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Reforma salud empantana debate demócrata en EE.UU.

Cuba

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La Habana, (PL) Los demócratas parecen abocados al caos por culpa de la reforma de salud del presidente Barack Obama, y se preparan para una lucha interna entre las alas derecha e izquierda del partido estadounidense.

Por el momento el que va más mal parado es el líder mayoritario del Senado, Harry Reid, quien si abandona la iniciativa de la Casa Blanca sabe que perderá para siempre la base política liberal.

Empero, también está consciente que si la abraza sin restricciones ya no podrá contar más con la fracción moderada ni los conservadores en el mismo gremio partidista gubernamental.

Entre los demócratas, los llamados Blue Dog Democrats (perros azules, parlamentarios mayormente sureños que muchas veces se alinean con republicanos) han dejado bien claro que no aplaudirán la idea de Obama.

Y en la acera republicana, el escenario pinta peor. Por el Congreso de Washington hasta la fecha la senadora de Maine Olympia Snowe es la única que está pensando decir “si” ante la propuesta.

Un hecho es que Obama se ha enfrentado a firmas farmacéuticas, aseguradoras y hasta a elementos de filas correligionarias para llevar adelanta un plan de modificación en los cuidados médicos.

Encontronazos ideológicos o comerciales entre diversas facciones de la comunidad política y empresarial norteamericana han frenado la certificación de la iniciativa desde inicios de 2009.

El Presidente pronunció recientemente un discurso ante el Congreso federal que la Casa Blanca denominó crucial en el tema reforma de salud, una meta que los demócratas heredaron desde la época de Harry Truman.

El gobernante planteó nuevas ideas más pragmáticas vinculadas al proyecto, al tiempo que insistió en la necesidad de concretarla antes de 2010, para beneficio de casi 47 millones de norteamericanos desamparados.

Mostraremos las mejores maneras de materializar el programa, y el país conocerá exactamente lo que pensamos en la Oficina Oval para resolver el problema de los cuidados médicos, remarcó Obama.

La alocución presidencial también respondió a una recién delineada estrategia republicana encaminada a diseñar un plan de salud alternativo al de la rama ejecutiva.

Los senadores de la oposición Chuck Grassley, de Iowa, y Mike Enzi, de Wyoming, formaron un grupo parlamentario donde se analiza un programa de seguro diametralmente distinto al de la Mansión 600 en la Avenida Pennsylvania.

Hasta ahora, el plan fue aprobado por tres comités de la Cámara baja y las negociaciones prosiguen con el impulso del senador Max Baucus, quien ya casi consigue el anhelado compromiso bipartidista.

El Comité de Finanzas del Senado estadounidense aprobó el 13 de octubre una versión del proyecto de reforma de salud del presidente Obama, pero con un sólo voto republicano en la lista de afirmaciones.

La decisión del panel parlamentario puso fin a meses de complejas deliberaciones en los salones del Capitolio, y abrió el camino para la certificación final del controvertido programa en la cámara alta norteamericana.

Con una votación de 14-9 a favor de la iniciativa reformada por el demócrata de Montana, Baucus, el comité legislativo dio luz verde a un plan con gastos de 829 mil millones de dólares en 10 años para cuidados médicos.

El sufragio de la senadora Snowe fue el único respaldo republicano a lo que se considera una victoria parcial de la Casa Blanca en pos de la ratificación de una reforma para bien de 47 millones de desamparados.

Antes el senador republicano George LeMieux, de Florida, criticó el proyectado plan de salud presentado por los demócratas en Estados Unidos como costoso e irresponsable.

LeMieux se encargó de responder al tradicional discurso semanal del presidente Obama, y alertó que en realidad la iniciativa podría hacer gastar al erario 1,8 millones de dólares en una década.

Además, expresó el congresista en un comunicado, el plan de la Oficina Oval tomará cerca de 500 mil millones de dólares de los actuales fondos del Medicare (seguros para ancianos).

Tomar dinero de un programa ya con problemas financieros es algo irresponsable, y tampoco es justo que nuestros compatriotas vean aumentar sus obligaciones de deuda, apuntó.

Según el legislador floridano, cada adulto de este país será prácticamente multado con un impuesto de al menos 750 dólares si no compra el nuevo seguro de salud patrocinado por el gobierno.

En Estados Unidos no existe como ley la salud pública social -igual que en Canadá o Reino Unido-, a excepción del Medicare para mayores de 65 años y el Medicaid, un seguro federal para familias de bajos ingresos.

Jorge V. Jaime/PL)

El autor es jefe de la Redacción Norteamérica de Prensa Latina.

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