Alemania-2009: una deuda histórica con el pasado

alemania_demjanjukA punto de concluir 2009, Alemania se ve enfrentada una vez más con su oscuro pasado y las deudas históricas por saldar.

Con grandes expectativas un tribunal de la ciudad de Munich abrió un juicio contra el criminal nazi John Demjanjuk.

El juez Ralph Alt interrumpió el proceso hace dos semanas por una supuesta enfermedad de Demjanjuk, de origen ucraniano y ex guardia de las SS (policía hitleriana) en el campo de concentración de Sobibor, en la Polonia ocupada.

Demjanjuk, de 89 años de edad, es acusado de complicidad en la muerte de 27 mil 900 hombres, mujeres y niños judíos, en 1943. El juicio ha generado muchas expectativas en la opinión pública de Alemania, pues es probablemente el último proceso contra un criminal nazi todavía vivo.

Con vistas a la acusación de complicidad en el asesinato de casi 30 mil seres humanos resulta sumamente importante la participación de docenas de acusadores, en calidad de testigos querellantes, comenta el diario conservador alemán FAZ.

La participación de hijos y familiares de las víctimas “le da un rostro al proceso”, subraya el periódico.

Por otra parte, este último proceso contra un criminal de guerra nazi tiene un gran significado para Alemania, toda vez que le recuerda su culpa histórica.

Es por ello que los abogados de los acusadores ejercen el oficio sin cobrar honorarios.

No es solamente un proceso en nombre del pueblo alemán, dijo Cornelius Nestler, uno de los demandantes: “Es un proceso en nombre de las víctimas judías, un proceso que nos recuerda la maquinaría que existía en Alemania en aquel tiempo”.

Con la causa contra Demjanjuk también termina una era, más de 60 años después, de los juicios de Núremberg. Demuestra además que Alemania reconoce su responsabilidad histórica, según medios periodísticos. Pero eso es solamente una parte de la verdad.

Tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, muchos ex criminales nazi asumieron altos cargos políticos en la República Federal de Alemania. El caso más famoso es el del democristiano Hans Filbinger, ex primer ministro de Baden-Wurtemberg.

Cuando Filbinger murió en 2007 el entonces primer ministro de Baden Wurtemberg, el democristiano Günther Oettinger, leyó una oración fúnebre.

Hans Filbinger no fue un nazi – dijo – al contrario, fue un adversario del régimen fascista. La justicia se impone para Alemania en aras de saldar una deuda histórica con la Humanidad.

Harald Neuber/PL)

(*) El autor es corresponsal de Prensa Latina en Berlín.