazajstán, cuya primera fase entraba en vigor el 1 de enero de 2010.

El mencionado documento estipula la reducción paulatina de los aranceles para la comercialización de hasta el 90 por ciento de los productos entre los tres estados.

Casi durante la misma semana de la rúbrica de la avenencia en diciembre pasado, Rosneft anunció la imposición de impuestos sobre las exportaciones de petróleo a Belarus, por valor de 180 dólares la tonelada, al vencer el plazo del acuerdo de enero de 2007.

Sin embargo, en esta ocasión, el Kremlin aseguró que mantendría el bombeo de los seis millones de toneladas del consumo interno belarruso y de los 70 millones de toneladas destinados a Europa.

Más adelante, Rusia también indicó que suministraría en iguales condiciones el petróleo a las refinerías, mientras en Moscú se desarrollasen intensas negociaciones, aunque Minsk denunció en su momento que esas fábricas contaban con una reserva de una semana.

El diferendo contribuyó incluso a que el crudo se pusiera a nivel mundial por encima de los 80 dólares el barril, por primera vez desde el inicio de la crisis económica global, y ya se escuchan pronósticos de la posibilidad de que alcance las 100 unidades de la moneda verde.

Como mismo ocurrió en enero de 2007, Minsk amenazó con imponer aranceles de 45 dólares por cada tonelada que pasa por el oleoducto Druzhba, muy por encima de los 3,9 dólares vigentes.

Ambas partes exigieron en las pláticas moscovitas pagos adicionales, tanto por la venta como por el traslado de hidrocarburos.

La parte rusa propuso el envío libre de aranceles de seis millones 300 mil toneladas de petróleo para el consumo interno de Belarus, la cual produce por su cuenta un millón 700 mil toneladas.

Minsk considera que debe recibir 30 millones de toneladas para garantizar, además, el trabajo de sus refinerías y de esa forma cumplir con los acuerdos bilaterales del estado unificado.

Rusia afirma que para la exportación de sus derivados de petróleo no requiere de ningún intermediario, en alusión a las reexportaciones belarrusas de esos productos, tras cobrar a Europa un arancel de exportación de 267 dólares la tonelada, destaca el especialista.

Moscú estima que al transferir los seis millones 300 mil toneladas para el consumo interno, subsidia la economía belarrusa, pues ese volumen de petróleo equivale a mil 800 millones de dólares a precios de mercado.

En 2009, Belarus recibió 21 millones 500 mil toneladas a través de oleoductos y tres millones 400 mil por camiones cisternas, así como tres millones 600 mil toneladas de derivados del crudo.

El nuevo conflicto daña aún más la reputación de ambos estados como suministradores seguros de combustibles a Europa, un asunto que se suma a las llamadas guerras del gas, protagonizadas por Moscú y Kiev.

Además, las frecuentes disputas entre Rusia y Belarus ponen en tela de juicio sus posibilidades reales de concretar un estado unificado, con una economía plenamente integrada.

(*) El autor es corresponsal de Prensa Latina en Rusia.

Antonio Rondón (*)/PL)