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Jorge Souza Jauffred (Periódista)

Jorge Souza Jauffred (Periódista)

Jorge Souza Jauffred; Escritor y periodista . Nació en la ciudad de Guadalajara, entre sus maestrías se cuentan la de filosofía, la de lingüística y es doctorando en Lingüística por la UNAM. Ha obtenido dos decenas de premios literarios por su poesía. Ha sido becado como Creador con trayectoria por el Fondo Estatal para la Cultura y las Artes en dos ocasiones. Asimismo, fue miembro del Consejo Estatal para la Cultura y las Artes de Jalisco.

Actualmente, es Director de Literatura de la Secretaría de Cultura de Jalisco y profesor investigador Titular A del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades de la Universidad de Guadalajara.

¿Cómo se da tu llegada a Puerto Vallarta?

Me vine a Vallarta en 1977, yo estaba muy muchacho todavía y en Guadalajara yo vivía de dar clases, y un amigo, Ernesto Flores, un maestro que hacía la revista de la Universidad de Guadalajara me dijo que acá había un trabajo y me quedé. Llegué al fideicomiso como jefe de comunicación social, pero casi inmediatamente conocí a Luis Reyes Brambila, yo ya tenía noticias de él porque él había estado en Leyes, iba mucho a Filosofía donde yo estudiaba y tenía un periodiquito, El Bachiller, incluso una vez los de la FEC lo golpearon porque era directo y revelador y le pusieron una golpiza, valientemente él aguantó.

¿Cómo te iniciaste en el periodismo?

En una ocasión llegó Luis Reyes y de inmediato me dijo, “oye ¿por qué no escribes para el periódico?”, acepté, en ese entonces empezó a salir cada quince días el Vallarta Opina, eran ocho páginas, luego cada semana y un buen día dijo “voy a hacer un diario” tenía dos máquinas chicas, con esas empezó un periódico de 24 páginas, luego le subió a 36 y yo empecé a escribir. Realmente él me enseñó mucho de periodismo, tanto así que en aquellos tiempos había un concurso de periodismo que era el más importante del occidente del país, era el de comunicación cultural, se llamaba “Galardón Toltecatl” Luis me animó mucho a que yo entrara y lo gané, creo que fue en 1979, así me comencé a vincular más con Vallarta Opina, que entró a Puerto Vallarta en un momento en el que prácticamente no había periódicos, había tres semanarios, aunque el único que salía regular era uno que se llama “Aquí Vallarta” de María Sandoval, pero además estaba “El Vigía” que salía ocasionalmente, y había otro más que por el momento no recuerdo su nombre.

Cuando Luis sale con el Vallarta Opina, muy poca gente augura que este periódico fuera a llegar a algo más que muchos otros que habían llegado a Vallarta y habían desaparecido al mes o al mes y medio, pero Luis fue el  primero que se mantuvo constante con esto, luego con el semanario y después de unos cuantos meses, sacó el diario. Hay que reconocerle que entre las cosas que sustentó Vallarta Opina, fue su habilidad para comunicarse con la gente, es excelente publirrelacionista, hizo de inmediato muy buen contacto con las personas que estaban en las dependencias oficiales, a la iniciativa privada le abrió un campo, y además con un sentido profesional muy sólido. Él siempre me dijo hay que darle voz a todos, entonces veías tú que en el Vallarta Opina comenzaban a presentarse ya no una nota sobre una tema en especial vista desde un punto de vista, sino debates por ejemplo sobre el crecimiento de Vallarta, sobre la planeación de Vallarta, sobre la promoción turística, y eso genera otro nivel de diálogo incluso entre las instituciones, pienso que muchos de los mecanismos de la promoción de Vallarta, creo que la raíz en parte estuvo en Vallarta Opina, porque se suscitó ya otro nivel de diálogo en el pueblo, en la pequeña ciudad que en aquel entonces debió haber tenido unos 60 mil habitantes.

¿Cómo era Puerto Vallarta cuando llegaste?

Vallarta era una ciudad muy pequeña, tenía entonces como 2,500 habitaciones de hotel, no recuerdo bien, en aquel tiempo estaba el Camino Real, el Posada Vallarta, el Delfín, el Tropicana, Eloísa, el del río Cuale y el Rosita, los demás eran hotelitos chiquitos, no existía Nuevo Vallarta, en esta zona de aquí estaban Los Tules en medio de pantanos, estaban en las afueras de Vallarta, también estaba el Playa de oro y el Hacienda del Lobo, cada hotel tenía una fisonomía muy acorde con el sentimiento, con la atmósfera de Puerto Vallarta, que era, bueno sigue siéndolo, ahora más oculta, tal vez por tanta construcción, la palabra es fascinante. Llegabas tú y desde el olor, era un olor embriagador, de pantano, de vegetación, a mar, a sal, te sentías diferente desde que llegabas, por eso yo pienso que tantos artistas fueron conquistados por esta población, ese ambiente tan embriagador con ese pueblito precioso en el que podías caminar por el centro.

Había diez o quince restaurantitos, varios de ellos con una gran calidad en la comida, empedrado, un empedrado auténtico, no era como ahora, había tres discotecas, Las Margaritas, el City Dump, el Tranquilo y poco después el Capriccio, si ibas a las discotecas entre semana, fuera de vacaciones, y estaban solas, en época de vacaciones se llenaban de los tapatíos que venían a vacacionar y de turismo sobre todo estadounidense de muy alto nivel económico que empezó a comprar las casas de Conchas Chinas, comenzó a construir casas muy bonitas que dejaban una muy fuerte derrama aquí.

Richard Burton se la pasaba en el Capriccio cuando venía, se acababa una botella de wiskey, no era gran cosa pero en aquel tiempo sí me sorprendía su capacidad, la hija de Ronald Reagan, Elizabeth Taylor a quien me tocó entrevistar, que yo la veía en las películas y sí se me hacía guapa, pero no se me hacía la gran cosa, pero en persona es una mujer muy impresionante, tiene unos ojos únicos, yo nunca en mi vida, en tantos años, había visto unos como los de ella, son como violetas, es un color muy extraño, además lo que emanan es muy envolvente, es hipnótica, bueno ella estaba con George Hamilton cuando yo la entrevisté, definitivamente una mujer muy especial. También me tocó entrevistar a Sofía Loren, a Anthony Queen a quien me tocó atender porque vino a ver unos terrenos en el fideicomiso, anduve con él tres días, hice una larga entrevista para el Vallarta Opina que luego mandé para el Informador porque fui corresponsal siete años aquí. Me tocó ir dos o tres veces a la casa de John Huston, un tipazo, toda su casa era muy sencilla, el comedor era una mesa de madera natural, sin barnices ni nada, tenía de un lado una banca y del otro lado también, sin respaldo, como un tronco, viví muchas cosas aquí en Vallarta.

¿Cuándo te integras al proyecto de Nayarit Opina?

Yo en ese momento ya me había ido a Guadalajara, duré en Vallarta doce años y nueve meses, casi trece años, pensaba que nunca me iba a ir de aquí, sin embargo las circunstancias me hicieron ir para allá. En Guadalajara yo duré de 1990 a 1994, yo estaba trabajando en la universidad, era coordinador de los grupos y espacios culturales, en eso estaba cuando Luis me buscó, y dijo: “tengo un proyecto para Nayarit, ¿me ayudas?” yo le dije que no, que estaba muy a gusto en Guadalajara, además el periódico, él lo sabe y yo lo sé, y en el Vallarta Opina diario terminaba a las dos de la mañana, acá es como de risa, trabajas en las mañanas y no vas ni en sábado ni en domingo, ni en las tardes… “No Luis, yo no”. Finalmente volvió a los dos meses y me invitó a desayunar, para decirme, “oye traigo este proyecto…” yo me negué, finalmente me dijo que si me iba me daba un auto con la condición de que me quedara por lo menos dos años, en ese momento se suscitaron cuestiones en la universidad que no me hacían sentir a gusto, y entonces renuncié sin pedir nada, simplemente dije, “me voy a Tepic”, además me atraía el periodismo, esa vida de constancia.

¿Cómo fue tu llegada a Tepic?

En Tepic pasó algo muy extraño, porque para empezar cuando llegué yo no esperaba eso, había 16 diarios, y los 16 vivían del gobierno, y se insultaban unos a otros diciendo cosas como “fulano es homosexual”, tenían un nivel de periodismo bajísimo. Cuando llegué ahí tenía una prima que se casó con un tipo, y cuando me presentaba siempre decía, “es mi primo, es periodista, pero es diferente”, yo le digo: ”¿cómo diferente si yo soy periodista?” y responde, “no, es que todavía no sabes cómo son los periodistas aquí, les tienen miedo, son unos chantajistas, aquí todos les tienen miedo, no quieren ni acercárseles, por eso les dijo que eres un periodista diferente”.

Fue un proyecto muy bonito, estuvo muy bien hecho, es una época grata. Luis Reyes se entrevistó con unas personas que luego me presentó, y que fueron muy bien seleccionadas, creo que eran los mejores periodistas de Nayarit, les dio un trato profesional y les dio un sueldo mejor al que tenían por allá.

En ese tiempo si le pedías al director de un periódico trabajo, te decía ”sí como no, ahí está tu credencial, con tu credencial ve a sacar la lana de donde puedas”. Tenían una lista en el Gobierno del estado, en la que me ofrecieron anotarme: “te vamos a anotar en la lista y según tu cargo te damos tu dinero”, yo les decía “no gracias”, pero tenían una lista con más de cien personas anotadas ahí a las que cada mes les daban dinero, si eras reportero tal cantidad, si eras jefe de información otra, si eras director, otra, era increíble pero a todos les pagaban, increíble para mí porque yo no había visto eso.

Todavía cuando regresé a Guadalajara que dejé el periódico, me dijo un director de la competencia, “Oye, quiero desayunar contigo”, desayuné con él, llevó a su brazo derecho que me caía muy bien, y dijo: “Mira dile cuánto ganas tu” y responde la persona, “Yo gano 70 mil pesos al mes” es un decir, pero era un dineral, y luego siguió, “Me da Educación Pública tanto, me da la Secretaría de Gobierno tanto, me da la Secretaría fulana tanto… 70 mil pesos en total”, el director de ese periódico me decía “quédate aquí, dirige tú el periódico, vas a sacar más de lo que está sacando él…”, le respondí: “no, yo ya tengo trabajo en Guadalajara, yo ya me voy”. Es muy difícil mantenerse en un medio así.

Recién que llegué a Tepic había una pugna por la rectoría de la universidad, fueron muy claros, llegaron dos y me dijeron, “oye, qué bueno que estás por acá, qué a todo dar, qué bonito que llegue un periódico más sano, oye, ayúdanos…” respondí, “sí claro, esta abierto esto, ¿qué quieren decir…?” “Mira tu ayúdanos, juégatela con nosotros, aquí están 70 mil pesos” te lo juro, igual que lo que me ofrecía acá el director del periódico, me negué diciéndoles “sí les doy totalmente la voz pero no voy a aceptar eso…”

Entonces en Nayarit Opina hacíamos un tipo de periodismo diferente, y tan de buena calidad que por lo menos en los tres concursos de periodismo en que me tocó estar, y que se hacía el día de la libertad de expresión, las tres veces el periódico que ganó más premios, fue el Nayarit Opina, ya después no supe, pero esos tres años fue el que más ganó.

¿Después de cuánto tiempo dejas el Nayarit Opina?

Después de tres años dejé Nayarit porque mi esposa no aguantó, por eso me fui, yo estaba muy contento, el Gobernador nos trataba muy bien, nos daban muy buen trato los diputados, la verdad es que Nayarit Opina tuvo una muy  buena presencia, y una aceptación y un trato que ningún otro periódico tenía, yo no le he seguido la pista, pero ganó dos premios Nayarit Opina porque estuvo publicando una sección cultural y esa sección cultural ganó un apoyo del FONCA para editar una colección de once libros de autores nayaritas, luego otro suplemento que salía los miércoles, era de antropología, ese ganó otro premio de CONACULTA, la verdad es que estaba bien el periódico y yo muy contento, pero fue por mi esposa que decía que era muy limitado Tepic, lo cual es cierto, el estado es muy bello, pero la ciudad era muy limitada entonces y finalmente una vez llegaron y me invitaron al Siglo XXI me insistió, me presionó mucho y finalmente nos fuimos.

¿Qué fue lo más difícil que te tocó vivir en el Nayarit Opina?

En ese momento la tecnología no era la de ahora, entonces sufríamos mucho para enviar a tiempo las notas, armar las páginas, aunque en Vallarta Opina había una persona que se encargaba de armar nuestro periódico, pero era ese problema técnico el que presentó más obstáculos, y en cuanto a situaciones políticas y cuestiones periodísticas, la verdad es que no recuerdo una cosa que pueda decir difícil, nunca me amenazaron, eso sí, en un momento dado salió una nota diciendo que ya sabían quién era yo, que yo en realidad venía de Durango y que había sido el novio del rector de la universidad de allá, entonces me daba risa, la verdad es que como yo he sido escritor de poesía, le pones Jorge Souza en Google y ahí aparece dónde nací, dónde he vivido, Durango ni lo conozco, pero una vez salió eso, hubo un intento de atacar al Nayarit Opina y fue a través de mí, fueron puras mentiras.

¿Cuál fue tu mayor satisfacción?

En el Nayarit Opina el que nos vieran con el respeto de un periodismo honesto, de eso yo me sentía muy orgulloso, nuestros reporteros no cobraban, que yo sepa no cobraban en ninguna dependencia, ahí ganaban para vivir y eso era muy bonito, luego el obtener el mayor número de premios ante el Meridiano que era el que ganaba siempre los medios, eso también me daba mucho orgullo.

¿Nayarit Opina fue un parteaguas en el periodismo en Tepic?

Yo creo que sí, para mí el periodismo de Nayarit como estaba en 1994, el Nayarit Opina llegó a abrir otra puerta totalmente distinta, una opción honesta, limpia, equilibrada, y la verdad es que recibió de la gente ese apoyo, era el periódico más prestigiado, le creían a lo que hacía uno, en ese tiempo también salió El Avance, que iba muy fuerte, pero estoy seguro, por lo que viví, que nosotros éramos el periódico más creíble de Nayarit, y en ese sentido sí fue un parteaguas en la historia del periodismo nayarita, a mi me gustaría que así se recordara. No sé ahora cómo esté la cosa, he perdido contacto con Tepic, aunque ahí dejé muchos amigos, pero yo creo que si alguien retomara la hemeroteca vería esto.

Miguel Ángel Ocaña Reyes/VALLARTA OPINA

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