Critican postura de países ricos frente a cambio climático

Madrid, 7 nov (PL) La organización ecologista internacional Greenpeace fustigó hoy aquí a los países ricos por seguir aplazando un compromiso para atenuar los efectos del cambio climático en el planeta.

  El grupo ambientalista criticó la postura de las naciones industrializadas que, encabezadas por Estados Unidos, postergaron la toma de decisiones respecto al clima en la conferencia de Barcelona, clausurada la víspera tras cinco días de deliberaciones.

En ese encuentro, preparatorio de la cumbre de diciembre próximo en Copenhague, Dinamarca, los estados pobres reclamaron a sus pares desarrollados bajar las emisiones de gases de efecto invernadero en al menos un 40 por ciento.

Greenpeace denunció que los ricos se mantuvieron impasibles ante el clamor de las representaciones del llamado tercer mundo, las cuales representan a la aplastante mayoría de la población mundial y alertan sobre la catástrofe climática que se les avecina.

La agrupación ecologista lanzó sus dardos, en particular, a Estados Unidos, al que consideró el mayor contaminador de la historia, cuyo gobierno no ha querido refrendar la integridad de un acuerdo legalmente vinculante sobre el inaplazable asunto.

La negativa de la delegación norteamericana en la conferencia de Barcelona a poner sobre la mesa cifras concretas sobre sus reducciones de dióxido de carbono (CO2), convirtió casi en utopía el logró de un futuro pacto vinculante en la capital danesa.

A juicio de Greenpeace, esa actitud permitió que los países miembros de la Unión Europea (UE) y otros industrializados dieran también marcha atrás en sus compromisos, de cara a la magna reunión de Copenhague.

Mientras los ricos pierden el tiempo, incapaces de ponerse de acuerdo y preocupados sólo por proteger sus intereses económicos a corto plazo, los más pobres sufren ya graves daños por el cambio climático en sus economías y poblaciones, arremetió.

En la urbe catalana, el Grupo de los 77 (G-77), que aglutina a naciones africanas, latinoamericanas, asiáticas y a economías emergentes como China, responsabilizó al mundo industrializado ante un eventual fracaso de la cumbre de Copenhague.

La conferencia en la llamada ciudad Condal fue considerada por Naciones Unidas como una de las últimas posibilidades de llegar a un consenso en torno al clima, previo a la reunión en Dinamarca, fijada para el venidero 7 de diciembre.

En una confesión que no dejó margen a dudas, el negociador de Washington Jonathan Pershing dijo que su país no está en condiciones de ofrecer una cuota sobre sus reducciones de CO2 a la atmósfera, como exige la comunidad internacional.

Incluso fue más allá en sus declaraciones cuando señaló que la administración del presidente Barack Obama tampoco está dispuesta a revalidar un tratado que no comprometa a las naciones en vías de desarrollo respecto a sus emisiones de gases.

En un intento por alejar el fantasma del fracaso que merodeó el encuentro de cinco días, el secretario ejecutivo de la Convención Marco de la ONU para el Cambio Climático, Yvo de Boer, señaló que los gobiernos todavía pueden alcanzar un gran acuerdo.

No obstante descartó que en Copenhague se consiga un tratado internacional sobre el complejo tema, y auguró que un texto con todas las de la ley requerirá entre tres meses y un año.

Eduardo Rodriguez-Baz/PL)