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El libro lo escribieron mis héroes

Moscú, (PL) Soya Sokolova, una autora rusa que lleva la juventud en los ojos y en la sonrisa, estará presente con su obra “La verdad sobre Fidel Castro y su guerrilla” en la próxima Feria del Libro de La Habana.

  Desde 1959, cuando escuchó sobre los expedicionarios cubanos del yate Granma, se propuso conocer a fondo y publicar los detalles de aquella gesta y 41 años después, el sueño se hizo realidad.

El libro lo escribieron mis héroes, afirmó a Prensa Latina la doctora en ciencias históricas al revelar detalles en torno a la publicación del texto.

Las ideas eran las únicas cosas que parecían estar ordenadas en el apartamento moscovita que sirvió de escenario al diálogo con esta mujer rebelde y alegre.

Sokolova, impetuosa y directa como cuando en 1993 defendió su tesis de doctorado en medio de un ambiente hostil para Cuba, no olvida ni un ápice de cómo fue todo.

A sus 76 años de edad no muestra el más mínimo arrepentimiento del destino que le deparó la vida, con la muerte temprana de su esposo, el mismo que confeccionó manualmente un diccionario ruso-español para ayudarla a estudiar la Revolución cubana.

Confesó que el nombre original del libro era “Del yugo a la estrella”, parafraseando el poema de José Martí “El yugo y la estrella”.

Sin embargo relata que luego consideró que la palabra “verdad” haría honor a la operación del mismo nombre, llevada a cabo en los primeros años de la Revolución.

La inspiración para iniciar los primeros pasos del libro, que originalmente se previó viera la luz en 1986, fue precisamente contar la verdad sobre la revolución cubana.

Fuera de la Isla muchos medios divulgaron informaciones torcidas sobre el proyecto social iniciado en Cuba, precisó y luego añadiÃ� que después su objetivo tuvo un sentido más amplio.

Evocó Sokolova que sólo 26 meses después se conoció en la otrora Unión Soviética que el 2 de diciembre de 1956 había desembarcado en Cuba el yate Granma, con 82 expedicionarios a bordo, dirigidos por Fidel Castro.

En aquella primera noticia había un detalle que me llamó la atención: se aseguraba que 70 expedicionarios habían muerto en el mismo momento del desembarco. Ello me pareció poco probable y esa fue mi primera tarea de investigación, recordó.

“Pero realmente me pude ocupar de ello sólo en 1961, en Dushanbe, a donde viajé con un hijo de tres años y mi esposo, quien entonces participaba en la construcción allí de una hidroeléctrica, recordó.

En aquella etapa desconocía el idioma español, pues en la Universidad Estatal Lomonósov, donde estudié historia, sólo me impartieron inglés y alemán. Tuve que aprenderlo de forma autodidacta, apuntó.

El aprendizaje del idioma español me ayudó a profundizar los estudios y de ello debo estar agradecida por la Operación Verdad de la Revolución cubana, en la cual participó Prensa Latina, destacó.

Tal operación permitió la llegada de información veraz al ministerio del Exterior de Tayikistán y luego a mí, subrayó.

Si me fuera a referir a los propósitos del libro, debo confesar que no existió uno específico, sólo el de seguir la pista a mis héroes vivos, sus hechos condicionaron mis textos, indicó.

Sus preocupaciones tocaron mi alma y sus acciones me permitieron conocer su carácter, aunque si fuera a hablar de un objetivo ese sería el de nunca permitir la falsedad y describir a los personajes tal y como son sin adjudicarles nada ajeno, señaló.

“Al altar del servicio a la Patria ellos ofrendaron sus vidas como luchadores por una visión radical de valores como el honor, la dignidad, la valentía y el patriotismo, consideró.

Al hablar sobre la importancia para la historia mundial de la hazaña de los revolucionarios cubanos, a los cuales se refiere en su libro, Sokolova opinó:

“Debo partir de un factor esencial: fue una revolución de nuevo tipo, pues derrocó al neocolonialismo, una lección que parece olvidar ahora el gobierno estadounidense, el cual vuelve a intentar imponer esa práctica en todo el mundo”.

Reconoció que la hazaña del desembarco del yate Granma, el 2 de diciembre de 1956 por playa Las Coloradas, en el oriente cubano, fue la base de la formación de las futuras Fuerzas Armadas Revolucionarias.

Añadió que en ese contexto, los principales personajes de su libro son precisamente los expedicionarios del Granma.

Creo necesario tomar en cuenta la especificidad nacional y profundidad del programa de lucha de Fidel Castro, que tuvo en cuenta las dificultades por las cuales atravesaron antes los mambises (luchadores independentistas) en su batallar contra el colonialismo español, destacó.

Al referirse a la experiencia de su intercambio con los protagonistas de la gesta revolucionaria cubana al escribir el libro, Sokolova subrayó que su primer interlocutor fue Agustín Díaz Cartaya.

El autor del Himno del 26 de Julio fue uno de participantes en el asalto al cuartel Moncada (1953) y también compañero de celda de Fidel Castro en el Presidio Modelo de Isla de Pinos, a donde confinaron a los sobrevivientes de aquel episodio que marcó el inicio de la última gesta liberadora cubana,.

Nos encontramos el 26 de julio de 1967, en el decimotercero aniversario de la gesta del Moncada, y en aquel momento fue algo simbólico para mí, evocó la autora.

Me pareció un regalo del destino las horas que conversé con él del Moncada y agradezco a quienes hicieron posible ese encuentro, añadió.

Para mi fue emocionante vivir el momento de estar a dos pasos de Fidel Castro cuando pronunciaba sus discursos ante el pueblo, tan cerca que pude confeccionar un retrato, apuntó y considero más importante haber tenido esa oportunidad que tirarse una simple foto de recuerdo con él.

No tengo una foto con el Comandante en Jefe y por ello escucho a menudo reproches de mis compañeros, por dejar pasar aquella oportunidad, aseveró.

Relató que además tuvo oportunidad de intercambiar con los participantes en un Congreso de campesinos, celebrado un día antes de la proclamación de una ley que ratificó el derecho del campesino a la tierra.

De mis conversaciones con los expedicionarios del Granma concluí que como historiadora, sobre mí recaía una gran responsabilidad, indicó.

El intercambio con esos protagonistas de la Revolución cubana fue para mi como una segunda universidad, de trabajo, subrayó.

Cuando Prensa Latina le preguntó sobre los momentos más relevantes de su libro, confesó que se trata de algo difícil de definir.

“Muchas veces expresé mi admiración por cada uno de los 82 expedicionarios, sufrí físicamente el último combate político del capitán Ñico López con el teniente de la inteligencia naval Julio Lauren, esbirro del tirano Fulgencio Batista.

“Muchas veces expresé mi admiración por las hazañas de Ernesto Ché Guevara en el combate de Alegría de Pío.

“Toda la valentía, el honor y el heroísmo de sus jóvenes vidas la ofrendan esos combatientes al altar de la Patria.

“Suena en mi interior la expresión de Juan Almeida de Aquí no se rinde nadie, puedo casi oler las flores que ponía Celia Sánchez a la entrada de la comandancia rebelde, y tampoco se apagan en mi las hazañas en la clandestinidad de Frank País y Vilma Espín.

“Todo ello sigue dentro de mí su propia vida, aún después de que mi libro llegó a los lectores”, apuntó y consideró: “Al estudiar a mis personajes llegué a odiar con fuerza la traición en cualquiera de sus expresiones”.

Explicó que es por ello que el libro abre con la frase: “Dedicado al 80 aniversario de Fidel Castro, primer comandante de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y al 50 aniversario de la epopeya del yate Granma, a la valentía y espíritu de lucha de sus titanes”.

Al referirse al prólogo inicial que escribió en 1986 para un libro que sólo se publicó 23 años después, Sokolova indicó:

“El período en México de Fidel Castro al frente del proceso revolucionario mostró la genialidad de su línea política, sin compromisos.

“Precisamente, esa línea le permitió poner en práctica la táctica trazada y lograr cumplir uno de sus objetivos estratégicos: derrocar la dictadura de Fulgencio Batista.

“Fidel Castro al dirigir el proceso revolucionario puso a su servicio la ideología antiimperialista, nacional y democrático-revolucionaria de José Martí”, consideró.

La autora confesó haber envejecido a la par de sus personajes, de sus contemporáneos, y casi también a la par de la idea de la confección de su obra que del 11 al 21 de febrero estará presente en la Feria del Libro de La Habana, a la que Rusia asiste este año como Invitada de Honor.

(*) El autor es corresponsal de Prensa Latina en Rusia.

Antonio Rondón (*)/PL)

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