Violencia intimista colombiana, otro retrato en Biarritz

Marla Dango (TACHELES)  Al amanecer, todo es pasado y el símbolo de la lluvia significa que todo está limpio"
Marla Dango (TACHELES) Al amanecer, todo es pasado y el símbolo de la lluvia significa que todo está limpio"

Francia, 3 oct (PL) La coexistencia de tantos años con guerras, narcotráfico, paramilitares y delincuencia agresiva parece la clave de los cineastas colombianos a la hora de exponer capítulos descarnados de su realidad.

  Así llegó a Biarritz con pinceladas siniestras La sangre y la lluvia, la cinta en concurso de Jorge Navas por el Premio El Abrazo de largometrajes que en su estreno arrancó tibios aplausos por su impacto demoledor.

“Nos inquietó mucho la reacción del público y salimos desconsolados de la sala de la Gare du Midi. Luego en la noche, la gente comenzó a acercarse para preguntar un poco de si tanta crudeza era posible en Bogotá”, relató el actor Quique Mendoza.

En conversación con un grupo de críticos y periodistas, Mendoza, acompañado del director artístico Jaime Luna, admitió que se trata de una película difícil, con mensajes muy fuertes lamentablemente ciertos.

“Es el mundo subyacente de Bogotá, de la noche que atemoriza a muchos pero en la cual siempre ocurren hechos como el narrado en la cinta. Al amanecer, todo es pasado y el símbolo de la lluvia significa que todo está limpio”, argumentó.

Luna, a su turno, opinó que desgraciadamente es un dibujo sin ambages de la violencia urbana, un espejo de Colombia muy similar a lo que sucede en el campo mientras la impotencia se apodera de la población.

“De todas formas la gente es rumbera, chistosa y alegre. Esa es la paradoja de nuestro país. El 90 por ciento de la población se dice feliz, porque hay una fragmentación, un lado oscuro que nada tiene que ver con el resto”, recalcó.

Otro ángulo del asunto aparece también con La pasión de Gabriel, de Luis Alberto Restrepo, una de las favoritas para alcanzar premios en el 18 Festival de Cine y Culturas de América Latina en esta ciudad vascofrancesa.

Fausto Triana/PRENSA LATINA