ALBA: un lustro de verdadera integración

alba2La Habana, 11 dic (PL) Cinco años después de su creación, la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) se consolida como un mecanismo de integración social y económica, pero también como un referente regional por su liderazgo político.
Cumbre del ALBA: las fechas de la integración latinoamericana

Presidentes, primeros ministros, cancilleres y expertos de los países miembros se darán cita en La Habana a partir de hoy y hasta el día 14 para participar en la VIII Cumbre del ALBA, que coincide con el primer lustro de su fundación.

“El ALBA es el espacio de encuentro de los pueblos y gobiernos que entienden que la América Latina Caribeña conforma una gran nación y que nuestros países deben unirse para enfrentar los desafíos del presente y del futuro”, señala su declaración constitutiva.

El 14 de diciembre de 2004 el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, y el líder de la Revolución cubana, Fidel Castro, firmaron en La Habana la Declaración Conjunta para la creación del ALBA y su acuerdo de aplicación.

Hasta el momento nueve naciones se han adherido a este mecanismo: Venezuela, Cuba, Bolivia, Nicaragua, Dominica, Honduras, Ecuador, San Vicente y las Granadinas y Antigua y Barbuda, con un total de 75 millones 315 mil habitantes.

Hay aquí países tan disímiles en cuanto a tamaño y población, como Venezuela, que tiene una extensión de 916 mil 445 kilómetros cuadrados y 27 millones de habitantes, hasta Antigua y Barbuda, con 443 kilómetros y apenas 68 mil 700 pobladores.

La unidad entre economías tan dispares es posible porque esta alianza se basa, no en las leyes de mercado, sino en los principios de la solidaridad, el beneficio mutuo y la complementariedad entre sus miembros.

En la actualidad el ALBA ejecuta más de 100 programas en varios países en sectores como la salud pública, educación, cultura, energía, agricultura, comercio, alimentación, telecomunicaciones, minería, industria y finanzas.

Gracias al proyecto venezolano cubano Operación Milagro más de un millón 800 mil personas de escasos recursos mejoraron o recuperaron su visión.

Fruto del ALBA son también las misiones enviadas a lugares intrincados para la detección de enfermedades genéticas y el tratamiento a los discapacitados, así como la formación en Cuba de médicos y especialistas de estas naciones.

En el terreno de la educación numerosos pueblos se beneficiaron con los métodos de enseñanza que en apenas unos años permitieron a Venezuela, Bolivia y Nicaragua ser declarados territorios libres de analfabetismo.

El nacimiento del Banco del ALBA, con sede en Caracas y sucursales en los demás miembros, representa un paso decisivo en la configuración de la nueva arquitectura financiera requerida para desarrollar programas económicos y sociales.

Igualmente descuella la decisión de crear el 1 de enero de 2010 el SUCRE (Sistema Único de Compensación Regional) que en una primera etapa actuará como moneda virtual y permitirá eludir el empleo del dólar en las operaciones comerciales entre los socios.

La formación de 31 agrupaciones económicas en comercio e inversiones, el establecimiento de refinerías, plantas eléctricas y de gas en varios países y proyectos para la producción de alimentos, figuran también dentro de los logros de este organismo. El ALBA se ha revelado además como un foro de gran dinamismo e influencia política en la región. Fue uno de los primeros en advertir sobre la existencia de un proceso desestabilizador en Honduras dos días antes del golpe de Estado.

De manera enérgica la alianza condenó la ruptura del orden institucional y rechazó los comicios ilegítimos efectuados en ese país centroamericano bajo el régimen de facto.

En importantes eventos internacionales, la Alianza Bolivariana ha condenado también el bloqueo mantenido por Estados Unidos contra Cuba desde hace casi cinco décadas y las injustas sanciones aplicadas por la OEA contra la mayor de las Antillas.

Un lustro después de su creación el ALBA se consolida como un esquema de integración verdadera en defensa de la soberanía y en función de erradicar la pobreza, corregir las desigualdades y asegurar una mejor calidad de vida para nuestros pueblos.

Su objetivo es alcanzar la unidad preconizada por el Libertador Simón Bolívar cuando expresó: “Yo deseo, más que otro alguno, ver formar en América la más grande nación del mundo, menos por su extensión y riquezas que por su libertad y gloria”.

Carmen Esquivel Sarría/PL)