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Copenhague, las islas se crecen

Copenhague, 14 dic (PL) Entrada en su segundo y decisivo tramo, la Conferencia de la ONU sobre Cambio Climático (COP-15) hace hoy de esta ciudad de Copenhague, capital de Dinamarca, un foco de atención mundial en materia de supervivencia.

  La pregunta latente emerge en todo el orbe: ¿Qué primará, la ambición de unos pocos poderosos, o el derecho a la vida de la mayor parte de la humanidad?

El fin de la primera semana de deliberaciones dejó el impacto de una crecida de los 43 diminutos países unidos en la Asociación de Pequeños Estados Insulares (AOSIS, por sus sigla en inglés).

Apoyados por más de 100 naciones y grupos civiles pusieron sobre la mesa una propuesta de acuerdo legalmente vinculante, real, al decir de observadores en la capital danesa: mantener la temperatura por debajo de 1,5 grados centígrados y reducir rápidamente las emisiones de gas de carbono (CO2) a 350 partes por millón.

Versiones circulantes en el Bella Center, sede del foro global, refieren que de inmediato los países ricos cerraron filas en torno a una serie de temas y emprendieron maniobras para dividir a los pobres.

Se habla hasta de intimidación a la pequeña ínsula del Pacífico de Tuvalu, que ajustó sintonía con el llamado mundo en desarrollo y lideró el reclamo de la gran mayoría golpeada por un calentamiento global que no provocó.

En un intercambio con organizaciones no gubernamentales, representantes del Grupo de los 77 (G-77) denunciaron que la meta de limitar el alza de la temperatura a dos grados, como quieren los países desarrollados, significa la muerte de África y de los estados insulares.

Entre otros objetivos, el G-77 instó a reducciones radicales de las emisiones de CO2 de las potencias desarrolladas a 52 por ciento para 2017 y así sucesivamente hasta un posible 100 por ciento para 2030.

También abogó por una propuesta financiera de 10 mil millones de dólares anuales, algo definido como una miseria similar al Plan Marshall de Estados Unidos tras la Segunda Guerra Mundial.

Durante el fin de semana, más de 150 mil personas se unieron en la mayor demostración sobre el clima jamás vista, con escenarios repetidos en diversas ciudades de todas las latitudes, donde se realizaron alrededor de tres mil vigilias que demandaron justicia climática mediante un trato real.

En Copenhague fueron detenidos unos mil 200 manifestantes, en medio de una actuación policial considerada extrema en respuesta a algunos desórdenes menores muy criticada, pues las protestas eran abrumadoramente pacíficas y positivas, comentaron testigos entre los moradores de la ciudad.

Un juicio se generalizó, la AOSIS se creció con el mundo entero y se pronunció por un acuerdo real y justo, mientras las naciones poderosas fallaron en el intento de liderar el vital proceso para frenar la destrucción del planeta.

Ahora, a nivel ministerial, tienen otra oportunidad con la preparación del tope definitivo de los jefes de Estado y/o gobierno el próximo fin de semana.

Empero, mientras más se politizan las negociaciones, mayor se perfila la brecha que separa a los dos desequilibrados polos presentes en la XV Conferencia de las Naciones Unidas sobre cambio climático.

Susana Ugarte Soler/PL)

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