Biografía del Gabo saldrá en octubre

La nueva biografía del escritor colombiano Gabriel García Márquez pudo haber tenido más de 2 mil 500 páginas, pero por motivos estrictamente comerciales el profesor Gerald Martin (Londres, 1944) se vio obligado a sintetizar 17 años de investigación en menos de 700 páginas en la edición en inglés de Gabriel García Márquez: A Life. La traducción al español está terminada y el libro será publicado en octubre. La editorial catalana Mondadori posee los derechos de la edición.

Publicado hace menos de un año en Gran Bretaña por la editorial Bloomsbury y apenas en mayo pasado por Alfred A. Knopf en Estados Unidos, el monumental trabajo de Martin ya fue sometido a críticas y comentarios en los principales diarios, revistas y suplementos culturales del mundo anglosajón. Y el veredicto ha sido más o menos constante: Gerald Martin consigue sorprender a los lectores revelando aspectos poco conocidos de la vida y obra del escritor más leído y comentado de las letras hispánicas desde Miguel de Cervantes.

El trabajo de Martin, un profesor e investigador de literatura hispanoamericana, es tan monumental como riguroso. Desde las primeras páginas el autor demuestra su erudición en el biografiado en un minucioso árbol genealógico del escritor, una exquisitez que ha sido tomada un poco a chanza en algunas notas periodísticas sobre el libro porque la larga lista de parientes y la compleja telaraña de sus relaciones causa el mismo efecto que la genealogía bíblica de los Buendía en Cien años de soledad: al avanzar de páginas ya no se sabe exactamente quién es quién en cada generación.

La biografía “tolerada” de García Márquez está dividida en tres partes: la niñez y juventud hasta los frisar los 30 años; la etapa como reportero y los primeros años de escritura hasta la publicación de Cien años de soledad y, finalmente, la época del activismo político, del exilio en México, de la obtención del Nobel de Literatura hasta el homenaje por sus 80 años en Cartagena, en 2007.
Corrigiendo a “Gabo”

En esa estructura lineal que sigue la que el propio García Márquez estableció en su autobiografía Vivir para contarla (y que anunció para un segundo volumen que, al parecer, ahora duda publicar), el investigador inglés corrige algunos hechos que el narrador colombiano evoca en sus memorias, a partir del cruce de datos con los de amigos, enemigos y parientes incluidos entre los informantes que Martin entrevistó en varios países.

Pero las precisiones a Vivir para contarla no son sistemáticas. “A veces hay discrepancias, sobre todo porque Gabo, cuando habla con periodistas, cuenta todas las historias de su vida en versiones diferentes; separar esos hilos y hacer una especie de versión compuesta de todo puede ser muy complicado”, advirtió sobre el asunto hace algunos meses el propio Gerald Martin.
Más allá de las minucias que honran la dedicación del investigador a su trabajo, la crítica anglosajona en general coincide en que los platos fuertes de este libro están servidos en las dos últimas partes, los periodos que Gabo ya no trata en Vivir para contarla.

Martin abunda en una revisión literaria de la obra de García Márquez a partir de un dato que quizá no es muy conocido por el gran público: para Gabo su libro favorito es El otoño del patriarca. Así, en García Márquez: A Life el novelista revela su particular relación moral con esta novela, quizá un tanto eclipsada por el brillo de Cien años de soledad o de El amor en los tiempos del cólera.
Martin consigna que para el escritor El otoño del patriarca es una suerte de autorretrato, una exploración en la que él fue su modelo para crear un personaje impresentable de la literatura hispánica.

“Cuando lo escuché por primera vez pensé ‘¡ja!, Gabo lo está diciendo porque es una boutade, es una cosa que no se puede tomar en serio, es típico de la vanidad de Gabo decir cosas que otros no dirían; quizás está mamando gallo como dicen en Colombia’. Pero después me convencí… Creo que ése es su mejor libro autobiográfico, no porque Gabo sea tan horrible, tan vicioso, tan salvaje como ese personaje, sino porque creo que Gabo ha pasado por un proceso de autocriticarse, que es precisamente lo que la gente no lee cree. En este sentido cambié de idea porque empecé a ver cosas que antes no había visto: los afanes morales de García Márquez”, recordó Martin en entrevista desde Londres.
Pero que Gabo revele que para crear al patriarca se inspiró en sí mismo ha levantado suspicacias de algunos críticos que no comprenden por qué semejante autocrítica y tanta condescendencia hacia un hombre como Fidel Castro, un “tirano de carne y hueso”, como dice Paul Berman en The New York Times.

Martin trata la relación de García Márquez y el poder, aunque quizá de forma más sintética que la deseada por los lectores latinoamericanos . Por razones obvias, hay más luz en los vínculos con los movimientos políticos colombianos.
“Para Gabo la política es su vida, es igual de importante. Fidel Castro dijo exagerando que el escritor más revolucionario sería el que renunciara a su vocación para convertirse en revolucionario. Y en cierto sentido Gabo lo hizo en los años 70 porque renunció a la literatura después del golpe en Chile. Pasó seis años trabajando en derechos humanos, en su revista alternativa en Bogotá, escribiendo artículos abiertamente políticos. Eso es muy interesante, es imposible pensar en otro escritor latinoamericano de su estatura que haya dividido su vida en dos actividades como la literatura y la política de esa manera”, explicó Martin.

A propósito de Fidel Castro, el libro ofrece detalles de algunos episodios desconocidos o poco conocidas sobre la legendaria amistad entre el premio Nobel y el líder cubano, como la vez que Gabo se convirtió en guarura por un día del comandante de la isla. Y el testimonio de Fidel Castro, un obligado requisito en una biografía de Gabo que se precie, está presente. Es parte de las más de 500 entrevistas largas y conversaciones que Martin realizó para dar forma a una biografía si bien no autorizada al menos “tolerada” por una leyenda viviente que alguna vez le dijo : “yo seré lo que tú digas que soy”.

Fuente: Julio Aguilar / ELUNIVERSAL.COM.MX