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De Kyoto a Copenhague: un largo camino sin definiciones

cambio_climatico5París, 4 dic (PL) Dentro de algunas horas el foco informativo mundial desplazará su mira hacia Copenhague, capital de Dinamarca, luego de recorrer un largo camino desde el Protocolo de Kyoto y muchas incertidumbres en torno al cambio climático.

  El sueño de la Cumbre de la COP 15 (Conferencia de las Partes), bajo la sombrilla de la Organización de Naciones Unidas, es lograr una drástica reducción de las emisiones de gases de efecto de invernadero en un lapso hacia el año 2020.

Empero, por ahora sigue siendo una quimera no obstante el aumento de los compromisos y de la sensibilidad internacional en torno al tema. Hay dos puntos básicos que bloquean las negociaciones, el escepticismo y el egoísmo.

Algunos sin malas intenciones y otros para esconder en el fondo el egoísmo de un estilo de vida y modos de consumo insostenibles, ponen en duda la veracidad de los estudios científicos.

Afirman que todo son invenciones y que en verdad los vaivenes de la naturaleza son comunes en la Tierra cada cierto tiempo.

Los restantes van más allá y aseguran que son simples hipótesis elaboradas por el capitalismo. El objetivo es obligar a la dependencia de productos de nuevo tipo, avalados por su distintivo sello ecológico y amigable con el medio ambiente.

En relación con la oscura era de George W. Bush, el nuevo inquilino de la Casa Blanca, Barack Obama, dio un paso adelante y prometió la disminución de Estados Unidos en la emisión de gases contaminantes en 17 por ciento.

Una cifra irrisoria comparada con lo que produce la superpotencia. Pese a críticas y algunas lisonjas intentando arrancar más de Obama, el primer mandatario adelantó que estaría sólo un día en Copenhague (el día 9).

Lo hará la próxima semana, en pleno inicio de la COP 15, cuando sesionan los expertos y altos funcionarios de los 193 integrantes de la Conferencia, un poco para marcar el momento con todo el protagonismo mediático. Evitará de esa forma presiones mayores.

China, a su turno, ya ofreció mucho más, al plantearse los recortes en sus combustiones de gases en el orden de 40 a 45 por ciento hacia el 2020. Quedarían entonces por esperar los compromisos de la Unión Europea (UE), Brasil, Japón y la India.

Los científicos recalcan que se debe reducir a la mitad de aquí a 2050, las emisiones mundiales de gases de efecto de invernadero, provocadas esencialmente por la combustión del carbón, el petróleo y el gas.

En la mesa de negociaciones en las salas del Bella Center, la sede de la COP 15, hay además de la reducción de emisiones, otros puntos fundamentales para permitir que la Declaración o Acuerdo de Copenhague tenga la trascendencia deseada.

Aparece como prioridad la financiación para impedir un mayor calentamiento global de la atmósfera y evitar la subida en dos grados de las temperaturas.

Los países pobres aspiran a que los industrializados prometan el uno por ciento de su Producto Interno Bruto (PIB) al año. La UE considera que se requerirá de 150 mil millones de dólares anuales para 2020.

Todo esto representa una disminución dramática del consumo de combustibles fósiles y necesita de un estatuto legal para hacer valer su cumplimiento.

Otro de los ejes de Copenhague apunta hacia un arreglo para poner coto a la deforestación y financiar proyectos de preservación de los “pulmones” del planeta, como el caso de la Amazonía.

A excepción de Obama que irá en anticipo al país nórdico, se espera la participación de un centenar de jefes de Estado o Gobierno para el segmento de máximo nivel de la COP 15, es decir, la Cumbre del 17 y 18 de diciembre.

Copenhague sustituirá al Protocolo de Kyoto que nunca aceptó Washington desde que fue firmado como acuerdo marco en 1997, se terminó en 2001 y se hizo efectivo el 16 de febrero de 2005 con la ratificación de 183 paíes y la UE.

Kyoto sentó el compromiso de los países industrializados de reducir las emisiones de seis categorías de gases de efecto invernadero en al menos cinco por ciento para el período 2008-2012, en relación con los niveles de 1990.

Fausto Triana/PL)

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